Crecer bajo el ala de una de las figuras más conocidas de la televisión argentina no es tarea fácil.
Micaela y Candelaria Tinelli conversaron en un mano a mano y dejaron de lado las posturas de "rockstars" que muchos les atribuyen para mostrarse tal como son.
En una charla profunda, las hermanas repasaron cómo fue convivir más de una década con custodia privada, la ansiedad social que padecieron y el constante cuestionamiento a sus proyectos personales por el simple hecho de portar su apellido.
El peso del apellido y la vara del éxito:
Para el ojo público, la vida de las hermanas Tinelli siempre estuvo rodeada de facilidades y lujos. Sin embargo, ellas aseguran que la realidad puertas adentro es muy diferente y que la mirada ajena suele ser un juez implacable.
Cande fue la más tajante al respecto: “Hay algo del apellido que la gente cree que está buenísimo, que te resuelve todo, y de verdad hay toda una parte detrás que es una paja”.
Y afirmó: “No me pude realizar como persona porque la vara es muy alta”.
Además, se refirió a cómo la opinión pública desmerece sus carreras artísticas y profesionales.
“Es como que todo muy cuestionado y nunca puedo. No me termino de realizar en lo que me gusta porque me juzgan. Es que no tenés la credibilidad capaz de artista...le pone la plata el padre, como que cuesta mucho eso”, confesó Candelaria.
Por su parte, Micaela coincidió en que su círculo íntimo conoce la verdadera naturaleza de ambas: “Cuando nos conocen, por lo menos nuestro círculo más íntimo, saben que somos creo que hasta más normales, pertenecemos a ese estatus, pero no de esa manera, cero”.
Vivir custodiadas: "Iba a citas con la seguridad atrás"
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando recordaron que, debido a una amenaza telefónica real en una época compleja del país, debieron pasar entre 10 y 12 años con seguridad privada las 24 horas del día.
Esta falta absoluta de privacidad dejó secuelas profundas. Cande recordó entre risas y resignación: “Yo iba a citas, todo, iba la seguridad atrás en el auto”.
Entre las anécdotas, recordaron una tarde en el Rosedal de Palermo junto a unos amigos: “¿Te acordás en Palermo que fuimos a andar en bici, tipo al Rosedal? Alquilamos, alquilaron los cuatro, era una cita y venían los de seguridad atrás”.
Esta constante opresión afectó directamente su salud mental. “Yo tuve fobia social, tengo pánico escénico. No salía, o sea, no podía hablar por teléfono con mi psicóloga, a ese nivel”, reveló Cande.
En la misma línea, Mica sumó que ambas pasaron por ataques de pánico: “Tenemos mil cosas mal, pero posta que la salud mental también se pone un poco en juego, te volvés medio crazy”.
El regreso a la normalidad tampoco fue sencillo: “Cuando nos la sacaron fue letal. A mí me da terror salir a la calle, como que yo me sentía desnuda”, admitió la menor de las hermanas.
Y Mica agregó: “A mí me costó mucho, en el momento en que la dejamos de tener, acostumbrarse. Hoy en día no hay nada que ame más que mi libertad en ese sentido”.
El odio en las redes y la madurez para enfrentarlo:
El "hate" digital es otra de las batallas diarias que deben librar, potenciado tras la publicación de un video reciente junto a su entrenador que se llenó de comentarios agresivos.
“Lamentablemente, las que más critican o te matan o nos matan son siempre mujeres. No está bueno eso, sería algo que estaría bárbaro que cambie con el tema de hablar de los cuerpos de los demás, de opinar”, reflexionó Micaela.
Además, reveló su estrategia de supervivencia: “Yo no tengo Twitter porque si no, en su momento, la verdad que me afectaba, me afectaba mucho”.
Cande, por su parte, adoptó una postura más distante inspirada en la actitud de su propio padre: “Todo es cuestionado, o sea, eso sí, pero es cuestionado si no lees, no te enterás de nada”.
Y sumó: “Hay que implementar un poco eso también, porque la gente después en la calle no se te acerca a bardearte, el tema son las redes”.
“A papá lo matan todo el tiempo y él no lee nada. Él sigue para adelante y trata siempre de transmitirnos eso. Que en parte nos sirvió, como no engancharse, no leer, pero un día te agarran mal parada y te da por mandar a todos a...”, concluyó con honestidad.
La señal mística de su abuela antes del trasplante de su madre:
En un fragmento de la entrevista, Mica Tinelli rememoró una impactante experiencia paranormal con una médium que le reveló datos imposibles sobre su familia.
“De repente me dijo la fecha donde había fallecido mi abuela que no salió a ningún lado, o sea, mi abuela materna no la conocía nadie”, contó.
Sin embargo, lo más fuerte llegó cuando la especialista le anticipó un grave problema de salud de Soledad Aquino años antes de que sucediera: “En un momento me había dicho... bueno esto es fuerte lo que voy a contar... como algo de mi mamá, como de...no sé si de algo del cuerpo, del hígado”.
“Y mamá no sé si a los dos, tres años después, fue...después fue trasplantada de hígado. Como que siento que mi abuela me quiso decir algo, yo quizás no supe cómo interpretarlo o entenderlo”, cerró.
Tini Stoessel y el "mito urbano" del desodorante:
Las hermanas se tomaron con naturalidad los rumores que circulan en torno a su familia y a su relación con Tini Stoessel, catalogándolos como simples inventos de las redes sociales.
Al ser consultada sobre si mantiene algún tipo de conflicto o distancia con la cantante, Cande Tinelli aclaró de forma contundente: “No hablé pero re hablaría, tengo la mejor, o sea, no tengo problema.
Y añadió: “Somos las dos grandes aparte, no está todo bien, de verdad está todo bien”.
Además, mostraron una profunda empatía por el momento personal que atraviesa la artista frente a la presión pública.
Por su parte, Mica Tinelli minimizó las versiones malintencionadas que se generan en el entorno digital y recordó uno de los chismes más delirantes que involucraron a su padre.
“Hablando esto del rumor nuestro, me parece que siempre es más por ahí de la familia, eso se instala, se instala más tipo la del desodorante”, concluyó entre risas, definiéndolo como un verdadero mito urbano.
Independencia y futuros proyectos:
A pesar de los prejuicios que señalan que son "hijas de mantenidas", Micaela remarcó que ambas gestionan sus propias vidas y finanzas desde hace años: “Nosotras no viajamos en avión privado siempre, somos mucho más a tierra de lo que se ve”.
Y continuó: “Manejamos nuestro dinero nosotras. Como que la gente capaz piensa que no sé, tenemos una vía libre por de nuestro viejo y no. No somos como los hijos de... mantenidos, que piensan que son”.
Con 14 años al frente de su marca de ropa, Ginebra, Mica siente que está cerrando un ciclo y sueña con nuevos rumbos, idealmente junto a su hermana.
“Yo tengo hace 14 años una marca de ropa, Ginebra...capaz al principio fue como un poco 'uf, esto de ojalá me vaya bien porque me va a estar mirando mucha más gente'”, relató.
Y siguió: “Quiero seguir en ese mundo de de la moda y todo, y eso me da tranquilidad. No me veo como agarrando micrófono y conduciendo un programa”.
Sin embargo, no descarta un proyecto en dupla: “Me encantaría hacer un proyecto con ella juntas, que siempre lo decimos. No sé qué, o sea, puede ser, pero algo juntas. Yo creo que eso es un re proyecto o sueño que tenemos... Una línea, estamos viendo, analizamos un poco, siempre charlamos”
Cande concluyó revelando sus propios anhelos para el futuro: “Hoy me gustaría tener capaz un refugio de perros, eso lo tengo como acá, hacer algo con los animales”.
Y redondeó: “Y a mí me copa todo esto del stream, me parece que está bueno, aparte alguien lo tiene que hacer en la familia, tiene que seguirla”.