Era temprano, estaba sola y recién abría. Al ver llegar a dos sujetos sospechó pero decidió abrirles igual. Pronto, sus dudas se convirtieron en realidad: uno de ellos sacó un revólver y le exigió el celular, dinero y mercadería.
“Es muy temprano”, le dijo la víctima para explicarles que la caja estaba casi vacía. Por la tensión se puso a llorar y empezó a los gritos. El cómplice, que estaba detrás, le recriminó a su compañero: “No amigo, dijimos que veníamos de cheto”. La frase era en referencia a que había pactado realizar el asalto sin armas de fuego.
El líder le “perdonó” el celular a la empleada pero la obligó a ir atrás. Allí agarró dinero, bebidas alcohólicas y un bolsito. “Callate”, le gritó antes de irse.
Horas después uno de ellos fue detenido en el límite entre José C. Paz y San Miguel. El hombre, identificado como “Alan”, contó la secuencia ocurrida en el kiosco ubicado en Guido, entre Las Marías y Pedro Rivera.
El cómplice sigue prófugo y armado. Los investigadores lo buscan en el barrio Néstor C. Kirchner dónde tendría un escondite.