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Bebé tocó el botón antipánico y casi provoca una tragedia

La Policía montó un operativo e ingresó a los tiros a la casa. "Es una vergüenza lo que hicieron. Y después que terminó todo, ninguno quiso dar explicaciones", dijo la madre de la criatura.
Viernes, 27 de mayo de 2011 a las 10:55

El bebé habría pensado que se trataría de un juguete más. De un simple botón. Pero no. Se trataba del botón antipánico que sus padres habían colocado para estar en contacto con la Policía de La Plata en caso de emergencia. Sin querer, con toda la inocencia de una criatura, lo presionó.

El matrimonio estaba cenando con sus hijos, cuando un grupo de policías disparó contra el portón del garaje de la vivienda y entró a la fuerza y de manera violenta al lugar, creyendo que se encontraría con una toma de rehenes. Por suerte, no se registraron heridos ni víctimas.

"Es una vergüenza lo que hizo la Policía. Y después que terminó todo, ninguno quiso dar explicaciones y no nos querían decir los nombres. El jefe del servicio de calle me dijo que me estaban haciendo un favor, y yo les dije que casi me mataba", relató la mujer.

Todo ocurrió alrededor de las 22:30 del miércoles pasado, dentro de una vivienda de la calle 4 entre 37 y 38, en la ciudad de La Plata, cuando los pequeños -la nena de 6 años y el bebé de un año de los dueños de casa y dos nenes de 6 y 9 años, hijos de un matrimonio amigo- escucharon un golpe fuerte contra la puerta del garaje y salieron corriendo.

En ese momento, Gustavo Lincheta, de 39 años, el dueño de casa, se levantó de la mesa sobresaltado y fue hasta la puerta, gritando desesperado "qué pasa", mientras acercaba el ojo a la mirilla.

Allí alcanzó a ver una decena de policías en la vereda, y un instante después, sintió el estampido de un disparo, que impactó contra la puerta del garaje a centímetros de su cabeza, según lo señalado por el diario El Día de esta ciudad.

"Casi me agujerean como a un perro", dijo Lincheta al diario platense, al relatar la pesadilla que le tocó vivir anteanoche dentro de su propia casa.

El personal policial, tras rodear la cuadra, ingresó a su casa a los tiros, creyendo que la familia había sido tomada como rehén.

De acuerdo con lo señalado, mientras los nenes jugaban en el garaje de la vivienda, el hijo menor del dueño de casa, de apenas un año, tomó el aparato de la alarma y presionó, sin saberlo, el botón de pánico. "Pero en lugar de seguir el procedimiento habitual, en el que generalmente te llaman por teléfono o al menos te tocan timbre para saber si todo está bien, esta vez entraron directamente a los tiros", sostuvo Lincheta refiriéndose al operativo policial.

Al parecer, al enterarse de que en la casa habían activado el botón de pánico, personal policial de la comisaría 2da montó un fuerte operativo en la cuadra y rodearon la manzana. "Había como cinco patrulleros, no entendíamos qué pasaba", aseguró un vecino.

El productor sostuvo que, tras escuchar la patada contra la puerta del garaje y ver que los chicos salían aterrados, fue hasta la entrada, mientras gritaba pidiendo explicaciones. "Pero del otro lado no decían nada. Me fijé por la mirilla y vi muchos policías. Ahí nomás vino el primer tiro, que impactó a centímetros de mi cabeza. No entendía nada, casi me vuelan la cabeza", explicó Lincheta.

Sin encontrar explicaciones sobre qué estaba pasando, el dueño de casa volvió a mirar por la mirilla: "Entonces vi que un policía levantó otra vez la escopeta como para disparar y ahí sí, salí corriendo a esconderme", contó.

Con la segunda detonación, los efectivos rompieron la cerradura y accedieron a la propiedad. "Ni bien entraron yo salí para frenarlos. Creo que cuando me vieron se dieron cuenta de la macana que se mandaron, porque ni siquiera me pidieron documentos para verificar que yo era el dueño de la casa", dijo el damnificado.

A esa altura, el resto de las personas que estaban en la vivienda había ido a refugiarse a una habitación, mientras afuera permanecían al menos cinco patrulleros, decenas de uniformados, los vecinos y clientes del restaurante del Club Mayo, situado a unos 10 metros de donde pasó todo.

Lincheta explicó que los efectivos trataron de justificar su accionar "diciendo que escucharon gritos -que en realidad eran los de los nenes- y que hace poco, en 34 entre 3 y 4, por no actuar así, a unos compañeros les habían disparado los ladrones".

Fuente: Online-911
                                                                                                                       27 de mayo de 2011

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