Dos delincuentes ingresaron a robar a un kiosco de la ciudad rionegrina de Cipolletti y protagonizaron una situación insólita: mientras uno de ellos revolvía el local en busca de dinero y objetos de valor, el otro se puso a atender a una clienta como si fuera un empleado y hasta le cobró una compra mediante QR.
El hecho ocurrió en un comercio ubicado en Alem 1794, en la esquina con Río Neuquén, donde los asaltantes ingresaron inicialmente simulando ser clientes.
Uno de los delincuentes pasó detrás del mostrador, redujo a la empleada y la encerró en el baño. Mientras ambos recorrían el kiosco y buscaban elementos para llevarse, ingresaron clientes al local.
Fue entonces cuando uno de los ladrones decidió simular que era un trabajador del comercio y comenzó a atender al público en pleno robo. Según se pudo reconstruir, le vendió una gaseosa y un atado de cigarrillos a una clienta, utilizó el lector para escanear los códigos de barras de los productos y hasta concretó el cobro mediante QR con el posnet.
Finalmente, los delincuentes escaparon con la caja registradora, la caja de la quiniela, el teléfono celular de la empleada, mercadería y unos 500.000 pesos.
Se trata del segundo robo consecutivo sufrido por el comercio. El anterior había ocurrido el 2 de agosto y, en aquella oportunidad, los delincuentes habían actuado a mano armada.
La particular modalidad del nuevo asalto generó una reacción irónica de la víctima: “Al menos en este robo se puso a atender y me devolvió unos pesos por QR de las compras”.