Andrés Ciro Martínez visitó los estudios de Vorterix y participó del stream Paren la Mano.
Aunque la charla recorrió sus grandes hitos musicales, su fanatismo por los Rolling Stones y sus próximas giras, el gran foco de atención se lo llevaron sus insólitos problemas de memoria y distracción en la vida cotidiana.
El ex líder de Los Piojos admitió sin vueltas que vive perdiendo y olvidando objetos de todo tipo, sin importar el valor económico de lo que deje atrás.
Uno de los momentos más desopilantes de la entrevista fue cuando Ciro relató lo que le ocurrió al regresar de una gira musical, cuando decidió pasar por un comercio y dejó su mochila en los casilleros de la entrada.
"Una vez fui al chino y dejé una mochila. Venía con Los Piojos de una gira y tenía plata en la mochila: tenía euros, tenía pesos de antes y tenía cosas”, comenzó el relato.
Y continuó: “"Viste cuando te hacen dejarlo en un locker, bueno, me fui a comprar una cerveza medio apurado hace bastante. Y fui a mi casa. Dos meses después digo: '¡Uy!'”.
“Eso fue en un chino de Villa del Parque. Y yo me fui al chino y el chino me mandó con la china y estaba muy enojada la china, y medio aterrorizados”, recordó.
Y redondeó la historia en la que pudo recuperar sus objetos: “Tenía también un MiniDisc, que era algo raro ¡Estaba todo impecable, fija!".
La recaudación "secreta" en la rueda de auxilio:
El cantante también recordó la ocasión en la que intentó ser sumamente precavido para que no le robaran el dinero de un show, logrando el efecto inverso debido a su propia memoria.
"Una vez una recaudación me la dejé en el auto, en el coso de la guantera no... en el baúl, ¿viste? Abajo de la alfombra, en donde está la rueda de auxilio”, contó.
Y agregó: "Porque lo había escondido como diciendo 'A mí no me van a cagar, a mí no me van a...' No, por las dudas cobré, ¡pum!, lo puse ahí y me olvidé”.
Los olvidos arriba del escenario: la adicción al teleprompter:
La falta de memoria de Ciro no se limita a sus pertenencias cotidianas, sino que también afecta su rendimiento arriba del escenario a la hora de recordar las letras de sus propias canciones.
El músico reveló cómo "probó la heroína" de la tecnología para salvar sus baches mentales.
"Sí, me olvido un poco a veces. Lo que pasa también es como que te dejás llevar por la emoción, ¿viste? Estás en una situación de mucha emoción y la cabeza va para otro lado, y de repente decís: 'No sé si viene la segunda o la tercera estrofa'", explicó.
Y recordó: "Una vez me invitó a cantar un tema la Sole y tenía teleprompter, y dije: 'Wow'. Y eso es... otra vez fue como me dio a probar la heroína y dije 'Wow'. Y después uno se hace adicto, ¿viste?".
"Es como un GPS, una cosa así. Vas siempre al mismo lugar con el GPS y lo mirás, y bueno, es así. Es algo que me vendría bien para la vida permanentemente, que te vaya diciendo lo que viene”, aseguró.
"¡Toto y el Negro!": el recuerdo de la icónica dupla piojosa:
Más allá de repasar sus recurrentes descuidos y pérdidas de memoria, la charla se tiñó de nostalgia cuando Luquitas Rodríguez y el equipo mencionaron a dos personajes legendarios de la liturgia piojosa.
Con una sonrisa gigante, el ex líder de Los Piojos no dudó en rendirles tributo rememorando las murgas y el agite que generaban en pleno concierto: "¡Totoooo, el Negroooo! ¡Qué personajes, por favor! Qué alegría que se acuerden de ellos", exclamó con emoción.
El cantante recordó cómo la dupla se convirtió en una marca registrada de los shows de la banda, aportando el color rioplatense indispensable para temas icónicos como El Balneario de los Doctores Crotos.
"Ellos entraban a bailar y la gente se volvía loca, eran el alma del ritual", dijo. En la misma sintonía, Ciro remarcó que ese espíritu sigue intacto a pesar del paso del tiempo: "Es increíble ver que pasan los años y la mística de esos dos arriba del escenario sigue intacta, son inolvidables para cualquier piojoso".
La naranja mecánica en el quirófano:
Otro de los momentos más llamativos de la entrevista fue cuando el cantante relató cómo logró recuperar su visión gracias a una moderna intervención médica. Fiel a su estilo, Ciro no dudó en musicalizar y ambientar el quirófano con referencias cinematográficas, comparando el procedimiento directamente con una de las escenas más icónicas del cine de Stanley Kubrick.
"Es un poco como, ¿viste, La naranja mecánica? Sí, es así el momento del cine cine, ¿no? Claro", bromeó al recordar la tensión que se vive al tener los ojos fijos y abiertos durante la operación.
A pesar de la impresión inicial que puede generar una intervención de ese tipo, el exlíder de Los Piojos intentó desmitificar los miedos y aseguró que el proceso es sumamente veloz y llevadero.
"Da un poquito de cagazo pero no pasa nada, son 6 minutos", explicó respecto al tiempo que le tomó al especialista colocarle los lentes intraoculares. Además, sumó detalles sobre cómo se siente estar en la camilla bajo los efectos de los sedantes locales: "No es que te duele porque además tenés la pupila dilatada, entonces no ves bien. Estás recontra anestesiado".
Con orgullo y todavía sorprendido por la precisión tecnológica, Ciro concluyó: "Mejora tu vista en un 85%, ¿no? Increíble, increíble. Después ves realmente, ves a la gente a la cara en los recitales, reconocer las banderas".
El secreto de Luz de Marfil: un dato oculto para la fanaticada piojosa
Al momento de repasar el cancionero de Los Piojos, Ciro Martínez sorprendió a todos al confesar cuál es una de sus canciones predilectas para tocar en vivo y reveló un dato espectacular sobre el origen de Luz de Marfil, uno de los himnos más viscerales del disco Ritual (1999) y Verde Paisaje del Infierno (2000).
"En vivo, uno de los que más me gusta es eh, Luz de Marfil. Luz de Marfil es uno", reconoció el cantante cuando el equipo elogió la potencia de esa obra.
Para locura de los seguidores más acérrimos de la banda de El Palomar, el vocalista soltó una de las perlitas mejor guardadas de la historia del grupo al nombrar al responsable de la desgarradora potencia rítmica que tiene la canción.
¿Y un dato para fanáticos de Los Piojos? Si tuvieras que elegir... el loco de Luz de Marfil, perdoname... eh, ¡el Tanque de La Renga!", disparó Ciro, confirmando que la bestial impronta del baterista de Mataderos dejó su huella impregnada en las sesiones y en el ADN de ese clásico piojoso.
El músico detalló que la composición tiene una mística nocturna y ritualista muy fuerte que se mantiene intacta desde su grabación: "En todos los asados, las reuniones, 3 de la mañana...había un momento que venía Luz de Marfil y me tenía ahí 5 minutos".