A 11 años de la primera marcha de “Ni Una Menos”, la movilización que en 2015 llenó la Plaza del Congreso en Buenos Aires, Rocío Igarzábal abrió su corazón para relatar una estremecedora historia que la tuvo como protagonista.
La actriz y cantante, conocida por su paso por Casi Ángeles, reveló en sus redes sociales que fue víctima de abuso sexual cuando tenía cinco años, a manos de una persona de su entorno en quien su familia confiaba.
La primera imagen que Igarzábal subió a su cuenta de Instagram muestra una foto de ella de pequeña, con el pelo rubio y una sonrisa. El texto que la acompañaba indica: “Mi primera experiencia sexual fue a los 5 años. Por alguien que decía ‘cuidarme’. Una persona de confianza que abusó reiteradas veces de mí. En esta foto yo tengo 5 años”.
La segunda publicación sumó otra imagen de su niñez, esta vez con alas de hada rosadas, y el relato avanzó hacia las consecuencias. La actriz describió el peso que esa experiencia tuvo sobre su vida durante años: “Crecí creyendo que tenía la culpa”.
“Desarrollé trastornos alimenticios, me quedé callada. Lo conté de grande. Por vergüenza, por miedo”, agregó.
El tercer posteo cerró el relato con una foto de ella de niña y un texto que amplió el testimonio personal hacia un reclamo colectivo: “Hoy me veo en estas fotos y siento un inmenso dolor, una ira... impotencia y mucha, pero mucha angustia”, escribió.
Y agregó: “Yo pude salir, pude pedir ayuda y seguir adelante con cicatrices, pero con muchas ganas de vivir. Hay mujeres y niñas que no, que no pudieron salir. Que no PUEDEN tener ganas de vivir, porque les robaron la vida, se las arrancaron”.
“Y hoy somos su Voz. Somos su ausencia. Somos su grito de miedo. La esperanza está en la lucha. Nunca nos cansemos de luchar. Por mi Rochi de 5 años. Por todas las que ya no están. Por mi mamá, mis hermanas, mi hija, mis amigas. #niunamenos”, cerró la publicación.
La repercusión fue inmediata. Los comentarios se multiplicaron con mensajes de apoyo y, también, con otros testimonios.
Un contexto de tensión:
La publicación llegó en uno de los momentos de mayor tensión social en torno a la violencia de género en Argentina: días después del brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, cuyo caso movilizó marchas en todo el país y devolvió urgencia al reclamo que cada 3 de junio vuelve a las calles desde 2015.
En la ciudad de Córdoba y distintos puntos de la provincia, entre los cánticos, se hizo escuchar un fuerte reclamo dirigido a autoridades judiciales y del Ejecutivo provincial.
Durante la protesta se pidió la salida del fiscal Raúl Garzón, a cargo de la investigación, y la renuncia del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. Los cuestionamientos se suman al debate público que generó el caso.
Este pasado 3 de junio se cumplieron once años de la primera marcha de “Ni Una Menos”, la movilización que en 2015 llenó la Plaza del Congreso en Buenos Aires y replicó su reclamo en decenas de ciudades del país.
La consigna central volvió a ser “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, pero el femicidio de Agostina Vega en Córdoba (y el de Dulce Candia, la joven misionera de 17 años) le imprimieron una urgencia particular a las marchas.