La situación del sistema educativo secundario en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos. Así lo reflejó Gala Díaz Langou, quien tras dejar la dirección ejecutiva del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), analizó los desafíos estructurales del país.
Durante una entrevista, la especialista expuso cifras que exponen una realidad mucho más grave que la percepción común.
Al profundizar en las problemáticas ligadas a la inclusión social y la productividad nacional, Díaz Langou derribó estimaciones optimistas y sentenció con crudeza el estado de la escolaridad: "Hoy en Argentina solo uno de cada 10 chicos termina el secundario en tiempo y forma".
El impacto de la pandemia y las habilidades básicas en juego:
Ante la sorpresa del entrevistador por la gravedad de la estadística, la especialista detalló qué parámetros componen este alarmante indicador .
"Esto quiere decir sin repetir, o sea con la edad esperada, y con las habilidades básicas que marcan las evaluaciones de PISA", puntualizó.
Díaz Langou especificó de manera directa cuáles son esas carencias indispensables que el 90% de los jóvenes no logra consolidar al concluir su trayecto escolar.
"Leer y escribir, y operaciones matemáticas básicas... sumar, restar, multiplicar y dividir. Esas cosas tienen que saber hacer. Solo uno de cada 10 chicos no repite y sale sabiendo eso", explicó.
En ese mismo sentido, remarcó el quiebre histórico que sufrió el país en los últimos años: "Argentina venía muy mal y la pandemia fue un knockout directamente".
Un abismo frente al mercado laboral:
La falta de debate público alrededor de esta problemática es uno de los puntos que más preocupa a la ex directora de CIPPEC, considerando que afecta el núcleo del desarrollo y la movilidad social del país.
"Si miramos esa foto versus lo que va a demandar el mercado de trabajo, el gap es genial", advirtió respecto a la distancia insalvable entre la formación actual y el empleo del futuro.
Asimismo, la experta lamentó que este declive marque un hito negativo inédito para la sociedad argentina: "Hay un dato que para mí es hiper triste, que esta es la primera generación que va a tener peor nivel educativo que sus padres. Siempre fue al revés la historia de la humanidad y ahora estamos viendo el primer paso hacia atrás".
El celular en el aula y la "desafiliación" social:
La crisis no solo se evidencia en los contenidos pedagógicos, sino también en cómo las nuevas tecnologías alteran la convivencia dentro de las escuelas. Al ser consultada sobre el debate de la prohibición de los teléfonos móviles en el ámbito escolar, Díaz Langou señaló que existe "evidencia sobre la distracción que generan los celulares".
Sin embargo, advirtió que el problema de fondo radica en cómo los algoritmos están suplantando los espacios tradicionales de socialización de los jóvenes. "Lo que termina dañando es que la socialización no ocurra ni en la escuela ni en la familia, sino que ocurre en redes sociales, y eso tiene implicancias distintas".
Según la especialista, este fenómeno profundiza un proceso de "desafiliación" o pérdida del sentido de pertenencia institucional.
El desencanto de los jóvenes y el abandono escolar:
Otro factor determinante en el deterioro del sistema es el alarmante aumento del abandono escolar, motivado por la falta de incentivos tangibles para los alumnos.
La exdirectora de CIPPEC explicó que los adolescentes deciden alejarse de las aulas porque no encuentran una correlación entre el esfuerzo académico y su futuro laboral.
"Los chicos se van del colegio porque creen que no les sirve, o sea, y muchas veces tienen razón". Aunque aclaró que estadísticamente un joven con título secundario sigue percibiendo mejores ingresos que uno que no lo tiene, concluyó con crudeza sobre la obsolescencia de los programas vigentes: "Es cierto que no es tan útil mucho de las cosas que se enseñan".
La natalidad en caída:
Para Gala Díaz Langou, la crisis educativa en Argentina no puede analizarse de forma aislada, sino que se cruza de manera directa con un fenómeno demográfico sin precedentes históricos en la región: el desplome de los nacimientos.
"Está cayendo efectivamente la natalidad en Argentina, al igual que en el resto del mundo, pero en Argentina está pasando más rápido y más marcado", alertó la especialista, describiendo el fenómeno como un cambio drástico en la base misma de la pirámide poblacional.
La velocidad del impacto en la estructura social argentina es lo que más alarma a los expertos. Según detalló la ex directora de CIPPEC, las proyecciones y los ritmos esperados se desmoronaron en el último lustro de manera abrupta:
"Argentina en los últimos 5 años envejeció lo que Europa tardó 25 años en envejecer", puntualizó en referencia al veloz cambio en el promedio de edad y la proporción de habitantes dependientes por sobre los activos.
Este escenario enciende las alarmas sobre el sostenimiento de los sistemas de previsión social y la productividad en el mediano plazo. Tradicionalmente, los especialistas proyectaban una ventana de oportunidad donde la población en edad de trabajar superaría a los niños y adultos mayores.
Sin embargo, Díaz Langou advirtió que esa ventaja se está escurriendo mucho antes de lo previsto: "Lo que va a pasar es que, antes de lo que pensábamos, van a pasar a ser más las personas dependientes, sobre todo por las personas adultas mayores".
La demógrafa enfatizó que revertir esta tendencia es un proceso lento que requiere décadas de estabilidad. Al cruzar este dato con la preocupante realidad educativa expuesta anteriormente —donde solo el 10% de los jóvenes egresa con los saberes mínimos esenciales—, el panorama para el mercado productivo se vuelve crítico.
"La caída en natalidad es muy difícil de revertir... es como un transatlántico la demografía; para cambiarlo tenés que ir cambiándolo de a poquitos grados y te lleva mucho tiempo y perseverancia", concluyó.
La fractura del contrato social más básico:
Detrás de los alarmantes índices de deserción escolar, las crisis de representación política y el desplome demográfico, la especialista identifica un hilo conductor subterráneo que afecta a la humanidad a nivel global: el fenómeno de la "desafiliación".
Utilizando un concepto acuñado originalmente por el sociólogo francés Robert Castel, Díaz Langou lo definió de manera llana y directa como "la sensación de que estamos solos, a todo nivel; de que no pertenecemos, de que se rompió el sentido de pertenencia con los otros".
Para la experta, este diagnóstico no representa un mero dato abstracto, sino un síntoma clínico del mundo actual. "Tenemos menos confianza en otras personas y con las instituciones también. Lo que se está rompiendo es el sentido de pertenencia", advirtió.
En el plano local, esta desconfianza institucional adquiere rasgos hiperbólicos: mientras que a nivel global el promedio de confianza en el Estado ronda el 47%, "en Argentina solo el 18% de las personas confía en el Estado", detalló con crudeza.