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“He llegado a no comer en todo un día”: Ailén Bechara confesó las cosas que hizo para encajar en los medios

La modelo habló sobre los extremos a los que llegó para adaptarse a los cánones estéticos, tanto propios como ajenos, desde restricciones alimentarias hasta tratamientos dañinos. Reflexionó sobre el proceso personal para priorizar su salud mental.
 

Por Redacción

Martes, 17 de marzo de 2026 a las 20:51

“De no comer en todo el día hasta llegar al estudio, hacer el programa y salir y comerme todo después. Desde ir a un médico mentiroso que decía: ‘Te voy a sacar de acá’. Yo exponía mi cuerpo a eso", contó Ailén Bechara.

Es modelo, influencer y figura de la televisión argentina. Nació en Darregueira, provincia de Buenos Aires, y saltó a la popularidad a comienzos de la década de 2010 como azafata de A todo o nada, el ciclo de entretenimiento conducido por Guido Kaczka, lo que la convirtió en una cara conocida de la pantalla chica. En 2015 alcanzó mayor visibilidad al participar en Bailando por un sueño, donde llegó a la final y obtuvo el segundo puesto.

Con el paso del tiempo amplió su perfil hacia las redes sociales y el mundo de la moda, participando en campañas, proyectos de diseño y actualmente tiene su propia marca de ropa. En su vida personal, desde hace 9 años está en pareja con el empresario y representante de futbolistas Agustín Jiménez, con quien se casó en diciembre de 2024 y tiene un hijo, Francisco.

Habló sobre el desafío de la maternidad, la importancia de la salud mental y los aprendizajes que le dejaron años de autoexigencia física. También reflexionó sobre la necesidad de reconocer los logros personales.

Trayectoria profesional y transformación de la imagen pública:

“Actualmente estoy en la etapa mamá, siempre trabajando. Tal vez no me ven tanto en la tele hoy en día, pero en lo que puedo y en algún proyecto que me llaman, si puedo y me gusta, estoy. Ahora con un emprendimiento, de a poco, siempre en el medio, un poco menos, pero estoy muy bien”, relató la modelo.

Y continuó: “Creo que toda mi vida fue muy improvisada (risas). Lo sigue siendo. De hecho, fue improvisado caer en el casting de Guido. Después fue improvisado tomar la decisión de ir al Bailando. Siempre digo que mis decisiones son como medio inconscientes, impulsivas. Creo que así funciono en la vida. Me dejo medio llevar”.

Lucha con los trastornos alimenticios y la autoexigencia:

Bechara abrió su corazón y contó: “Yo me vine a estudiar acá a Buenos Aires y después de cuatro años caigo en el casting de Guido, en un programa donde había que estar sexy. Estábamos en traje de baño y tal vez nadie me lo exigía, pero yo misma sí. Eran cosas que yo ya traía de mi infancia. Desde muy chica, atacada por cosas como no comer. Esto de ‘cerrá el pico, no coma’” que me decía a mí misma. Me autoexigí mucho e hice locuras”.

Y continuó el relato: “De no comer en todo el día hasta llegar al estudio, hacer el programa y salir y comerme todo después. Desde ir a un médico mentiroso que decía: ‘Te voy a sacar de acá’. Yo exponía mi cuerpo a eso. Me han dado anfetaminas. He hecho cualquier cosa. Y así fueron muchos años repitiendo lo mismo. Era como mi manera de manejarme y me funcionaba. Obvio que funciona un tiempo, después no”.

“Siento que de chiquititas tuvimos presión, las revistas... Era ver cómo hace tal persona para estar así, las dietas de moda y yo consumiendo eso. Yo estaba muy sola también en esa época en Buenos Aires. Gracias a Dios fui saliendo de eso sola o no me acuerdo cómo, sinceramente, porque hay muchas etapas de mi vida que mi cabeza borró”, analizó.

“También tuve, bueno, lamentablemente un padre que tuvo anorexia nerviosa, que tampoco tuvo el mejor ejemplo ni me dio los mejores consejos, confesó.

Pérdida de embarazos y resiliencia:

Con dolor en el relato, la modelo contó: “Perdí dos embarazos. En el primero fui a hacerme la eco y me dicen: “No hay latidos”. Fue un balde de agua fría porque no te la esperás para nada. Estaba de 12 semanas y me costó un montón salir de ahí. Al otro día te dicen: ‘Si no lo expulsás, hay que sacarlo’. Tuve que ir al sanatorio, lo sacan y lo mandan a estudiar. Fue todo traumático”.

“Ya lo tenía a Fran. De ese embarazo perfecto pasamos a esto. Después, cuando vuelvo en lo que fue mi tercer embarazo, Agustín me hace la propuesta de casamiento. Ya estaba embarazada y me iba a casar embarazada. Pero voy a una ecografía con mi suegra, de ahí nos íbamos a la prueba de vestido, y yo sabía que había una probabilidad de que vuelva a suceder. Pasó otra vez. Fui llorando a la prueba de vestido. Era como que no caía. Al otro día, de vuelta a quirófano”, completó.

Para finalizar le entrevista, Bechara contó qué le diría a la Ailén de hace 10 o 15 años: “¡Mirá todo lo que lograste, nena! ¿Por qué no sos un poco más feliz? A veces nos olvidamos todo lo que queríamos lograr. Le diría: “¡Mirá todo lo que lograste! Y sola porque no le pediste nada a nadie".

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