Sergio Berni volvió a sacudir el escenario político con una combinación de munición gruesa hacia la gestión de Axel Kicillof y una ambiciosa promesa respecto a una de las problemáticas más sensibles del país.
El ex funcionario no solo expuso la distancia que lo separa del mandatario bonaerense, sino que afirmó con contundencia que el control de la delincuencia en la provincia es viable en el corto plazo bajo un liderazgo firme.
Al ser consultado sobre el diálogo actual con el gobernador, Berni despejó cualquier duda sobre el frío vínculo que mantienen tras su salida del gabinete bonaerense: "Kicillof no me atiende".
El ex ministro detalló que su alejamiento de la primera línea de la gestión provincial respondió a diferencias de criterio insostenibles: "Hace rato que no hablo. Terminé mi mandato y me fui por algo, porque no estaba de acuerdo con todo esto".
"Con las herramientas que tiene Buenos Aires te puedo asegurar que estas cosas no pueden pasar", lanzó sobre la inseguridad.
En la misma línea, señaló: "Estuve años pidiendo el cambio de la Ley Penal Juvenil, y mientras era ministro sostenía que había que bajar la edad de imputabilidad. Cuando yo discutía esto en soledad eran todos garantistas, me tenía que pelear con todo el garantismo de Buenos Aires”.
Al volver sobre su vínculo con el gobernador, sumo: "Kicillof dejó de atenderme por discusiones políticas".
Un plan de shock contra el delito:
En este marco, se refirió a la viabilidad de revertir los índices delictivos que azotan al Conurbano y al resto del territorio bonaerense.
Lejos de calificarlo como un problema estructural insoluble, Berni lanzó una tajante definición de gestión: "La inseguridad en Buenos Aires se resuelve en 6 meses".
Según su postura, el éxito de un plan de seguridad no depende de diagnósticos a largo plazo, sino de la voluntad política para aplicar autoridad.
Para Berni, la solución requiere terminar con las miradas condescendientes hacia el delito y avanzar hacia un esquema de orden estricto, apuntando de forma directa contra las corrientes internas de su propio espacio político que obstaculizan una respuesta policial más severa.
“¿Si se resuelve en 6 meses por qué no lo hiciste?”, le consultaron durante la entrevista.
Y respondió: "Porque fui ministro, no gobernador. El ministro de Seguridad en Buenos Aires no es el ministro de Seguridad, es el ministro de la Policía".
"Y la policía es un eslabón más de una larga cadena de responsabilidades que tienen diferentes instituciones de PBA que no tengo duda que si todos esos eslabones van hacia un objetivo común esto se resuelve", agregó.
Asimismo, afirmó que "el problema de la seguridad en Buenos Aires no es México, no es Colombia, es un delito extremadamente precario".
Siguiendo con la inseguridad, Berni rechazó de forma tajante la justicia por mano propia y calificó como un grave error que los ciudadanos se armen para combatir la inseguridad en los barrios.
El ex ministro advirtió que la portación civil multiplica los riesgos y agrava la violencia en lugar de ofrecer una solución efectiva contra el delito.
Contra el "garantismo estúpido":
El ex ministro vinculó la crisis de seguridad con la matriz doctrinaria que impera en amplios sectores de la justicia y de la política bonaerense, a los que acusó de inacción y comodidad operativa.
"Todos esos actores que tienen responsabilidad se desligan, porque es muy fácil y muy cómodo echarle siempre la culpa a la policía", argumentó para defender el desempeño de la fuerza de seguridad provincial.
En ese sentido, Berni ratificó sus históricas diferencias con el ala más progresista del oficialismo y cargó contra el abordaje judicial de las últimas décadas.
"Nunca fui garantista. Nos peleamos adentro de mi partido con todo ese garantismo bobo que nos llevó a esta pelota", disparó el dirigente, quien concluyó con una fuerte advertencia interna: "Tenemos muchas discusiones dentro de un espacio político donde, por suerte, ahora empezaron a entender que ese garantismo estúpido nos llevó a esto".
"Quiere conducir pero niega el peronismo”:
El dirigente analizó la fractura partidaria y apuntó contra el armado político del gobernador Kicillof, al que vinculó con la "izquierda universitaria".
Recordó una frase clave de Néstor Kirchner sobre la ingratitud y relativizó las visitas a Cristina Kirchner.
"Quiere conducir el peronismo pero niega el peronismo", dijo Berni.
El ex funcionario fundamentó su postura analizando de manera objetiva la construcción del frente político que rodea al mandatario. Detalló que el gobernador ha concentrado su armado bajo el sello del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), una estructura en la que conviven sectores alejados de la tradición justicialista.
Según Berni, allí se refugian "toda la izquierda universitaria que lo acompañaba en su carrera, el progresismo y el albertismo residual", un paraguas ideológico con el cual él mismo marca una distancia insalvable: "¿Qué tiene que ver el peronismo con la izquierda? Nada".
Ingratitud política y el distanciamiento con Cristina Kirchner:
Durante el debate televisivo, los periodistas trajeron a la mesa las versiones sobre el presunto enojo de Cristina Fernández de Kirchner con Kicillof por la falta de visitas cotidianas en su lugar de detención.
Berni apeló a la memoria de Néstor Kirchner para resumir la dinámica del poder y las lealtades en el espacio.
"Él siempre decía: 'Nunca promuevas a nadie en política si no tenés la fortaleza para bancarte su ingratitud'", rememoró el ex ministro. En esa misma línea, consideró que la presencia o ausencia del gobernador en el entorno de la ex vicepresidenta carece de peso real en el armado mayor.
"A ninguno de nosotros nos interesa si Axel va. No nos mueve el amperímetro, es un tema de la conciencia de Kicillof", disparó.
El futuro del PJ frente al gobierno nacional:
Berni defendió la necesidad de reordenar el partido bajo una plataforma "productivista" y dejar de lado las disputas menores que desvían el foco de atención. En su visión, los verdaderos cuadros de la fuerza se encuentran delineando un plan económico estratégico.
Finalmente, el dirigente cuestionó a los sectores internos que dedican mayor energía a fustigar a los propios compañeros que a confrontar con la gestión central de la Nación.
"Están más preocupados por criticar a los compañeros que por criticar a Milei, que es el verdadero adversario que está destruyendo este país", concluyó.