Rodolfo el "Vasco" Arruabarrena fue participó del ciclo de entrevistas Clank! con Juan Pablo Varsky. Allí, el entrenador recordó detalles de su carrera, su etapa formativa en Tigre, sus vivencias en Boca Juniors y su visión sobre la figura del mánager en el fútbol argentino.
A sus 50 años, Arruabarrena se muestra maduro, reflexivo y notablemente desapegado de los egos del fútbol profesional. Dejó una definición cruda sobre lo que implica llegar a lo más alto en este deporte: "El fútbol te da todo, pero te quita la libertad de ser una persona común".
Según explicó, la estabilidad económica que otorga la alta competencia contrasta de manera drástica con la imposibilidad de disfrutar la privacidad cotidiana.
Fiel a esta filosofía de vida, reveló que en su casa de España no tiene colgadas camisetas ni trofeos de su exitosa etapa en Boca Juniors o el Villarreal, a excepción de unas pocas guardadas. No vive del recuerdo y prefiere que sus hijos sigan el camino de la educación: "Yo no me voy a sentir jugador toda la vida, soy un ex jugador. Hoy me siento entrenador".
El "Vasco" explicó que no le gusta hacer balances ni mirar hacia atrás porque prefiere enfocarse estrictamente en el presente. abordó el tema del ego y la nostalgia en los primeros minutos de la charla: "Con los años aprendés que el ego es tu peor enemigo adentro y fuera de la cancha".
Entre leyendas: Menotti, Bilardo y el privilegio de jugar con los más grandes:
Arruabarrena ostenta un récord que pertenece a un grupo muy selecto del fútbol mundial: compartió vestuario y cancha con Diego Maradona, Lionel Messi y Juan Román Riquelme. Recordó su asombro al conocer a Maradona en 1995 y cómo su sola presencia transformaba las prácticas cotidianas en un imán mediático.
A lo largo de su carrera fue moldeado por las mentes más brillantes de la dirección técnica. Fue dirigido por César Luis Menotti, Carlos Bilardo, Carlos Bianchi y Manuel Pellegrini. De Bilardo recordó con humor una anécdota de sus 19 años, cuando el "Narigón" lo paraba al lado suyo en los partidos calientes porque ya le veía características de entrenador.
Asimismo, destacó a Daniel Passarella como uno de los mejores directores técnicos que tuvo en su carrera, rescatando sus conceptos motivacionales en momentos de máxima exigencia física.
La anécdota de Qatar:
En otro tramo de la nota, Arruabarrena relató de manera muy divertida la odisea que vivió para conseguir los accesos para la final de la Copa del Mundo en Qatar 2022, ya que él se había vuelto a Dubái después de las semifinales y debió armar una logística de último momento ante la presión de su familia.
"Yo ya llevaba 14 días en Qatar y ya para mí ya había estado... pero era la final. Bajó la escucha, viste. Bueno, entonces la familia... yo digo '¿Qué voy a conseguir ahora?'", contó.
A pesar de sus dudas, sus hijos sacaron los pasajes aéreos de urgencia. El Vasco comenzó a activar todos sus contactos mientras trasladaba a su familia en auto: "En el trayecto que llevaba mi familia al aeropuerto con la familia de Juan [Pizzi]... uno de Al-Wasl que tengo confianza... me pasó un número de teléfono y hablo con una mujer que tenía tres entradas en ese momento. Y nosotros éramos ocho".
Sin desesperarse por las desorbitantes cifras de la reventa, Arruabarrena continuó negociando al volante: "Dámelas, le digo... y yo iba manejando, iba pagando las entradas... Cuando llegué al aeropuerto, tenía las ocho entradas, no sé... Aparte yo no quería pagar de más porque por cada entrada te pedían... Bueno, fuimos y ellos fueron".
Lo más insólito de la historia ocurrió cuando, tras mover cielo y tierra para conseguir los ocho tickets para su familia y la de Juan Antonio Pizzi, el propio Arruabarrena decidió no ingresar al estadio de Lusail y prefirió quedarse solo en el hotel: "Yo me quedé en el hotel, en el barcito con los franceses por un lado, los otros del otro lado, los indios por un lado... Yo mirando el partido tranquilo. Y la final la vieron ellos, yo me quedé en casa, soy medio raro".
La era Bianchi y la mística del Villarreal:
Uno de los puntos más altos de la entrevista fue el repaso de su etapa bajo el mando de Carlos Bianchi en Boca. El "Vasco", autor de los históricos dos goles frente a Palmeiras en la primera final de la Copa Libertadores del 2000, elogió la simpleza de las palabras del "Virrey" para convencer al grupo de que la hazaña en Brasil era posible.
Posteriormente, detalló su arribo al Villarreal de España, un club que pasó de la segunda división a jugar las semifinales de la UEFA Champions League. Con picardía, ventiló un secreto guardado por años: un violento enfrentamiento a golpes de puño en el entretiempo del cruce por Champions ante el Inter de Milán, producto de una fuerte rivalidad previa entre jugadores españoles y argentinos.
Su etapa como DT de Boca: del gas pimienta a la desmitificación del "ADN":
Al analizar su paso como entrenador del club de la Ribera entre 2014 y 2016, Arruabarrena recordó el caótico episodio del "gas pimienta" frente a River Plate en la Copa Libertadores 2015. A una década del hecho, mantuvo su firme convicción de que los partidos deben ganarse en la cancha, admitiendo que en ese momento el plantel de River lógicamente no estaba en condiciones físicas de jugar. También sugirió que, por el sector del estadio donde ocurrió el ataque, "no ha sido un solo boludo el que tiró".
El técnico también se tomó un tiempo para desmitificar el concepto instalado en los medios sobre el "ADN Boca".
"Me decían que un jugador no tenía el ADN Boca por no tirarse de cabeza. Yo salí de ahí y les preguntaba cuál era ese ADN, porque el mayor ídolo de la historia del club es Riquelme y jugaba con otra cosa. Hay que tener personalidad y carácter, no vender humo", criticó con dureza.
El fútbol actual y la figura del mánager:
Habiendo dirigido durante los últimos nueve años en mercados de Medio Oriente (Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita), el DT analizó los vicios y virtudes del profesionalismo moderno. Si bien reconoce que los deportistas hoy se cuidan más con las comidas y el entrenamiento personal, advirtió que existen demasiadas distracciones externas y una preocupante falta de "hambre" y pasión por mirar fútbol en las nuevas generaciones.
En el cierre, el "Vasco" arremetió contra la devaluada figura del director deportivo en el ámbito local: "El mánager en Argentina no tiene el poder real que debe tener para tomar decisiones".