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De oficinista a llenar teatros: Agustín Canolik, el mentalista que desafía los sentidos y deslumbra a los famosos

Renunció a su empleo tradicional y pasó de hacer shows para amigos a agotar salas y girar por el país. Sus inicios estudiando el arte desde los 11 años y el sentimiento de ver la sorpresa ajena frente a sus trucos.
 

Por Redacción

Viernes, 18 de septiembre de 2026 a las 07:38

El mentalista argentino Agustín Canolik no deja de sorprender a miles en las redes sociales tras dejar su trabajo de oficina para dedicarse al mundo de la magia. 

Su nombre se volvió sinónimo de asombro y desconcierto, a partir de los videos “virales” en los que logra “leer” la mente de famosos y anónimos por igual.

El fenómeno comenzó a fines del año pasado. Hasta entonces un mago de perfil bajo que alternaba su empleo formal con espectáculos durante los fines de semana, tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida profesional. 

Agustín dejó atrás la rutina de oficina para cumplir el sueño que lo había acompañado desde niño: dedicarse completamente a la magia, aunque desde un enfoque diferente al tradicional.

El mentalista relató el punto de inflexión y el proceso de transformación personal y profesional que lo llevó a conquistar las plataformas digitales. 

“Hace meses yo trabajaba en una oficina, hacía shows los fines de semana y no me conocía nadie. A mis shows venían mi vieja y mis amigos. Mi aspiración más grande era lograr tener seis eventos por mes, para con eso sobrevivir y con el trabajo de oficina poder dedicarme a estudiar mentalismo”.

La ilusión de un niño:

Su inquietud y curiosidad por hacer actividades lo topó con la magia: “Más o menos a los 11 años, un día en el corcho de mi escuela, había un cartel que decía ‘Curso de magia’ y mi mamá me veía un poco hiperactivo y me mandaba a todas las cosas”. 

“Hacía cerámica, dibujo, batería, guitarra, hasta taekwondo. Cualquier actividad que hubiera para que yo pudiera gastar la energía que tenía. Primero que nada, me atrapó porque el primer libro que yo leí, que no tenía dibujos, fue Harry Potter", sumó.

“Además, pasó que mis papás cantan y tocan la guitarra, o bailan tango, entonces cada vez que íbamos a comer a la casa de alguien, alguien o que alguien venía a comer a nuestra casa, después de que se terminaba de cenar, alguien sacaba la guitarra, se ponían a cantar”, recordó.

En ese ambiente, pudo introducir la magia: “La posibilidad de traer un mazo de cartas a la mesa apareció muy rápido después de ir a las primeras clases, y a los adultos les podía mostrar un efecto de magia que los engañaba y me decían ‘´¿pero cómo hiciste?’. Esa sensación de ver a un adulto reaccionando a lo que yo compartí con 11 años era muy impactante, entonces eso creo que fue un estímulo muy fuerte".

Sobre su trabajo, Agustín destacó: “Me parece que la mejor parte son las caras de las personas que están en frente mío. De hecho, por eso grabamos eso en los videos que comparto”

¿Un destino marcado?

La historia viral de Agustín Canolik comenzó de modo casi casual. Una alfombra roja, un pase de prensa y una amiga con la cámara fueron los elementos que dieron inicio a su presencia en los celulares de miles de usuarios. 

En poco tiempo, el joven mentalista argentino se convirtió en figura habitual de las redes sociales, generando exclamaciones y miradas de asombro entre celebridades y público general.

Pero primero, relató cómo era su vida en un trabajo convencional: “Empecé a estudiar diseño de imagen y sonido y me fui. Empecé a trabajar en una oficina haciendo fotografía y marketing y sostuve ese trabajo durante creo que cinco o seis años#.

“Hice edición freelance, trabajé para productoras, fui filmmaker, asistente de escenario, hice todas cosas que siempre estaban cerca del mundo de lo artístico, porque no había encontrado todavía la forma de dedicarme 100% a la magia”, declaró.

El dinero que ganaba lo destinaba a seguir formándose: “Con todo mi tiempo libre y con todos los recursos que me alcanzaron iba a tomar clases, iba a ver teatro, como creo que trato de hacer todavía hasta el día de hoy. Estoy obsesionado con formarme”.

Antes de convertirse en el mentalista viral, transitó el camino clásico de la magia. 

“Fui el mago del conejo y la galera. Es una profesión muy noble, porque tenés que engañar a los sentidos; es muy difícil, porque estás mirando algo y eso se transforma o aparece algo donde no debería estar”, explicó el mentalista.

Y agregó: “Es una profesión hermosa, pero fue cambiando de mi lado, para trabajar en un mundo interior tanto del mío como el de los demás. Hago la dicción de que adivino pensamientos y juego a intentarlo”.

Un desamor:

Un momento que marcó a Agustín y lo llevó a enfocarse 100% en la magia fue una ruptura amorosa: “Empecé a trabajar sin pausa ni descanso a partir de separarme, de sentirme solo, de sentirme medio que no sabía muy bien dónde encontrar mi lugar en el mundo de nuevo, como me pasó siempre históricamente”. 

Y agregó: “A partir de esa sensación de vacío y un poco de angustia o tristeza, fue como ‘bueno, ahora me voy a formar mucho más, ahora voy a ser mucho mejor de lo que venía siendo y me lo voy a tomar más en serio’. Y desembocó en que hoy pueda vivir de la magia”.

La mente humana:

El cambio de rumbo no fue solo de técnicas, sino también de filosofía. Para Canolik, el mentalismo representa una búsqueda por profundizar en la mente humana, tanto la propia como la de quienes lo rodean. 

Su objetivo dejó de ser únicamente el asombro visual y pasó a centrarse en provocar una reacción emocional y reflexiva en el espectador.

Según explicó, este enfoque se traduce en un acto en el que la intuición, la psicología y el manejo de la atención juegan un papel central. No se trata solo de trucos, sino de una invitación a cuestionar lo que se da por sentado y a redescubrir el misterio en la vida cotidiana. 

Para el público que asiste a sus shows o consume sus videos, el impacto es inmediato: la sorpresa ante lo inesperado y la sensación de volver a maravillarse como niños.

El arte consiste en crear experiencias que desafían la lógica y la percepción, devolviendo el asombro en una época donde todo parece previsible o explicable a través de una pantalla. 

En palabras del propio mentalista, la magia y el mentalismo son una puerta para reconectarse con esa emoción originaria, anterior a la sobreinformación digital.

 “Los que saben mucho terminan con cartas, porque en las cartas está todo, desde el tarot hasta todo lo que tiene de mágico, hay algunos que se quedan en las cartas, como René Lavand. Durante 7 años trabajé con Jansenson y aprendí un oficio”, relató sobre su pasar profesional.

El ambiente mágico:

El mundo de la magia es, según su experiencia, un universo celoso y cerrado, donde los trucos y las ideas se protegen con recelo. “Es un mundo muy celoso el de los magos que crean magia, se compran los trucos y las ideas”. 

El acceso a los secretos del oficio demanda años de dedicación y una ética compartida entre quienes integran el círculo.

Este aprendizaje disciplinado fue clave para el desarrollo de su propuesta artística. Canolik incorporó elementos de las cartas, el mentalismo y otras ramas de la magia, absorbiendo enseñanzas de referentes y maestros como René Lavand y Jansenson. 

El resultado es una fusión de técnicas clásicas y enfoques contemporáneos, en la que el ilusionismo tradicional se combina con la lectura de lenguaje corporal, el análisis psicológico y la construcción narrativa.

En este sentido, Canolik logra renovar el interés por la magia y el mentalismo, atrayendo a nuevas generaciones y a un público cada vez más exigente, habituado a la inmediatez y la transparencia de las redes sociales.

Aún en tiempos dominados por la información instantánea, persiste el deseo de asombro y misterio. El mentalista logra demostrar a diario, que una pasión que se reinventa, logra conectar y con éxito a públicos diversos.

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