Es inminente el avance cada vez más veloz de la Inteligencia Artificial (IA) y, en este sentido, el especialista en la temática, Alan Daitch explicó por qué todavía no existe una respuesta definitiva sobre su impacto en el trabajo y la sociedad.
Comparó el momento actual con la Revolución Industrial, sostuvo que la IA podría reemplazar algunos empleos mientras crea otros nuevos y aseguró que una de las principales oportunidades estará en aprender a trabajar junto a estas herramientas.
En la misma línea, habló sobre los desafíos éticos que plantea una tecnología cada vez más poderosa y la competencia entre Estados Unidos y China por liderar la carrera de la inteligencia artificial.
También analizó los riesgos vinculados con la privacidad, la ciberseguridad y la regulación, y compartió ejemplos concretos de cómo utiliza la IA para automatizar gran parte de su trabajo diario, remarcando la importancia de la supervisión humana.
Paralelismos entre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y otros cambios tecnológicos:
“Si miramos para atrás en la historia, algo que quizás puede llegar a reemplazar tantos empleos y a generar nuevas necesidades, algo tan grande, yo lo equipararía bastante con lo que fue la Revolución Industrial”, analizó el profesional.
Y continuó: “En ese momento, cuando se inventa la máquina de vapor y se automatizan muchísimas de las tareas de las fábricas, mucha gente pensó que era el final de los empleos. Decían: ‘Ahora que las máquinas van a producir por nosotros automáticamente un montón de los bienes que consumimos, ¿qué es lo que vamos a hacer? Es el fin de los empleos.
El enfoque para que una persona no quede al margen de todo:
El profesional en la tecnología fue claro al explicar: “Si estás en un trabajo donde ves todos los días cómo la inteligencia artificial lo automatiza más y más, yo diría que es casi obligatorio, como antes lo era aprender Office, Excel o Word, saber de inteligencia artificial”.
“Decir: ‘Voy a aprender a usar la inteligencia artificial para hacer mi trabajo mejor, para hacerlo más rápido, pero, por sobre todas las cosas, si uno la sabe usar bien, ¿qué valor extra le puedo sacar a la tarea que antes hacía a mano con la inteligencia artificial? ¿Qué cosas ahora se pueden hacer que antes habrían sido imposibles porque no eran rentables?’, sumó.
En este mismo sentido, manifestó que “si la inteligencia artificial realmente puede reemplazar todo el trabajo cognitivo, hoy en día vas a escuchar siempre las dos posturas en las redes, porque nadie sabe si va a llegar hasta ese punto ni si, en ese escenario, vamos a encontrar una manera de generar nuevos puestos”.
“Lo más importante, para mí, es que lo único que podemos hacer es ser optimistas y aprender a usarla. Creo que hay muchas cosas que la inteligencia artificial puede hacer”, afirmó.
¿La IA puede lograr resultados verdaderamente creativos?
Alan describió al proceso tecnológico como “el shock”: “Creo que en la escritura se notó mucho. Apenas apareció, dijimos: ‘Ya está, los sitios de noticias van a dejar de existir, todo se va a hacer con inteligencia artificial’. ¿Es cierto? A medias, porque una parte sí se redacta. La otra, que tiene que ver con el estilo propio, la inteligencia artificial es una máquina pensada para ser precisa, y ahí lo que necesitás es dispersión”.
Y agregó:”Está diseñada para hacer un millón de líneas de código sin equivocarse. Entonces, los escritores que te gustan, la gente que realmente tiene estilo, no escriben de forma promedio ni sigue únicamente las normas de la literatura, sino que hace cosas distintas”.
“Con la imagen empieza a pasar lo mismo”, afirmó al ejemplificar con publicidades en televisión.
El valor del conocimiento en el ámbito laboral:
En otro tramo de la nota, Daitch explicó: “Por un lado, se observa un aumento en las aperturas de puestos de trabajo; por el otro, hay despidos masivos. Se está reconfigurando lo que se necesita”.
Y continuó: “Antes, ser programador experto en un lenguaje de programación específico era suficiente y te llovían ofertas. Ahora, el experto en un lenguaje específico no vale tanto porque la inteligencia artificial programa en cualquiera”.
“Las empresas ahora buscan desarrollar más software, más específico, y contratar gente que sepa coordinar agentes de Inteligencia Artificial, cientos de agentes trabajando en paralelo”, añadió.
La Inteligencia Artificial general:
El profesional compartió la definición del término: “Inteligencia artificial general es como se llama al momento en que la inteligencia artificial puede hacer cognitivamente lo mismo que una persona promedio”.
“No hay una manera clara de medirlo, pero se entiende como el punto donde la IA puede realizar tareas cognitivas equivalentes a las humanas. Uno podría pensar que ya llegó, porque puede hacer cálculos matemáticos muy rápido o diseñar un afiche, pero no puede hacer todo automáticamente”, detalló.
“Si pudiera, todo el trabajo cognitivo ya habría desaparecido. Necesita criterio humano, y no lo tiene. Cuando no sabe algo, no lo reconoce y empieza a inventar fuentes o a cometer errores”, afirmó.
Facturar con IA:
Alan reveló que utiliza Inteligencia Artificial para tareas cotidianas y sensibles como facturar: “En el día a día, uso la inteligencia artificial para casi todo, incluso para la facturación. Es lo que más sorprende a la gente”.
“Le digo: ‘Revisá el mail que me llegó de tal y facturale’, y listo. El sistema verifica automáticamente las condiciones, el monto, la descripción, genera la factura en la AFIP y la envía adjunta en la respuesta”, explicó.
Asimismo, afirmó: “No es muy complejo de hacer. Lo que sí es más riesgoso. ¿Por qué? Porque, como mencionamos antes, la inteligencia artificial se equivoca. Cada vez que la dejas sola para hacer cosas en Internet, aumenta el riesgo”.
Por otro lado, aseguró que “si tuviera una empresa, jamás dejaría que la inteligencia artificial lo haga. Una empresa que realiza 100, 200 facturas por mes y tiene 30, 40 o 500 empleados necesita una persona que revise, porque el error es mucho más costoso que el salario de un empleado”.
Cuentas bancarias, seguridad y automatización:
El profesional también contó que “lo mismo sucede con las cuentas bancarias, que ahora se están empezando a automatizar. Todo depende del riesgo que uno esté dispuesto a asumir”.
“Con las cuentas bancarias, que es lo siguiente que me gustaría automatizar, todavía hay que tener mucho cuidado. La manera correcta en la que están trabajando algunos bancos es que la inteligencia artificial prepare la transacción, pero la notificación llega al usuario, que es quien aprueba o rechaza”, manifestó.
Perder el miedo a lo nuevo:
Finalmente, el experto compartió una reflexión: “Lo más importante es perderle el miedo a la tecnología. Nunca fue tan fácil aprender sobre una tecnología. Está bien hacer cursos y capacitarse, pero si hoy alguien que nunca usó la IA se sienta y le dice: “Mirá, en mi día a día hago esto, ¿en qué me podés ayudar?”, en tres meses, quizás se encuentre en un lugar que nunca imaginó”.
Por otro lado, Alan también aseguró que “es una habilidad extraña que te guste realmente especializarte en tecnología e inteligencia artificial, porque no requiere tanta formación como antes, aunque obviamente, cuanta más tengas, mejor. Aun así, aunque lo diga, el 99% de la gente no lo va a hacer”.
Y concluyó: “Si te interesa esta tecnología, te dedicás, aprendés, probás herramientas distintas y desarrollás ese grado de curiosidad, no tengo dudas de que trabajo no te va a faltar”.