Nuevamente, la morosidad en el sistema financiero argentino registró un incremento en mayo, y alcanzó niveles que no se observaban desde la salida de la Convertibilidad.
El último informe especial elaborado por la consultora 1816 a partir de los datos de la Central de Deudores del BCRA (Cendeu) confirmó un nuevo aumento en la irregularidad del crédito de las entidades financieras, especialmente entre los jóvenes.
El fenómeno afecta a 4 de cada 10 personas menores de 35 años con préstamos activos, quienes presentan al menos una obligación en mora, tanto en entidades financieras como no financieras.
El informe, que aplica la misma metodología utilizada en los reportes oficiales del Banco Central, calculó que la mora de familias subió de un 12,1% en abril a un 12,7% en mayo. En el caso de las empresas, el indicador pasó de 3,3% a 3,5%, y el total del sector privado avanzó de 7,3% a 7,7 por ciento.
Este incremento representa la decimonovena suba mensual consecutiva en la irregularidad de los créditos a hogares. La tasa de mora se multiplicó por más de cinco en menos de dos años: en octubre de 2024 la irregularidad era de 2,5%, mientras que en mayo de 2026 superó el 12 por ciento.
Para que descienda el porcentaje de morosidad, el saldo total de financiaciones debería crecer más rápido que el de los préstamos en mora. Si bien desde mayo el crédito en pesos al sector privado dejó de caer en términos reales, se mantuvo prácticamente sin cambios, y la banca pública evitó una caída más pronunciada.
Los bancos privados redujeron de manera marcada la generación de préstamos durante los primeros meses del año, según se desprende de los balances de las entidades financieras.
Suba en las distintas entidades:
La morosidad subió en la mayoría de las entidades. De las 30 instituciones más grandes en términos de préstamos a familias, en 26 de ellas la mora de mayo fue superior a la de abril. Los datos de mayo a nivel de entidad ya se encuentran disponibles en la plataforma web de la consultora, en la sección destinada a “Morosidad” dentro del apartado de “Sistema financiero”.
El informe también examinó la situación de las entidades no financieras, que representan alrededor del 17% del total de préstamos a familias. En este segmento, la morosidad alcanzó en mayo el 32,2%, mientras que hace un año y medio era inferior al 10%.
La suma de los saldos irregulares tanto de entidades financieras como no financieras refleja el deterioro de la capacidad de pago de las familias argentinas.
Segmentos etarios:
Al analizar la distribución de la mora por segmentos etarios, el informe subrayó que el fenómeno es más grave entre los jóvenes. Casi el 40% de los menores de 35 años que mantienen créditos vigentes, ya sea en entidades financieras o no financieras, registra al menos un préstamo en situación irregular.
Este porcentaje se ubica muy por encima del promedio general, y evidencia que las dificultades para cumplir con las obligaciones afectan más intensamente a los grupos de menor edad. En los tramos siguientes, la proporción cae: entre 36 y 45 años, el 31% tiene al menos un crédito en mora, y entre 46 y 55 años, el 23,5 por ciento.
El documento indica que más del 27% de quienes tomaron préstamos dejó de ser sujeto de crédito, ya que presentan irregularidades en sus compromisos financieros. En este cálculo se incluye también el crédito otorgado por entidades no financieras, y el porcentaje se refiere a personas en mora con independencia del saldo.
La pérdida de la condición de sujetos de crédito restringe el acceso a nuevas vías de financiamiento y limita la capacidad de consumo.
El informe resaltó que la morosidad de los individuos es elevada en todos los segmentos etarios, pero especialmente alta entre los más jóvenes. Según los cálculos de la consultora, casi el 40% de los menores de 35 años con créditos vigentes tiene al menos un préstamo irregular. Esta cifra surge de la suma de datos de entidades financieras y no financieras.
Entre los deudores de 18 a 25 años, la irregularidad alcanza el 42,8%, y entre los de 26 a 35 años, el 39,3 por ciento. El porcentaje desciende de manera progresiva en los grupos de mayor edad.
Las políticas de gobierno:
El informe destacó que la prioridad principal del Gobierno sigue siendo el control del tipo de cambio (FX), aunque en los últimos meses logró mantener baja la volatilidad tanto en las tasas de interés como en el dólar. Desde marzo, ambas variables flotaron dentro de márgenes acotados, en contraste con la elevada volatilidad registrada hasta febrero, cuando las tasas tuvieron variaciones pronunciadas, incluso intradiarias.
Respecto a las perspectivas para los próximos meses, la consultora estimó que el crédito a familias difícilmente vuelva a ser un motor relevante de la actividad económica de cara a las elecciones del año siguiente. Entre los factores que explican este diagnóstico, se encuentra la alta proporción de personas en mora y la pérdida de acceso al crédito formal.
El informe subrayó que, aunque el peso del crédito en la economía argentina resulta pequeño, la dinámica del PBI no depende exclusivamente de este factor y podría mantener su crecimiento incluso en un contexto de morosidad elevada.
El informe puntualizó que los próximos datos oficiales, correspondientes a junio y julio, permitirán determinar si la tendencia alcista se sostiene o si el “efecto aguinaldo” contribuye a una reducción de la morosidad.
El dato oficial de mayo se publicará a fines de julio, pero la estimación de la consultora anticipó con exactitud las cifras que luego validó el Banco Central en informes anteriores.