La escena de la música urbana continúa experimentando un amplio crecimiento global, pero detrás de los éxitos, en algunas ocasiones persisten estructuras de desigualdad y diferencias entre los sexos.
En este contexto y durante una entrevista, María Becerra rompió el silencio sobre el trato despectivo y la cosificación que enfrentó al internacionalizar su carrera.
La artista de 26 años diferenció la situación de Argentina respecto a otros mercados de la región. Aunque destacó que en su país comenzó a lanzar música bajo un contexto de fuerte deconstrucción “gracias al auge del movimiento feminista”.
Reveló que el panorama cambió drásticamente al cruzar las fronteras locales hacia destinos clave del género como Puerto Rico o Colombia. Allí, según relató, se topó de frente con conductas fuertemente machistas.
"Notaba un poco más esa diferencia bastante abismal, la verdad, por ahí con los artistas y eso. Como que eran más de una posición más macho, ¿viste? Y un poco mirarte como que fueras, no sé, un par de tetas caminando nada más. La verdad, eso pasaba mucho", explicó la cantante.
Becerra también expuso la hipocresía de ciertos colegas y empresarios que confunden los vínculos profesionales con el acoso, utilizando el poder y el alcance digital como herramientas de validación.
"Momentos de 'oh, qué desagradable este tipo cómo me mira', ¿entendés? Este que se acerca, me habla de que quiere hacer una canción conmigo y dos días antes respondiéndome una historia: 'Qué rica que estás'. Tipo una soltura para hablarle a la gente tremenda", aseguró.
La división de la escena argentina:
Otro de los momentos más llamativos de la charla se dio cuando se abordó el presente de la industria musical en su propio país, la cual muchos perciben fragmentada.
Al ser consultada sobre los rumores que señalan que la escena local se encuentra dividida, la cantante no esquivó la polémica: "Yo pienso que sí, que es verdad. Es verdad, está dividida en varias cosas. Primero como géneros, como movidas... no sé cómo llamarlo".
Sin embargo, Becerra aclaró que la grieta no es solo musical, sino también humana, apuntando directamente a las dinámicas de competencia que florecen en la interna del género urbano: "También somos todos personas diferentes, ¿viste? Como que, como te digo, es un ambiente en el que se juega mucho el ego, en el que hay mucha envidia, en el que hay hasta incluso... hay mucho el 'se puso este vestido y yo me lo puse primero'. O sea, imagínate qué pelotudez atómica”.
Y continuó: "Hay una realidad, que hay ciertas personas que estamos divididas. Calculo que ya sabés... tenemos formas muy diferentes de pensar, de encarar la vida. Yo hay cosas que no las pongo en duda, yo hay formas de actuar que no las cambio, que no las pongo en juego”.
Becerra también admitió que prefiere la honestidad brutal antes que la falsedad corporativa: "Yo hay gente con la que no compro, se lo digo en la cara. Toda la gente que a mí no me cae bien lo sabe, y lo he hablado con ellos, con ellas, y no tengo ningún drama".
Maternidad, dolor y el fin de los tabúes:
Uno de los momentos más íntimos y conmovedores de la charla ocurrió cuando la artista decidió hablar abiertamente sobre la salud emocional y el dolor que le tocó atravesar a nivel personal tras sufrir una grave pérdida obstétrica.
"Yo trato de no ponerle tabú, ¿viste?... Siento que está bueno concientizar... Hay cosas de las que hay que hablar; hay cosas que te pueden re dar vergüenza porque son versiones de vos que no te gustan, una persona de la que no te sentís orgullosa de haber sido, pero al fin y al cabo siento que bueno, lo fui y ya está. Aprendí de eso", aseguró.
La cantante detalló el impacto psicológico que le significó romper el silencio en los medios, admitiendo las secuelas que este trauma dejó en su salud mental: "Lo que me pasó a mí, ¿entendés?, es algo sobre lo que hay mucho tabú, que se vive muy sola”.
Y agregó: “Me costó mucho contarlo, me acuerdo que salía de las entrevistas con ataques de ansiedad, la pasaba muy mal y bueno, justo ahí me tuve que empezar a medicar y toda la cuestión, porque todo eso me desencadenó un estrés postraumático y unas cosas".
A pesar del costo emocional, María destacó la red de contención silenciosa que se generó con sus seguidoras a partir de su testimonio: "A la vez está bueno porque hay mucha gente, muchas minas, no sabés, que me mandaban mensajes, estaban atravesando por lo mismo que me decían 'no me sentí sola'... Me sirvió mucho que ella hablara de cómo se sentía y todo, porque yo me sentía igual, y me gustó no saber que era la única".