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Hernán Cattaneo derribó el mito del consumo de drogas para disfrutar de la música electrónica: "Nunca tomé en mi vida"

El DJ argentino analizó la responsabilidad de estar frente a miles de personas, cómo funciona el oído y la fórmula detrás de sus maratónicas presentaciones.
 

Por Redacción

Miércoles, 28 de octubre de 2026 a las 09:38

El ambiente de la música electrónica arrastra desde hace décadas el prejuicio que vincula indefectiblemente la pista de baile con los excesos. 

Sin embargo, una de las voces más influyentes en el ámbito local, se encargó de desmitificarlo por completo. En una íntima charla, Hernán Cattaneo fue categórico al hablar sobre el consumo de sustancias en la noche.

“Yo nunca tomé en mi vida, y decime alguien a quien le guste más la música que a mí”, disparó el DJ de 61 años, marcando una línea clara entre el disfrute artístico y las adicciones.

Cattaneo recordó que durante los años 90 vio de cerca las consecuencias de la cultura de los excesos a través de colegas extranjeros que llegaban al país. 

“Empezaron a venir DJs ingleses a tocar a Argentina y a esos sí les gustaba mucho la joda. Yo veía cómo tipos que eran espectaculares, en el lapso de dos o tres horas de empezar a tomar lo que tomaran, se convertían en malísimos”, relató. 

Y siguió: “Tipos muy talentosos tiraban todo eso por la borda y terminaban haciendo papelones, laburando mal. Para mí, lejos de ser algo atractivo, me parecía una tontería y una desgracia”.

Para el especialista en progressive house, la clave de la permanencia está en la conducta profesional y en el respeto hacia el público. 

“Cuando sos DJ, estás siempre frente a un montón de gente, sean 100 o 10.000, y la gente te está mirando. Tenés que ser responsable con eso”, afirmó. 

“La mayoría de los que vos ves que triunfaron y llegaron lejos —y sobre todo al que le va bien durante 30 o 40 años— es porque se cuidó, no tengas ninguna duda”, aseguró con firmeza.

La técnica del "Back to Back" y el desafío de la espontaneidad:

Durante el Amsterdam Dance Event (ADE), Cattaneo se presentó junto al prestigioso DJ británico Nick Warren bajo el formato Back to Back (B2B), una dinámica que genera curiosidad fuera del género. 

“¿Qué quiere decir back to back? Que tocamos los dos a la vez. Por ejemplo, yo pongo tres temas, él pone tres temas. No es una competencia, para nada. Es simplemente como si dijésemos entre vos y yo: 'Vamos a preparar algo para darle a la gente'”, explicó.

Lo más sorprendente de estos sets maratónicos —que suelen durar unas seis horas— es la absoluta falta de una estructura ensayada previamente. 

“Nosotros no nos llamamos por teléfono antes para decir qué vamos a poner. Todo es espontáneo. Lo que haga él condiciona lo que vaya a hacer yo después”, dijo. 

“Si él en sus tres temas puso algo bien melódico, yo cuando me suba no voy a poner algo igual, porque sería pan con pan. Es medio sentido común, la dinámica te va llevando”, reveló Hernán.

El "House Progresivo" y la analogía con Quentin Tarantino:

Al momento de definir el género que lo convirtió en una estrella internacional, Cattaneo prefiere las explicaciones llanas pero ingeniosas, alejándose de los tecnicismos complejos para los no iniciados. 

“Se llama House Progresivo o House Melódico, que es música para bailar. Pero dentro de eso hay un montón de estilos. Es como decir 'Soy médico', ¿pero qué sos? ¿pediatra? Esto es igual”, explicó.

Para graficar el viaje sonoro de sus sets, el DJ apeló a una brillante comparación cinematográfica: “La forma progresiva es como una película de Tarantino. Viste que tardan tres horas, va despacio, no es instantánea”. 

Y continuó: “Esto es igual, se va generando lentamente. Arrancás suave con algo más deep house, tranquilo, y después tenés momentos más melódicos, momentos más oscuros y va subiendo”.

Esta construcción gradual también se apoya en la velocidad del ritmo, medida en BPM (golpes por minuto): “Nosotros ponemos música que va más o menos entre 120 y 124 BPM, que es un ritmo bien bailable y agradable. Ahora, si pasás a 130 o 140, eso ya es hard techno, es como ir al gimnasio a hacer ejercicio al palo, es muy violento”.

El cerebro del DJ: ¿Qué pasa dentro de los auriculares?

Uno de los grandes misterios para quienes miran la cabina desde la pista es qué hace exactamente el artista cuando se coloca los auriculares en un solo oído. 

Cattaneo desarmó el enigma de manera muy simple: “Estás escuchando algo que la gente no escucha. En un oído tenés el tema que vas a poner después, y en el otro oído estás escuchando el tema que está sonando ahora en el boliche”.

“Tenés que combinar eso porque, cuando elegís dos canciones y las mezclás, tiene que haber una coherencia musical. Hay notas musicales que quedan horribles unas con otras y eso no se debe hacer”, dijo. 

Y sumó: “Los que mezclamos de forma progresiva somos medio especialistas en que se note lo menos posible cuando pasás de una canción a otra”.

El cuidado de la salud en volúmenes extremos:

Con más de cuatro décadas en las cabinas, Hernán dejó un consejo vital para las nuevas generaciones de músicos y clubbers respecto al daño auditivo. 

“Esto es un filtro protector que está hecho en base a la forma de tu oído. Tiene un filtro de 15 decibeles (dB) para que escuches la música con la misma calidad, pero 15 dB más bajo”, describió mostrando sus tapones de alta fidelidad.

Haciendo autocrítica, concluyó: “Es algo que todo el mundo que va a una fiesta como esta debería hacer. Yo debí haberlo hecho desde joven”.

Y reflexionó: “Desafortunadamente, en los 80 y los 90 nadie se cuidaba y nos bajábamos la audición. Hoy yo escucho menos de lo que podría escuchar y pagamos el precio. Por eso le aconsejo a todos los DJs, y al público también, que los usen. Los volúmenes en los boliches son altísimos y cuidar el oído no cuesta nada”.

El salto internacional: el día que Paul Oakenfold lo eligió como telonero mundial

Hacia finales de los años 90, la carrera de Cattaneo dio un vuelco definitivo gracias a la visita de una de las máximas estrellas de la música electrónica global de aquel entonces. 

“Viene el DJ número uno del mundo ahí, que se llama Paul Oakenfold, un inglés, viene a tocar a Argentina, me escucha poner música y me lleva con él. Y me dice: 'Yo me voy de gira por el mundo, vení conmigo a abrir mis shows'”, recordó Hernán sobre el momento en que pasó “de cabotaje a primera línea internacional”. 

Al analizar por qué Oakenfold lo eligió entre tantos otros, Cattaneo reveló que la clave fue su profesionalismo para leer la cabina y entender su rol.

“Le gustó que yo sabía muy bien que él era el '10' y yo era el '2'. Y yo se lo demostré perfectamente. Lo que hice fue bajar la fiesta a lo mínimo posible, el lowest common denominator, que es lo que necesitaba la fiesta y lo que necesitaba Paul, no lo que la gente tenía ganas”, detalló. 

Y agregó: “Él estaba buscando algo así: quería empezar una gira por el mundo y tener a alguien con quien estar tranquilo, sabiendo que no le iba a 'serruchar el piso' o a cagar el show, porque él es la estrella”.

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