La relación amorosa entre Brenda Asnicar y Carlos Tévez comenzó a mediados de 2010 y duró hasta los comienzos de 2011. En aquel entonces, se habló de una separación telefónica motivada por la distancia: ella trabajaba en Argentina mientras el futbolista residía en Inglaterra.
Con el correr de los años, la actriz de "Patito Feo” fue revelando distintas versiones y reflexiones sobre ese noviazgo. Pero en esta oportunidad, decidió ir más al fondo del asunto.
La artista de 34 años desnudó los traumas que le dejó haber crecido frente a las cámaras, los mitos que las revistas instalaron sobre su vida privada y cómo logró sanar a través de la terapia y el amor propio.
"Me dolió que mi propia pareja no me defendiera":
Uno de los momentos más tensos de la entrevista ocurrió cuando Brenda recordó su romance con el futbolista Carlos Tevez, una relación que la colocó en el ojo de la tormenta mediática cuando todavía era una adolescente de 17 años y él un hombre adulto.
La artista remarcó la profunda frustración que sintió por el trato de las revistas de la época, que desmerecieron sus logros económicos atribuyéndoselos a su pareja
Admitió: "Me dolió quizás que mi propia pareja no me defendiera en ese momento".
La actriz explicó que buscaba un gesto público de apoyo frente a los rumores que circulaban sobre ella, vinculados incluso a la titularidad de su vivienda. Según relató, la molestia pasaba por algo muy concreto: "Es como 'che para, ¿por qué no salís a decir que la casa es mía?' si yo tengo la escritura y la compré con mi familia".
Los comentarios que la afectaban en ese momento:
En la misma línea, la actriz fue más allá y detalló el tipo de rumores que le generaban frustración en esa etapa de su vida. Contó: "Entonces los comentarios eran como 'uh, está que estuvo con no se quién y si, si le compró la casa'. Yo veo esas cosas y por dentro hoy pienso 'qué estúpido'. Pero en ese momento a mi me generaba mucha frustración".
El comentario deja en evidencia una diferencia clave entre la mirada actual de la actriz —con distancia y humor— y el impacto real que esas versiones tuvieron en su momento, cuando era muy joven y estaba expuesta a la mirada pública por su relación con una figura del fútbol de renombre internacional.
Los primeros rechazos:
Aunque el público la conoció de manera masiva con su inolvidable papel de Antonella en Patito Feo, los comienzos de Asnicar estuvieron marcados por la frustración de la industria del entretenimiento infantil.
A los 11 años, tras insistirle a sus padres, logró presentarse en el casting de Cantaniño interpretando "Vivo per lei". Aunque no quedó en el grupo musical principal (las "Cuatro Reinas"), la producción la seleccionó como conductora. Sin embargo, la experiencia posterior no fue agradable.
La actriz explicó que las dinámicas de los reality shows para niños suelen ser muy hostiles, ya que generan una desilusión difícil de procesar a tan corta edad: "El patrón de la vida suele ser todo mal, todo mal, todo mal, y después todo re contra bien. Porque después llegó Patito Feo".
El fenómeno de Patito Feo y el calvario escolar:
El éxito de la tira juvenil transformó su vida por completo, pero también dividió su realidad en dos mundos opuestos. Mientras en la televisión lideraba al grupo de "Las Divinas", en su colegio sufría el acoso de sus compañeros.
Asnicar también reveló que originalmente la productora la estaba probando para encarnar a una de las "populares" (el bando de las buenas), un rol en el que ella sentía que jamás iba a encajar.
Su abuela, al enterarse de que finalmente haría de villana, se preocupó: "Me dijo: 'Ay, pero te van a elegir de mala, no te va a querer nadie'. Y yo le respondí: 'Yo voy a hacer una divina especial'. Tenía clarísimo que te puede tocar el personaje para que te odien todos y vos podés transformar eso en que te quieran".
Extremada delgadez y salud mental:
Al repasar su protagónico en la serie de Fox Cumbia Ninja, grabada en Bogotá, Asnicar se refirió a la drástica pérdida de peso que experimentó a sus 21 años, un tema que desató un fuerte escrutinio público y mediático en su momento.
La actriz aclaró que no se debió al exigente entrenamiento en artes marciales a las 6 de la mañana, sino a una respuesta emocional ante la soledad.
En este sentido, dejó un mensaje enfático sobre el cuidado de la salud mental: "Las emociones son el lenguaje del alma y tenés que hacerle mucho caso a cómo te sentís. Mi vida empezó a mejorar considerablemente cuando le hice caso a mis emociones y no me quedé donde no me sentía bien".
Amores talentosos y el mito del "supermillonario":
Al ser consultada sobre el patrón común entre sus parejas más conocidas (como Andrés Gil o Duki), Brenda fue contundente: "Lo que más tiene en común el punto de las parejas con las que estuve es que las admiro mal. Tienen un talento todos".
Asimismo, aprovechó la oportunidad para desmentir de forma categórica las versiones que circularon en los medios sobre su misterioso matrimonio en el exterior:
"Dijeron que me había casado con un supermillonario en secreto, pero yo estuve en pareja 7 años con un colombiano divino —en realidad cubano— con el que nos casamos bajo la luna, en un barco en una isla. Un sueño todo, pero nada que ver con lo que inventaron", aclaró.
El fin de "Bandida" y el nacimiento de "Bendita Records":
En el plano musical, la artista sorprendió al explicar por qué decidió retirar gran parte de su catálogo solista de la plataforma de streaming musical más importante del mundo.
Bajo esta nueva filosofía nació su sello independiente, Bendita Records. Además, reveló el detrás de escena de "Guerrera", la canción que originalmente iba a lanzar junto a su ex novio, Duki:
"Él había compuesto su parte y yo la mía, él quería cantarla, pero justo nuestra relación se terminó y obviamente no íbamos a sacar la canción juntos. Algunos fans la terminaron haciendo con Inteligencia Artificial".
Aprender a valorarse lejos de la mirada ajena:
Finalmente, Asnicar reflexionó sobre la resiliencia y el arduo trabajo que realiza en terapia para lidiar con "la mirada del otro" y su propia autoexigencia obsesiva al revisar las grabaciones de sus shows.
“Empecé a hacer el ejercicio de mirarme al espejo y decirme: 'Che loco, yo te re felicito. Yo te re felicito por lo que lograste', desde un lugar de amor y no desde el ego. Porque además nadie me va a decir las verdades que solo yo sé de lo que transité", cerró.