Un jubilado de 65 años fue denunciado por su expareja, de 59, quien aseguró que sufría violencia verbal y psicológica y manifestó tener miedo porque el acusado tenía armas de fuego. La Justicia ordenó un procedimiento en una vivienda de la calle Patagones al 1200, donde la Policía incautó ocho armas y miles de municiones.
El operativo fue realizado por efectivos de la Policía Departamental y de la Comisaría 7ma tras una investigación que permitió establecer que el denunciado tenía armamento en su domicilio. Durante el allanamiento, los efectivos secuestraron una carabina semiautomática calibre .22, una escopeta de repetición y seis pistolas semiautomáticas, entre ellas armas de las marcas Bersa y Glock.
Además, incautaron 3.000 municiones calibre .22, 50 calibre .380, 150 calibre 9 milímetros, 25 cartuchos AT y otros nueve cartuchos marca Bremer.
La causa se inició a partir de la denuncia de la mujer, quien relató que había convivido durante tres años con el hombre y que, con el paso del tiempo, comenzó a sufrir situaciones de violencia verbal y psicológica. Según declaró, el 21 de septiembre pasado se retiró del hogar que compartían y desde entonces vive con temor, ante la posibilidad de que su expareja se presente en su lugar de trabajo.
En ese contexto, solicitó una restricción de acercamiento. Intervino el Juzgado de Familia N° 7, que avaló el procedimiento y dispuso el secuestro de las armas de fuego, aunque no ordenó medidas contra el denunciado.