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"Pensaban que uno de los dos se iba": Guillermo Barros Schelotto reveló las primeras decisiones de Bianchi en Boca junto a Palermo

El DT de Vélez repasó los aprendizajes que marcaron su paso por el xeneize campeón, cómo asume el liderazgo y las críticas que recibe. Además, compartió detalles de la histórica charla en el medio de la cancha durante la pretemporada de 1998, “El Virrey” les aseguró la titularidad indiscutida.
 

Por Redacción

Martes, 06 de octubre de 2026 a las 09:58

Guillermo Barros Schelotto fue protagonista de uno de los ciclos más gloriosos de Boca, el de Carlos Bianchi.

Desde que comenzó como entrenador en Lanús, en 2012, Guillermo trasladó parte de aquella experiencia a una manera propia de dirigir. Pasó por distintos clubes, armó equipos competitivos y consiguió títulos, pero también fue moldeando una idea sobre el liderazgo que hoy parece ocupar un lugar central en su trabajo. 

“Podés jugar como quieras, pero hay algo en lo que no podés fallar, que es el trato humano al futbolista”, sostiene. 

A los 53 años, la experiencia y la madurez también modificaron su relación con la victoria, la derrota y las exigencias de un oficio en el que reconoce que no todo puede controlarse.

La era de Carlos Bianchi en Boca Juniors:

Barros Schelotto habló de la histórica pretemporada de 1998 en Tandil. El "Mellizo" recordó la contundente frase con la que el "Virrey" respaldó la dupla ofensiva que conformaba junto a Martín Palermo, en un momento donde el periodismo especulaba con la salida de alguno de los delanteros ante el posible regreso de Claudio Caniggia al equipo.

El ciclo de Bianchi comenzó con una particularidad: el director técnico se sumó unos días más tarde a los entrenamientos debido a sus compromisos laborales en Europa. Así lo relató Barros Schelotto:


"Estábamos en Tandil, él llegó 10 días más tarde porque estaba comentando el Mundial de Francia 98 y cuando llegó el primer día todos se fueron a entrenar... Y cuando salíamos él nos llamó a Martín y a mí. Primer día, sí, sí, el primer entrenamiento, la primera vez que estábamos en el campo".

Una confianza ciega por encima del estado físico:

A pesar de que ninguno de los dos atacantes se encontraba en su plenitud futbolística ni arrastraba una racha goleadora idónea, Bianchi ya tenía decidido quiénes serían sus referentes en el área. Guillermo destacó la determinación del entrenador:

"Nos dijo: 'Yo andaba con algunos problemas físicos y creo que Martín también... O sea, no les había visto que vos le tiraras un centro a nadie... Él ya lo tenía en la cabeza. Sí, y este... Ese día nos llamó a los dos ahí en el medio de la cancha y nos dijo eso'".

La promesa de los 20 partidos y el contraste con la prensa:

La frase central que marcó el destino de ese plantel fue la garantía absoluta de la titularidad por todo el campeonato. Según recordó el conductor del programa y ratificó Guillermo, la orden de Bianchi fue directa: "Ustedes van a jugar 20 partidos seguidos". 

Cruces con los árbitros:

Por otra parte, Guillermo Barros Schelotto se refirió a su histórica faceta de protestas y cruces con los árbitros, reconociendo que es una actitud que hoy en día prefiere evitar ver. 

"No me gusta, es el momento y de repente me conmueve la injusticia. Considero que sucedió una injusticia y reacciono; no me jacto de eso", confesó el "Mellizo”.

Pese a que justificó que sus reacciones nacen de la efusividad del juego, aclaró que jamás cruzó ciertos límites éticos: "Nunca agredí oralmente de una manera grave, o habré hecho algún gesto a lo sumo, pero tampoco me gusta".

En esa misma línea, reveló que su autocrítica lo llevó a rectificarse en privado en reiteradas oportunidades: "He pedido disculpas mil veces después de un partido, inmediatamente".

La picardía en el deporte:

Por otro lado, el ex delantero de Boca Juniors analizó la famosa picardía y el "folclore" con el que convivía dentro de la cancha, desmitificando la idea de que salía a buscar a sus rivales de manera premeditada. 

"No es que yo iba y le decía o le digo algo a algún rival; muchas veces respondía con algún insulto ante un golpe con mala intención o si yo interpretaba que había mala intención", aclaró el "Mellizo". 

Para justificar que su conducta nunca excedió los límites del reglamento físico, el exjugador remarcó con firmeza: "A mí nunca me echaron por pegar una patada fuera de lugar, por tirar un codazo o por mala intención; a veces yo reaccionaba a ese golpe con alguna palabra o un insulto, pero nada más".

La intimidad fuera de la cancha:

En el plano personal, Guillermo Barros Schelotto abrió las puertas de su intimidad familiar y reveló cómo gestiona el complejo rol de ser padre de un futbolista en actividad, marcando una clara distancia respecto de su investidura como ídolo y director técnico. 

Al ser consultado sobre si le resulta difícil abstraerse de su pasado, el "Mellizo" fue contundente: "Creo que soy más papá que otra cosa. No me meto en lo futbolístico casi nada y si le tengo que decir algo desde lo futbolístico, le paso alguna experiencia como exjugador, pero creo que lo hago poco".

En ese sentido, reflexionó sobre las presiones del entorno y sentenció que "es difícil ser padre de un jugador porque los padres le dicen cualquier cosa".

Al recordar las épocas en las que su hijo daba sus primeros pasos en las inferiores, admitió que sus compromisos profesionales le impedían estar siempre presente, pero aclaró su postura: 

"Cuando podía ir, iba, pero iba más por acompañar a él que por la exigencia de 'uy, quiero ver cómo juega'. No, es más, muchas veces volvíamos y nos veníamos riendo".

Para ilustrar esa filosofía descontracturada, Guillermo rememoró una divertida anécdota tras una dura derrota de su hijo en las divisiones juveniles de Gimnasia y Esgrima La Plata.

"Se subió al auto y le digo: '¿Qué te dijo el técnico?', pero riéndome", relató el ex entrenador de Boca. Lejos de encontrarse con un reproche dramático, la contestación del DT de las inferiores lo sorprendió gratamente por su sensatez: "El técnico le dijo: 'Agarren los libros porque la verdad me parece que ustedes no pueden jugar'”.

Y sumó: “Fue buena la respuesta del entrenador porque muchas veces los entrenadores, aun con los chicos, dicen cualquier cosa. Pero este le dijo la verdad, le dijo: 'Agarren los libros porque no va a jugar ninguno en primera'. Y es el día de hoy que se lo digo".

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