Un hombre fue asaltado por varios delincuentes armados que lo sorprendieron por la espalda cuando llegaba a su casa en Quilmes y le robaron el auto, en el que había quedado su perro. Antes de escapar, los ladrones advirtieron la presencia del animal y lo dejaron salir, mientras que el vehículo fue recuperado poco después mediante un sistema de rastreo.
El hecho ocurrió alrededor de las 21 en la zona de las calles 162 y Comandante Franco, cuando Héctor fue interceptado por un grupo de asaltantes que se habían distribuido a lo largo de la cuadra para concretar el robo. Según relató la víctima, los delincuentes se encontraban separados por unos 30 o 40 metros y esperaron a que detuviera la marcha para abordarlo.
“Las llaves del auto, quedate quieto”, le exigieron los ladrones mientras lo amenazaban con un arma de fuego. Al escuchar los gritos, su mujer abrió la puerta de la vivienda para que pudiera ingresar y ponerse a resguardo.
Una vez que se apoderaron del vehículo, los asaltantes advirtieron que en el interior estaba Conor, el perro de la familia. Antes de alejarse, abrieron una de las puertas y lo dejaron bajar.
El sistema de rastreo instalado en el auto permitió localizarlo poco después, mientras que Conor pudo regresar con sus dueños.
Héctor no sufrió lesiones físicas, aunque aseguró que el episodio le provocó un fuerte impacto emocional. “El daño emocional te deja mal, te deja muy mal”, expresó al referirse a lo ocurrido. “Apago la luz del auto una cuadra antes por la inseguridad", contó.
El asalto se produjo en medio de una seguidilla de robos que mantiene en alerta a los vecinos del barrio. La víctima sostuvo que otro habitante de la zona había sufrido un hecho similar apenas dos días antes y que, en esa oportunidad, terminó herido. Según contó, los episodios tienen características parecidas y generan temor entre quienes viven y trabajan en el lugar.
Además, Héctor señaló que, de acuerdo con lo que le explicaron efectivos policiales, algunos delincuentes dejan los vehículos sustraídos a varias cuadras del lugar del robo para comprobar si cuentan con sistemas de rastreo o dispositivos cortacorriente, antes de regresar a buscarlos.
La situación también modificó la rutina cotidiana de la familia. El hombre explicó que atiende su comercio mediante un cajón y un micrófono, mientras que su hija debe trasladarse en un vehículo de aplicación hasta una parada de colectivo situada a tres cuadras.
Aunque los vecinos se mantienen en contacto para alertarse ante movimientos sospechosos, la preocupación continúa. De acuerdo con lo señalado por los habitantes del barrio, el asalto a Héctor sería el quinto robo de características similares registrado en la zona durante los últimos siete días.