Durante una entrevista, Gastón Gaudio dejó en claro que su vida estuvo marcada por situaciones extraordinarias que exceden los límites de una cancha de tenis.
Entre raquetas, canchas de polvo de ladrillo y su actual incursión en la política del fútbol, el "Gato" revivió una de las experiencias más delirantes de su post-retiro: cómo terminó volando de urgencia a La Habana para presenciar el histórico concierto gratuito de los Rolling Stones en 2016 y cómo se coló en los festejos privados de la banda.
Todo comenzó de manera casual en Miami, donde Gaudio coincidía habitualmente en el hotel con los míticos músicos.
"Ron Wood es muy fanático del tenis y yo tengo un amigo en común. Todas las mañanas desayunábamos juntos y obviamente me hablaba de tenis, me preguntaba”, contó.
Y siguió: “Yo le contestaba, ¡imagínate que odio hablar de tenis, pero bueno, era él!".
La inesperada invitación llegó de la boca del propio guitarrista de los Stones: "En un momento me dijo: '¿Y qué vas a hacer, vas a venir con nosotros a Cuba?'. Yo le digo: 'Pero me estás jodiendo'. 'Sí, venite, mañana salimos, venite con nosotros'”.
“Yo estaba solo en Miami, era el sueño de mi vida", recordó.
El principal obstáculo era el visado para ingresar a la isla desde Estados Unidos en apenas unas horas, algo que la producción de la banda resolvió de inmediato.
"Me agarró, me hiperventilé, dije: 'Boludo, ¿cómo voy a viajar con los Rolling Stones a Cuba?'", reflexionó.
Finalmente, el ex número 5 del mundo se subió a un avión repleto de celebridades: "Viajé con la hija de Jagger, viajé con todos, estaba Richard Gere".
Sin embargo, lo más bizarro ocurrió una vez finalizado el histórico recital, cuando la interna y el desamor entre los miembros de la banda obligó a dividir las celebraciones.
"Era muy cómico porque entre ellos no estaba todo bien, cada uno hacía su fiesta. Tenías la fiesta de Jagger, la fiesta todos, yo estaba invitado por Ron Wood, tenía que ir a la fiesta de Wood. ¿Pero dónde terminé? En la fiesta de Jagger", confesó Gaudio.
"Yo estaba con la hija, con la banda de ellos...me fui con los de Mick, obviamente, y terminó en la terraza de un hotel", sumó.
Lo que más impactó al tenista argentino fue la incombustible energía del líder de la banda: "El tipo increíble, eso me queda acá, nunca me lo voy a olvidar. Yo había durado dos horas y media, él es una persona grande, terminó el show, fuimos a la fiesta y seguía bailando y cantando”.
El desembarco en Independiente y el sueño de la presidencia:
Dejando atrás las noches de rock, la entrevista viró hacia el gran desafío que hoy desvela a Gaudio: su candidatura para ser presidente del Club Atlético Independiente.
Explicó que decidió involucrarse activamente debido a la profunda crisis institucional y financiera que atraviesa el club de sus amores.
"Siendo hincha y queriendo tanto al club, ver la historia que tiene Independiente y verlo ahora... te empieza a agarrar como una desesperación de decir 'algo hay que hacer'", argumentó.
Gaudio reveló que su proyecto no se basa en milagros, sino en una gestión profesional y en sus conexiones internacionales. Confirmó que ya tiene apalabrado a Nicolás Burdisso como director deportivo y un fuerte aporte económico gracias a sus vínculos con inversores de Qatar.
Además, hizo hincapié en un fuerte plan analógico e humanitario para las divisiones juveniles.
"A un deportista de alto rendimiento le tenés que crear un ambiente acorde a que la persona crezca en todo sentido. Tiene que educarse bien, comer bien, sociabilizarse con gente de su edad”, explicó.
Y sumó: “No podés dejarlo aislado en una zona peligrosa, encerrado en su cuarto con el teléfono haciendo pavadas".
"El tenis es un deporte bastante ingrato":
Al rememorar su glorioso pasado con la raqueta, que incluye la mítica e inolvidable final de Roland Garros 2004 ante Guillermo Coria, Gaudio sorprendió al confesar que su relación actual con el deporte es "cero".
"Yo creo que el tenis es un deporte bastante ingrato", disparó sin filtros. "Es muy difícil, se gana solamente uno. Jugás no sé cuántos, 30 torneos al año, y si ganás cinco es un año espectacular”, dijo.
“Veinticinco veces perdiste y te fuiste a tu casa perdiendo. Es saber lidiar con la decepción, con la frustración", agregó.
En esa misma línea de honestidad brutal, recordó la insólita razón por la que perdió 6-0 y 6-0 una semifinal del Masters de Shanghái en 2005 ante Roger Federer.
Lejos de poner excusas tenísticas, atribuyó el resultado a una fuerte discusión sentimental: "Había tenido un escándalo total, no había dormido en toda la noche, cosas de niño muy tontas”.
Y agregó: “Estaba de novio, pensás que se termina el mundo porque te peleaste, estuve toda la noche discutiendo sin dormir antes de una semifinal de Masters".