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“Amigo, eso es una réplica”: entraron a robar a un almacén y una clienta sorprendió al ladrón

La mujer se enfrentó verbalmente a uno de los agresores mientras le apuntaba y evitó que le robara su celular. Escaparon con mercadería y la recaudación. 

Por Redacción

Miércoles, 19 de agosto de 2026 a las 21:55

Dos delincuentes que habían ingresado a un almacén de Ituzaingó con la excusa de consultar el precio de un atado de cigarrillos regresaron media hora después y asaltaron el comercio a mano armada. Durante el robo, una clienta se enfrentó verbalmente a uno de los agresores y evitó que le robara su teléfono celular.

El hecho ocurrió en un comercio ubicado en la esquina de Bagnat y Castelar, en el barrio San Alberto, donde los sospechosos irrumpieron con sus rostros cubiertos y exhibieron un arma de fuego para intimidar a las personas que se encontraban en el lugar.

Según el relato de una de las víctimas, los delincuentes habían estado previamente en el local y se retiraron luego de preguntar cuánto costaba un paquete de cigarrillos. Sin embargo, aproximadamente 30 minutos más tarde regresaron para concretar el asalto.

En ese momento, uno de los ladrones se colocó detrás del mostrador y comenzó a apoderarse de bebidas alcohólicas, atados de cigarrillos, dinero en efectivo y una caja de encendedores. Mientras tanto, su cómplice amenazó a una clienta, identificada como Aisha, y la tomó del cuello para exigirle sus pertenencias.

Lejos de entregar el celular, la joven decidió plantarse frente al delincuente y le advirtió: “Acá somos todos laburantes, amigo. Aparte, eso es una réplica”, en referencia al arma que llevaba el asaltante.

La mujer explicó luego que desconocía si el arma era verdadera, pero que reaccionó de esa manera porque no quería entregar el teléfono que utiliza para trabajar.

“Si me robaban el celular me arruinaban”, sostuvo la víctima, quien reconoció que en ese momento actuó por impulso y que recién después tomó dimensión del riesgo que había corrido.

La joven también contó que el delincuente era de menor estatura que ella y que, al intentar apuntarle, tuvo que ponerse prácticamente en puntas de pie, algo que, según su interpretación, pudo haber influido para que finalmente desistiera de robarle el teléfono.

“Yo estaba tranquila, pero decidida a no darle el teléfono, que es con lo que me gano la vida. La verdad es que no sabía si el arma era o no trucha, pero fue lo que me salió decirle”, relató.

Finalmente, los asaltantes escaparon del comercio con parte de la mercadería y el dinero sustraído. La mujer, ya más tranquila, admitió que no volvería a enfrentarse de esa manera a un delincuente y reconoció que en ese momento no llegó a comprender la gravedad de la situación.

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