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“Ahora juego al pádel”: Manu Ginóbili contó cómo es su vida lejos del básquet

El astro argentino detalló su rutina diaria a años de su retiro. Además, reveló las insólitas razones detrás de su alianza de goma, cómo vivió su ingreso al Salón de la Fama y el empleo que tiene con los San Antonio Spurs.
 

Por Redacción

Viernes, 30 de octubre de 2026 a las 09:36

Lejos de las exigencias del alto rendimiento y los viajes constantes de la NBA, Emanuel "Manu" Ginóbili disfruta de un presente mucho más terrenal y enfocado en su familia. 

Durante una entrevista, la leyenda bahiense repasó cómo divide sus días entre la tranquilidad de su ciudad natal, Monte Hermoso y los Estados Unidos, donde mantiene un rol de mentoreo part-time con jóvenes promesas.

A la hora de hablar de cómo se mantiene en forma física, Manu sorprendió al revelar su nueva pasión por una disciplina que gana adeptos en todo el mundo, aunque su imponente estatura le juegue algunas pasadas divertidas. 

“Pádel juego ahora. Me defiendo, no soy Tapia pero me defiendo”, comentó entre risas sobre las dificultades de trasladar sus dos metros de altura a una cancha vidriada.

Además, explicó que complementa esta actividad con exigentes recorridos en dos ruedas: “Bicicleta. XXL, tamaño 64, y se banca. Los domingos me voy por el medio del campo pero el campo es así, asfaltado, así que está divino”. 

“Y durante la semana San Antonio tiene unos trails ahí, unos caminitos, senderos, ajá, y le damos ahí”, añadió. 

Con una rutina constante, el ex-Spurs aseguró: “Son cinco o seis días de actividad física por semana y me cuido. Cuando jugaba era un 10 de 10, o sea era así, ahora soy un ocho. Bueno, que poco postre, poco dulce, trato de cortar las carnes un poco, ir más para pescado de pollo, no como cagadas”.

El misterio de la alianza de goma y un anillo perdido:

Uno de los momentos más llamativos de la entrevista fue cuando se indagó sobre el particular anillo amarillo que llevaba en su mano.

Manu no tuvo problemas en confesar que perdió su alianza matrimonial original de una manera insólita: “Perdí el anillo. Yo lo dejaba dentro de la zapatilla, ganábamos, no sé qué, patearon la zapatilla y no estaba más. Es que de visitante no tenés algo propio, está todo ahí suelto, entonces yo lo escondí ahí en el fondo de la zapatilla”.

Ante la situación, la solución fue práctica y alejada del romanticismo tradicional: “Llegué a mi casa, tenía esperanza de que alguien lo encontrara, el utilero al día siguiente, el equipo me llamara. No apareció”.

“Bueno, zafé bastante bien pero me dijo ‘ponete algo que marque’ y lo solucioné con este pack de ocho anillos de goma. Este se va perdiendo muy seguido pero comprás 10. es lo que representa, no el material, el material no representa un carajo”, dijo respecto a la reacción de su mujer.

Las lágrimas frente al espejo por el Salón de la Fama:

Al recordar su ingreso al selecto Hall of Fame de la NBA y el emotivo discurso dedicado a su padre, Ginóbili desnudó las intensas semanas de preparación y la vulnerabilidad que sintió. 

“Desde el día que me dijeron que había sido elegido empiezo a trabajar en el discurso y a ver qué quería decir, cómo y demás. El primer discurso tenía 40 minutos, me habían dicho 10, bueno, empiezo a sacar a ver cómo lo digo”, relató.

El proceso interno fue sumamente movilizador: “Una vez que lo preparo, me lo digo una vez frente al espejo…¡cómo lloré frente al espejo! ¡Uf! ¿Cómo va esto, cómo hago esto en público?”. 

Y siguió: “Bueno, hago una segunda vez, bajo a 12 pero también llorando. Me dan ese escenario un día antes para que vea las luces, dónde iba a estar mi familia y hablo 5 minutos y me quiebro de nuevo.. 'vamos vamos vamos hablo como salga y si lloro lloro', y bueno así fue, pero estaba muy nervioso, muy muy nervioso”.

Su rol actual en los San Antonio Spurs:

Lejos de la alta competencia en la cancha, Ginóbili mantiene un vínculo activo con la franquicia texana, donde se desempeña como un apoyo estratégico para el plantel. 

“Laburo, es medio part-time. No tengo que estar, no viajo con el equipo, pero estoy ahí. Soy un recurso más en caso de que necesiten la opinión de un exjugador que estuvo 16 años ahí”, explicó.

Y añadió: “Tienen muchos entrenadores, jugadores, solucionan los problemas bien. Si necesitan por ahí alguien más del lado de mentoreo porque tenemos muchos chicos jóvenes, te diría muchos sub-23”.

Su pudor al ver la serie documental sobre su vida:

El estreno de su biografía en plataformas de streaming generó un fuerte impacto, aunque el propio protagonista admitió la incomodidad que le produce revivir su historia en pantalla. 

“Vi el crudo, me da enorme pudor. No me gusta verme, no me gusta verme, escucharme. Así que vi el crudo para ver si se estaba más o menos, más o menos era...si alguien decía algo que nada que ver”, sostuvo. 

“Y el final no lo vi. Al final termina que me retiré, pero será re loco porque te lo digo totalmente en serio: uno a una edad muy grande ve a lo mejor que le reconocen cosas, y en los deportistas los reconocimientos a veces te llegan todavía muy activo”, detalló.

Los recuerdos de la Generación Dorada y su vínculo con Luis Scola:

Por otro lado, Manu rememoró los inicios de la camada más exitosa del básquetbol nacional y destacó el talento precoz de Luis Scola, con quien compartió los primeros pasos de una unión que fue clave para el éxito del equipo. 

“Luis también es más fornido. Otro rol, otro skill, digamos, un tipo de ahí sí más rústico, más, muy buen tipo, inteligente, muy capaz. Esa es la primera vez que compartimos cancha y compartimos habitación también”, dijo.

Y siguió: “A diferencia mía, Luis sabía que iba a ser un distinto. Luis a los 15 años ya jugando acá en Buenos Aires, por tamaño o por actitud, todo”.

Respecto a la mística y la unión que definió al plantel que alcanzó la gloria olímpica, Ginóbili analizó la importancia de haberse formado juntos desde las categorías juveniles: “Es fundamental, porque cuando te conocés de chico y creciste juntos es como que después, por más que haya diferencias de roles, de posiciones, sos tu amigo”. 

“Éramos muy laburadores como equipo y estábamos en cada puesto, estaba bien cubierto, dispuestos a todo, hacer lo que había que hacer para ganar un partido, sobre todo después de haber perdido esa final del 2002”, afirmó.

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