En una entrevista televisiva, Ricardo Darín y Diego Peretti se corrieron por un momento de las risas y la promoción de su nueva película, "Lo dejamos acá", para sentar una postura crítica y alarmante sobre el rol que ocupa la tecnología en la sociedad actual.
Ambos actores coincidieron en que las herramientas que prometían acercarnos están provocando el efecto contrario.
El encargado de encender la mecha fue Diego Peretti, quien no ocultó su fastidio con el ritmo vertiginoso de las innovaciones: "Estoy podrido de la tecnología”.
Y siguió: “Estoy podrido del progreso, del progreso y de los cambios, no te terminás de adaptar que ya hay más cambios. Eso no nos va a llevar a ningún buen puerto".
El actor argumentó que la constante presión por asimilar nuevas herramientas digitales sobrepasa la capacidad humana de adaptación.
Ricardo Darín sumó una mirada psicológica y vinculante a la problemática, utilizando un concepto que ambos habían debatido horas antes fuera de cámara.
"La tecnología nos ofrece un montón de cosas, de avances y de mejoras en muchos sentidos, pero también te está generando una adicción que te aleja un poco de lo que es el contacto, el cara a cara, el persona a persona. Y ahí se produce una desvinculación", advirtió.
La trampa del algoritmo y la pérdida de tiempo:
El debate se profundizó cuando los protagonistas analizaron sus propios comportamientos diarios frente a las pantallas y la dificultad de poner límites.
Darín confesó sentirse atrapado en la dinámica de consumo vacío que proponen las aplicaciones móviles: "Yo lo siento a veces con el celular. Estoy una hora y después digo: '¿Qué vi? No vi nada'. Es una hora que te perdiste de estar en contacto, a lo mejor, con un ser amado".
Para Peretti, el problema radica en la falta de perspectiva de quienes nacieron bajo este nuevo paradigma: "Nos damos cuenta de que estás: algoritmo, 40 minutos, algoritmo. Estamos atrapados. Como no es mi época, yo tomo distancia y digo 'esto no está bien porque viví otra cosa'”.
“Pero el que está imbuido en eso, y es esa su época, no tiene esa perspectiva y está ahí adentro. No tenés herramientas para decir 'bueno, basta', porque es eso lo que hay", analizó.
Consecuencias alarmantes en la salud mental:
El punto más álgido de la conversación llegó al evaluar el impacto de este aislamiento tecnológico en los sectores más jóvenes.
Los actores ligaron directamente la falta de lazos humanos presenciales con la crisis de salud mental que atraviesa la juventud.
Darín hilvanó esta realidad con las preocupantes estadísticas globales actuales: "Esto lo analizábamos a partir de un dato horrible que anda circulando, que tiene que ver con el índice de problemas en los más jóvenes, sobre todo, que miran para adelante, no ven nada y toman decisiones tremendas. Nunca hubo tantos suicidios entre los jóvenes como ahora, es una cosa que te desgarra el corazón, y eso está ligado sin dudas”.
El actor concluyó que el entorno digital actual "no está siendo un camino liberador, emancipador o espiritual; está siendo un camino diferente y las consecuencias son estas".
Para cerrar el bloque, Peretti diferenció los alcances positivos de la tecnología en ciencias exactas versus el deterioro que causa en el plano de las emociones.
"Para la medicina y para un montón de rubros más técnicos, esto es extraordinario. Pero para el rubro más humanístico, filosófico, espiritual y del alma, no. Eso te va llevando por un camino que acarrea consecuencias muy complejas", finalizó.
La fragilidad del oficio y la necesidad de trabajar:
Detrás de las luces y el reconocimiento, los actores se tomaron un momento para desmitificar la supuesta estabilidad de las grandes estrellas y analizaron la realidad que atraviesa su profesión.
"Hay que hacer un análisis de lo que es la realidad de los actores, las actrices y los artistas en general", propuso Ricardo Darín.
Con crudeza, el protagonista de El secreto de sus ojos explicó que el éxito no siempre se traduce en tranquilidad económica o laboral: "Hay momentos de la vida en los que lo que más agradecés es tener la posibilidad de continuidad de trabajo".
Asimismo, remarcó que las oportunidades no son permanentes ni equitativas para todos los integrantes de la industria: "Después hay otros momentos, dependiendo de la suerte o no, en donde podés tener un poquito más de chance de elegir qué, pero no siempre se da así".
Para cerrar su reflexión sobre los vaivenes de la industria del entretenimiento, Darín fue contundente respecto al verdadero logro de la carrera actoral: "En realidad, la estabilidad en el término de actrices y actores generalmente es de las cosas más difíciles de conseguir; entonces, en el fondo, terminás agradeciendo haber tenido trabajo".
El refugio del teatro frente a la "disociación" del mundo interno:
En un tramo íntimo de la charla, Peretti se sinceró sobre las dificultades de mantener la concentración plena frente a las cámaras y cómo convive con la desconexión en su vida cotidiana.
"Muchas veces me siento disociado", confesó el actor ante la sorpresa del panel. "Sí, te juro, en estos momentos estoy disociado. Pienso otras cosas que no tienen que ver con el programa y voy abriendo carpetas”.
“Ahora tengo que ir al supermercado, no hay leche en casa", relató con humor pero con total honestidad sobre el funcionamiento de su mente en vivo.
Sin embargo, explicó que esa dispersión desaparece por completo cuando se sube a las tablas: "En el teatro me pasa que cuando entro en escena, a mí me gusta estar con la obra que estoy haciendo, me encanta estar con la gente y con los pensamientos del personaje”.
Y agregó: “En eso me concentro y me olvido del hipo, del dolor de panza".
Firme defensa del filme y respuesta a las miradas críticas:
Lejos de esquivar la polémica por las opiniones divididas que generó el estreno de "Lo dejamos acá", Ricardo Darín enfrentó con firmeza las devoluciones de la prensa especializada y de ciertos sectores profesionales que cuestionaron el abordaje de la trama.
"Sé que una crítica no gustó", reconoció el actor con tranquilidad, para luego explayarse sobre los comentarios vertidos por una reconocida especialista del ámbito de la salud mental.
"Bien, con todo respeto lo digo, es un tema de interpretación. Pero estamos hablando de una mujer, una profesional con mucho fuste, que me parece que hizo una interpretación un poco liviana", dijo.
"La película es una defensa del psicoanálisis, del de la tradición del psicoanálisis y de lo que es la metodología ortodoxa. Lo que propone es que lo difícil y peligroso de esta historia es salirse de la ortodoxia", sumó.
Darín abuelo:
Fuera de los libretos y los sets de filmación, la conversación íntima tocó las fibras más sensibles de Ricardo Darín al hablar de su faceta familiar y su reciente experiencia como abuelo.
Ante la consulta de Pergolini sobre cómo vivía este presente, el actor no ocultó su inmensa alegría: "Vi la foto del nieto y vi lo baboso que está. Todos estamos enloquecidos de amor con él, es otra cosa".
Sin embargo, Darín confesó que el contexto geográfico lo obliga a ser cauteloso con sus sentimientos cotidianos. "Yo tengo una prevención que es la distancia, y entonces lo voy tomando con pinzas", explicó.
A pesar de esa distancia física, el protagonista de Argentina, 1985 reveló cuál fue el verdadero impacto emocional que le transformó la perspectiva de la vida: "Ver a tu hijo padre... ¡uf! Eso es lo más fuerte de todo, más que el nieto. Ver a tu hijo, a la mujer de tu hijo padres, es algo que a mí me emociona muchísimo".