Entrar a Instagram para mirar algo rápido y descubrir que pasaron 45 minutos responde a un sofisticado entramado de la neurociencia analizado por el médico Daniel López Rosetti.
La explicación científica radica en que las redes sociales activan los mismos mecanismos cerebrales que los juegos de azar mediante el sistema mesolímbico de recompensa.
Según el especialista, estas plataformas "explotan, utilizan y se valen del mismo sistema operativo cerebral".
El motor de esta conducta no es el placer en sí, sino la expectativa.
“La dopamina se libera cuando vivís placer, lo sabemos todos. Pero el tema es cuando tenés expectativa de que algo pase", dijo el profesional.
Esta dinámica de búsqueda constante empeora cuadros como la ansiedad.
“El cerebro no disfruta que tenga algo extraordinario, lo que disfruta es con la expectativa de que algo extraordinario pueda suceder", sumó López Rosetti.
Recomendaciones del profesional:
Para reducir la dependencia tecnológica, se recomienda mantener distancia física del celular y evitar el uso de pantallas durante las primeras horas de la mañana.
Asimismo, según el profesional, es aconsejable establecer límites cotidianos de desconexión, priorizar los vínculos cara a cara y fomentar momentos de introspección sin estímulos digitales.