En una entrevista para la televisión vasca, Ricardo Darín se abrió emocionalmente y dejó definiciones contundentes sobre la realidad de la Argentina, el impacto de la tecnología en el arte y las complejidades de mantener los pies sobre la tierra ante la fama internacional.
El actor se definió como un "tipo normal", asociando este concepto a la sencillez y la humildad.
Al ser consultado sobre el momento actual que atraviesa su país natal, Darín describió con precisión el clima social.
El actor afirmó que la historia argentina se está escribiendo día a día y que se transita por un "momento bisagra".
"En este momento hay una esperanza con respecto a términos que son muy importantes dentro de lo que es la vida de un país que es la economía y demás, pero hay muchos otros aspectos que también son importantes y que en este momento están en una zona de controversia", manifestó.
Además, señaló que la presión de decidir prioridades no es una exclusividad local: "La población argentina está en este momento sintiendo esa presión ineludible de tratar de entender qué es más importante, y no es solo el caso de la Argentina, es el caso de todos los lugares del mundo".
En la misma línea, desmitificó los debates sobre la inflación: "Parece que la inflación ocurre solamente en la Argentina; no es así, esto es mundial, está ocurriendo en todas partes del mundo".
La trampa de la memoria y la crisis humanitaria:
Darín también reflexionó sobre los paralelismos históricos en la gestión del pasado doloroso de las naciones.
Al evaluar la memoria colectiva tras épocas oscuras, advirtió sobre el peligro del olvido institucional.
"Lo doloroso hace que seamos selectivos, es como una trampa que nos hacemos, como un respiro, como una pausa”, dijo.
Y continuó: “Pero después nos volvemos a tropezar con la misma piedra, los caminos que se han transitado en la línea de las prohibiciones son peligrosísimos porque eso se aleja de la democracia".
Conmovido, hizo un llamado globalizado a "hacer lo increíble, lo que esté a nuestro alcance para no callarnos nunca" frente a los autoritarismos.
Ese mismo sentido de empatía lo llevó a calificar como una "profunda e injusta dolorosa injusticia" el trato contemporáneo hacia los inmigrantes, cuestionando la falta de coraje político para abordar la crisis humanitaria.
Los peligros de la Inteligencia Artificial en primera persona:
Por otro lado, la charla giró en torno al avance tecnológico y el uso indebido de la imagen de los actores mediante la Inteligencia Artificial (IA).
Darín, relató un alarmante episodio personal: “Hicieron una cosa con inteligencia artificial en donde yo recomendaba un medicamento para la esclerosis múltiple. Dos amigos míos, uno de ellos con un problema con un hijo, me llamó para decirme si yo le podía conseguir ese medicamento”.
“Le dije: 'Pero cómo puede ser, vos me conocés, ¿no te das cuenta que no soy yo?'", sumó.
A raíz de esto, enfatizó la urgencia de legislar el entorno digital, argumentando que las herramientas digitales, "mal utilizadas o utilizadas por gente perversa, pueden hacer mucho daño".
El "perro guardián" de la infancia:
El actor atribuyó su constante estado de alerta y su necesidad de proteger a su entorno a las vivencias de su infancia, cuando escuchaba discutir a sus padres (también actores) antes de dormir.
“Soy un perro viejo guardián. Soy el que apaga todas las luces de la casa, el que revisa si las puertas están abiertas o cerradas, son esas cosas que uno macera desde la infancia y que después es difícil desprenderse", confesó.
"Todos somos hijos y nietos de inmigrantes":
Durante la misma charla, y al abordar la problemática de la migración global y el trato que reciben los migrantes en la actualidad, el actor se mostró profundamente conmovido y crítico, calificando la situación como una "profunda e injusta dolorosa injusticia" y cuestionando la falta de empatía de las sociedades modernas.
En ese sentido, Darín apeló a la historia y a los lazos de sangre que unen a gran parte del mundo al recordar: "Todos somos de una forma de alguna manera hijos de inmigrantes, nietos de inmigrantes".
Para ejemplificar el sinsentido de los discursos de expulsión masiva, el artista trajo a la mesa una anécdota ocurrida en Estados Unidos, destacando la sensatez de una ciudadana frente a la dirigencia política:
"Me encantó una señora en Estados Unidos que lo increpó a Trump y le dijo: 'Pero si usted está proponiendo echar a todos los inmigrantes, ¿por qué no empieza con su propia familia?'".