La dinámica que causa furor y que tiene como protagonista a Lionel Messi, mantiene una misma estructura: la confusión, el susto en algunos casos pero que luego termina en risas.
Este personaje cuenta con su propio perfil en redes bajo el usuario de @messi.caminito, donde comparte periódicamente los mejores compilados de sus interacciones y los sustos más memorables en plena vía pública.
Los visitantes del barrio porteño de La Boca se aproximan con confianza para posar junto a él y tomarse una fotografía de recuerdo. Al notar el impresionante realismo, algunos llegan a tocarle la cara o hablarle de forma cariñosa.
En el momento menos pensado, el falso "Lio" cobra vida de repente, se mueve, camina o les devuelve el saludo.
Las víctimas reaccionan con gritos, saltos y corridas debido al impacto, para luego estallar en risas y carcajadas junto al resto del público presente.
Los videos se transformaron rápidamente en un fenómeno con miles de comentarios. Muchos usuarios destacan la calidad de la caracterización del imitador, mientras que otros bromean sobre la dificultad de superar socialmente un error tan público frente a tantos turistas presentes.
Una mujer quiso besar a “la estatua” de Messi:
La influencer @luminosita_makeup vivió un episodio desopilante mientras paseaba por La Boca. Al observar lo que creía una estatua del capitán argentino, se acercó con absoluta confianza para obtener una fotografía afectuosa sin imaginar la sorpresa.
La joven no distinguió que el supuesto monumento era en realidad un artista callejero perfectamente caracterizado, quien permanecía inmóvil sosteniendo una réplica de la Copa del Mundo.
La protagonista del video avanzó hacia el imitador con una actitud muy relajada y cariñosa. La joven le lanzó una frase con total naturalidad: "¿Qué onda, crack de la vida, todo bien papi?", mientras se inclinaba para darle un beso.
El momento de mayor tensión y risas ocurrió cuando el hombre disfrazado decidió romper su postura estática. Al escuchar el saludo, el artista le respondió con un simple "todo bien", provocando que la mujer retrocediera varios metros de forma inmediata por el fuerte impacto.
Tras el sobresalto inicial, la joven intentó recuperar la compostura frente a los testigos del lugar. Ella exclamó con asombro: "¡Aia! Era un... perdoname. Me asusté, no sabía. Pensé que eras una estatua", mientras se reía de su propia equivocación antes de saludar al hombre.