Él ya sabía que ella estaba por llegar y puso en marcha una rutina de seguridad: la esperaba con el portón abierto para que pueda entrar rápido. Sin embargo, una banda de ladrones de La Matanza se anticipó.
Venían siguiéndola con el auto y esperaron el momento indicado. Eran casi las 10 de la noche. Al ver que ponía balizas para estacionar, dejaron que se meta unos metros, estacionaron justo detrás y comenzaron el asalto.
Del coche bajaron cinco delincuentes armados que abrieron todas las puertas y la sacaron a la fuerza. El marido de la víctima quedó en shock por la situación y se mantuvo detrás del portón, pidiendo ayuda y golpeándolo. Mientras tanto, su mujer, quedó sola mano a mano con los ladrones, que le pegaron para sacarle las llaves y otras pertenencias.
La mujer logró zafarse y se metió adentro con su marido que continuó insultándolos. Los ladrones, que ya tenían todo controlado, estaban dispuestos a más. Uno de ellos, desafiante, bajó del coche y amagó con ir hacia las víctimas nuevamente.
“Tirale”, se escuchó decir a uno de sus cómplices. Sin embargo, para asegurar el robo, se fugaron, mientras algunos autos paraban en la esquina a ver qué pasaba.