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“Cuando me invitaron a cantar en el Colón, algunas cantantes no querían que estuviera”: el recuerdo de Karina y la reflexión sobre los prejuicios contra la cumbia

La cantante habló sobre el extremo ritmo laboral que vivió en sus comienzos y cómo afectó su garganta. Recordó cómo nació el sueño de ser artista, los perjuicios por el estilo musical, el vínculo con “El Polaco”, su amor platónico y una insólita anécdota con un pastor. 
 

Por Redacción

Martes, 14 de julio de 2026 a las 09:38

En el marco de una entrevista, Karina “La Princesita” sorprendió al contar el récord de shows que llegó a tener en un solo fin de semana. La artista repasó su carrera y reveló detalles impactantes sobre el esfuerzo físico y emocional que implicaba su trabajo en la movida tropical.

La cantante explicó que, aunque hoy su agenda es más tranquila, hubo años en los que la cantidad de presentaciones era abrumadora. “Ahora, si te fijás, hay uno o dos por noche como mucho”, señaló La Princesita, marcando la diferencia con el pasado.

Cuando el entrevistador le preguntó cuál había sido su máximo, la respuesta dejó a todos sin palabras: “34 shows entre viernes, sábado y domingo”.

Karina detalló que esas maratónicas jornadas arrancaban a la tarde y podían terminar a la mañana del día siguiente, especialmente en épocas de carnaval y con temperaturas extremas.

“Empezábamos a las 3 de la tarde, con 50 grados de calor, y terminábamos a las 9 de la mañana, sin parar al otro día en Santiago del Estero”, recordó.

“Antes yo no decidía”:

La artista confesó que en ese momento no tenía poder de decisión sobre su ritmo laboral: “Antes yo no decidía”. El cronograma lo imponían otros y ella solo cumplía con salir al escenario. 

El cuerpo, sin embargo, terminó pasando factura. “Frené porque ya a lo último me salieron quistes en las cuerdas vocales, cantaba y escupía sangre”, relató sobre las consecuencias físicas de ese esfuerzo.

Su representante actual, que también era su manager en aquellos años, fue testigo de ese deterioro y la acompañó en cada presentación, viendo de cerca el desgaste que sufría.

También reveló que, a pesar de la cantidad de shows, la plata que ganaba no era proporcional al esfuerzo realizado: “La cantidad de presentaciones no se traducía en ingresos proporcionales”.

La cantante, que comenzó su carrera a los 18 años, contó que debió forjar carácter en un ambiente dominado por hombres. “Los jefes, los músicos, todos son hombres y es muy difícil que haya mujeres”, explicó. Aunque admitió que siempre tuvo personalidad, reconoció que el trabajo la llevó a desarrollarla aún más para hacerse escuchar en un entorno adverso.

En la misma línea, la artista aseguró que “siempre hubo prejuicios contra los cantantes de cumbia”. Y ejemplificó: “Cuando me invitaron a cantar en el Colón, algunas cantantes no querían que estuviera".

Casi pierde dos dedos y lo vinculó a la advertencia de un pastor:

Karina sorprendió al compartir una historia inédita sobre los inicios de su carrera y las consecuencias inesperadas de su hit "Con la misma moneda". 

Según relató la artista, antes de lanzar la canción que la catapultaría a la fama, decidió compartirla con su guía espiritual. "Yo iba a la iglesia cristiana y bueno, en síntesis, le muestro la canción al pastor", comenzó explicando Karina. La respuesta que recibió no fue la esperada, ya que le advirtieron sobre el mensaje físico que acompañaba al estribillo. "Me dice: 'Fijate porque estás incitando a que la gente...'", recordó, en referencia a la clásica seña de los cuernos.

La letra, que reza "Con la misma moneda te podés ir feliz, ahora tenés la marca y me la debés a mí", venía acompañada inevitablemente por el gesto del público. "Yo no lo hacía pero la gente sola después lo hizo", aclaró la cantante. A pesar de la advertencia, Karina decidió seguir adelante con el lanzamiento priorizando su intuición profesional: "Yo elegí lo que supuse que iba a estar bien".

Sin embargo, el relato tomó un tono más oscuro al recordar lo que sucedió tiempo después de alcanzar el éxito. "Con el tiempo tengo un accidente y me lastimo mucho la mano", detalló. La gravedad de la lesión la llevó al quirófano con un panorama desalentador por parte de los profesionales de la salud. 

"El doctor me dice, 'va a haber que extirparte los dedos, se te cortaron los nervios'", confesó Karina, revelando el detalle más impactante de la historia: "Y eran justo estos dos dedos".

“Menos mal que no me casé”:

El momento ocurrió mientras conversaban sobre su antigua y mediática relación con el cantante de cumbia Ezequiel "El Polaco" Cwirkaluk, quien además es el padre de su hija, Sol. 

Al recordar que en realidad nunca pasaron por el altar, Karina lanzó el divertido e irónico bocadillo que desató las risas de todos en el estudio y se volvió viral en las redes sociales.

“Menos mal que no me casé”, dijo. A pesar del picante chiste, la artista aclaró de inmediato en el mismo programa que mantiene una excelente relación con él, asegurando: "Igual nos queremos con el Pola".

Por otro lado, reveló que su amor platónico adolescente fue el actor Martín Seefeld, específicamente por su papel en Rebelde Way y no en Los Simuladores.

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