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“Generación sándwich”: de qué se trata y por qué es un fenómeno cada vez más común en las familias

Los cambios sociales en todo el mundo hacen que sea cada vez sea más frecuente que los grupos familiares, en especial las mujeres, se encuentren con la demanda de cuidar a sus padres, a sus hijos e incluso de sus nietos. El impacto psicológico de hacerse cargo de dos generaciones al mismo tiempo.
 

Por Redacción

Martes, 28 de julio de 2026 a las 09:10

Ser madre o padre y, al mismo tiempo, empezar a cuidar a los propios padres es una situación cada vez más vista. A este fenómeno se lo conoce como generación sándwich: adultos que quedan “en el medio” de dos generaciones y deben sostener, de manera simultánea, responsabilidades emocionales, económicas y de cuidado.

Esta generación de adultos “multitaskers” es resultado de los continuos cambios demográficos y sociales que acontecen en todo el mundo y que hacen que sea cada vez más frecuente que las familias, mayoritariamente las mujeres, se vean colapsadas por las demandas de sus padres y de sus hijos.

Varias son las razones que explican este fenómeno: las personas deciden tener hijos más tarde y el aumento de la esperanza de vida así como también el hecho de que los jóvenes tardan más tiempo en alcanzar la independencia económica y postergan la salida del hogar después de los 18 años o incluso regresan de más grandes.

Cómo formar parte de la generación sándwich y no colapsar en el intento:

Según el licenciado en Psicología, Sebastián Ibarzábal (M.N. 42413), “esta situación de tener tantos frentes abiertos puede generar altos niveles de estrés, ansiedad y agotamiento emocional debido a las demandas físicas y emocionales que implica atender las necesidades de dos generaciones diferentes”.

Según desarrolla, estas personas con exceso de responsabilidades tienden a experimentar sentimientos de culpa, conflictos internos y más presión aún para equilibrar sus responsabilidades familiares con las propias personales, que suelen ser dejadas de lado. “Indudablemente, esto puede provocar un deterioro en su bienestar psicológico y emocional”, afirmó.

La Asociación Americana de Psicología (APA) informó que “se ha demostrado que ser cuidador multigeneracional repercute negativamente en la salud y el comportamiento porque reduce los niveles de ejercicio de los cuidadores, aumenta la frecuencia del consumo de sustancias tóxicas y eleva el riesgo de depresión”.

Estar bien acompañado es la variable fundamental que puede cambiar la ecuación. “Cuando se comparten tareas con otros, se pueden distribuir responsabilidades y se obtienen diversidad de habilidades y recursos que proporcionan en parte, apoyo emocional”, agregó.

Por el contrario, en lo que refiere a adultos que son hijos únicos o que tienen vínculos conflictivos con sus hermanos, la situación puede ser exponencialmente peor, favoreciendo la confusión, la cancelación de recursos y el malestar.

En relación a si se debería priorizar las necesidades de uno sobre otro, Ibarzábal dijo: “Padres e hijos demandan cosas muy diferentes que, por lo general, no se solapan. No obstante, es importante reconocer que no se trata necesariamente de una elección entre uno u otro, sino de encontrar un equilibrio”.

Según desarrolló, es posible alcanzar la estabilidad si se comienza a evaluar la urgencia y la gravedad de las necesidades presentes.

Lidiar con la culpa y evitar colapsar:

Pretender cumplir con todo de manera perfecta es una misión casi imposible. “La culpa lleva a una vuelta mental sobre uno mismo, que puede perpetuarse hasta el infinito si no se le pone un freno”, dijo el profesional.

Para ayudar a sus pares de la generación sándwich, el psiquiatra estadounidense Douglas Newton escribe en Psychology Today algunos consejos sobre cómo cuidarse:

- Comprender los factores estresantes: “La carga mental de cuidar a dos grupos diferentes de personas puede ser muy abrumadora”, dijo. Sugiere hacer una lista de lo que más lo está estresando y comunicarla a quienes lo rodean para ver qué se podría delegar.

- Comunicarse con las partes interesadas: Newton aconseja hacerles saber a todos desde el principio cuáles son los límites, cuándo se está disponible para ayudar y cuándo se priorizan otras responsabilidades. “Comunique los ‘no’ desde el principio, para que puedan hacer otros planes y no esperen de uno cosas improbables”, señala.

- Dedicar tiempo al cuidado personal: Encontrar tiempo para uno mismo puede sonar como algo imposible, pero tan solo unos minutos de ocio marcarán la diferencia. 

- Buscar ayuda profesional: Cuidar a niños y padres nunca es fácil –expresa– por lo que recomiendo considerar unas sesiones con un profesional para profundizar en cómo se está sintiendo. Sería imposible cuidar bien a otros si uno no se cuida a sí mismo.

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