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“Somos Leonas, somos campeonas pero no llegamos a fin de mes”: la revelación de Julieta Jankunas

La delantera de la Selección argentina de hockey desmitificó el éxito deportivo en una profunda charla. La salud mental, el deseo latente de abandonar la alta competencia y la realidad del amateurismo invisible.
 

Por Redacción

Jueves, 10 de septiembre de 2026 a las 07:57

La alegría por la obtención del reciente Campeonato Mundial de Hockey femenino frente a Países Bajos sigue fresca, pero la mística y las tres estrellas en la camiseta albiceleste no logran tapar una realidad estructural que preocupa a muchos. 

Detrás de los podios y los festejos multitudinarios, las jugadoras de élite conviven con una desprotección económica y una exigencia psicológica asfixiante.

Julieta Jankunas, delantera cordobesa de 27 años y pieza clave en la consagración de Las Leonas, rompió el molde de las declaraciones de ocasión. 

Al ser consultada sobre si una Leona puede vivir económicamente del hockey en Argentina, la respuesta de Julieta Jankunas fue un rotundo e inmediato “No, no, no, no”. 

Con total naturalidad, la delantera expuso la enorme contradicción entre el estatus internacional que alcanzaron y el día a día financiero que afrontan las atletas de élite en el país: “Somos Leonas, hoy somos campeonas y hace un mes sacábamos cuentas a ver si llegábamos a fin de mes, imagínate”. 

Para la cordobesa, existe una distorsión muy grande entre la mirada del público y la realidad de los vestuarios, explicando que “al ojo del que está afuera somos profesionales, y puertas adentro somos amateurs”.

Pagar para poder jugar:

La precariedad económica no se limita únicamente a los viáticos de la selección, sino que está arraigada en la base misma del sistema deportivo local. 

En el marco de la entrevista, cuando le preguntaron si la situación mejoraba al competir para un equipo, Jankunas reveló que allí también ganan “lo justo” y destapó un secreto a voces del hockey nacional: “De hecho, todas las jugadoras que hoy jugamos en Argentina pagamos a donde jugamos, a los clubes. Es la triste realidad”. 

Sin embargo, la goleadora reconoció que el sistema se sostiene gracias al enorme sacrificio afectivo de las propias deportistas: “Hay una parte de la jugadora de hockey que está relacionada con la pasión o el sentido de familia que te genera, que te hace decir: ‘Amo a mi club y pago’”.

La mochila de "Juli goleadora" y los días en que quiso dejar todo:

La exigencia del deporte de élite no solo se mide en el esfuerzo físico, sino también en el desgaste mental que sufren los deportistas cuando las expectativas externas se vuelven asfixiantes. 

Julieta Jankunas abrió su corazón respecto al rol que le tocó asumir en el equipo y confesó: “Tuve una mochila muy muy grande de 'Juli Goleadora' que me dio miedo, me ganó la presión”.

La delantera recordó que la etiqueta impuesta de tener que anotar en cada partido la desbordó por completo, llevándola a un punto límite de replanteos internos: “Me asusté y tuve que sentarme a trabajarlo porque no me hacía bien”.

Al indagar sobre el origen de ese temor, la cordobesa explicó que se sentía encasillada de una manera que borraba su identidad integral: “Yo no soy esto, yo sé hacer más cosas. No me quise hacer cargo porque para mí no soy 'Juli goleadora', no soy solamente eso, capaz soy muchas más cosas”.

Las críticas y el deseo de abandonar Las Leonas:

El momento más dramático de la charla surgió cuando Jankunas expuso la crueldad de los cuestionamientos del entorno cuando atravesaba rachas sin convertir goles. 

El murmullo y los comentarios ajenos calaban hondo en su autoestima: “No hacía un gol y nada... ‘Juli, estás en tu peor momento, no servís para nada’ y qué sé yo”. 

Esa hostilidad acumulada la llevó a considerar seriamente dar un paso al costado del máximo nivel competitivo, una confesión que denota el lado más oscuro del éxito deportivo: “Me acuerdo de querer dejar, de decir ‘yo no quiero esto, no sé si me gusta’”. 

Asimismo, la delantera de 27 años fue contundente: “Dejar el seleccionado, sí. Lo he pensado varias veces, de decir ‘lo dejo, me voy’”. 

Hoy, gracias a un intenso proceso de terapia y maduración, la realidad es diferente: “Hoy puedo abrazar esto que me está pasando, es hermoso. Hoy te digo sí, me encanta hacer los goles, me encanta generar situaciones para que mis compañeras hagan goles”.

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