“Un sueño: viajar a Europa con amigas”, decía el perfil de aplicaciones. Tinder, Instagram y Bumble fueron las elegidas para esta modalidad delictiva que empezó a extenderse: no son solo viudas negras ni ladrones comunes, las llaman “tarántulas”.
En las últimas semanas, una organización fue desbaratada por la Unidad Fiscal Especializada en Investigación Criminal Compleja (Ufecri) y la Dirección General de Estadística Criminal y Mapa del Delito de la Policía de la Ciudad.
Dos hermanos reclutaban adolescentes que usaban de carnada para cometer robos bajo la modalidad "tarántula" en Lugano.
La conversación empezaba en aplicaciones de citas y pasaba rápidamente a Instagram, donde una joven con el pseudónimo “Brenda Agustina” chateaba de manera sugerente y hasta planteaba la idea de hacer tríos sexuales.
La mayoría de las víctimas fueron jóvenes que llegaron a bajar del auto por la indicación de "Brenda" o porque otra de chica los pasaba a buscar.
Algunos llegaron apenas a la puerta del ascensor, otros al cuarto piso y algunos al 11. Pero ninguno alcanzó a salir: los testimonios fueron coincidentes, de la nada aparecieron dos hombres "enormes" de más de "dos metros", los amenazaron con armas y les sacaron todo.
Si se suma el botín de los seis hechos adjudicados a esta banda, se llevaron casi 14 millones de pesos en tres meses.
Los investigadores apuntaron contra la huella digital de la organización: Meta les proporcionó la información sobre las líneas de teléfono que usaron para crear los perfiles y lograron identificar los nombres reales.
Con las fotos del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), fueron reconocidos por las víctimas y así descubrieron que tenían antecedentes por hechos similares. Los investigadores determinaron que había vínculos en redes sociales o con los domicilios de las personas identificadas. Así pudieron diferenciar entre quienes cometieron los delitos y quienes contribuyeron con los engaños digitales.