¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

“Normalicé mucho tenerle miedo a mi mamá”: relato de superación de Milica tras una infancia marcada por la violencia familiar

La creadora de contenido abrió su corazón y detalló el calvario que vivió con su madre policía y cómo el streaming, el boxeo y los afectos la ayudaron a sanar y romper el ciclo de maltrato.
 

Por Redacción

Martes, 20 de octubre de 2026 a las 07:40

La comunidad del streaming conoce a Micaela Ybáñez, “Milica” por su personalidad fuerte, sus respuestas creativas y su tenacidad arriba del ring. 

Sin embargo, detrás de la pantalla hay una historia de superación dura. 

En una íntima entrevista, la streamer revivió los oscuros años de su infancia y adolescencia en el barrio de Mataderos, visibilizando las secuelas de la violencia familiar y el largo camino hacia la paz mental.

Para Milica, los primeros años de su vida transcurrieron en un entorno donde la hostilidad era la norma. 

Su madre, quien en ese entonces se desempeñaba como oficial de la policía, padecía, según cuenta, severos problemas de salud mental que incluían trastorno de personalidad múltiple y bipolaridad. 

Esta condición la convertía en una persona sumamente destructiva y agresiva.

"Normalicé mucho tenerle miedo a mi mamá y vivir en un contexto que es violento tanto físico como psicológico", confesó de manera tajante durante la entrevista. 

La violencia física escalaba a niveles alarmantes debido al acceso que su madre tenía a armas y herramientas de servicio: "Me daba con el bastón, con el cinto, con la zapatilla, siempre tenía algo. El bastón ese...te pegan uno de esos y si te agarran bien en la cabeza...Me llegó a lastimar acá en la cara, de cicatriz y cosas así por golpearme".

Manipulación y el quiebre institucional:

Además de las agresiones físicas, el maltrato psicológico y la manipulación eran diarios. Su madre intentaba convencerla de que el problema era ella, buscando ocultar la realidad ante los ojos externos. 

"Me quería convencer de que yo era mitómana...'No, vos lo que ves acá no es tan así, lo estás exagerando un poco, nosotros te queremos'", relató Milica sobre los discursos con los que intentaban invalidar su sufrimiento.

El terror psicológico también se alimentaba de los cambios drásticos de humor de su progenitora: "A mí me daba más miedo el cambio drástico de personalidad, de ser súper violenta a venir y me traía la merienda a mi pieza. Mi mamá nunca me hacía una merienda y yo decía: 'Me está poniendo veneno'".

A pesar de los esfuerzos por ocultarlo, el maltrato físico se volvió inocultable. Las autoridades de su colegio notaron las marcas y la alarmante situación, por lo que decidieron intervenir de forma directa.

Finalmente, la institución educativa presentó una denuncia formal por maltrato infantil.

La pérdida del único refugio:

Durante sus años más difíciles, la única contención emocional que tuvo Milica fue su abuela materna, a quien recuerda con profunda ternura como su "casita" y su verdadero salvavidas. 

Sin embargo, la tragedia la golpeó de lleno cuando apenas cumplía los 15 años.

"Donde se empezó a notar más que yo la pasaba mal en casa fue cuando falleció mi abuela y no tenía de dónde agarrarme", explicó. Tras la pérdida, la joven streamer cayó en una profunda depresión. 

Pasó de tener contextura gruesa a quedar "toda raquítica", mientras su madre ignoraba por completo su estado, cerrándole la puerta de la habitación o exigiéndole tareas domésticas en medio de su dolor. 

El colegio se convirtió entonces en su nuevo escondite, un lugar donde a veces pasaba las horas durmiendo porque el pánico no la dejaba descansar de noche en su propia casa.

De la furia de Twitter a la redención personal:

Al salir de un entorno tan hostil, Milica admitió que trasladó inconscientemente esa violencia a las redes sociales, puntualmente a Twitter (ahora X), plataforma donde comenzó a hacerse conocida por responder con extrema dureza y toxicidad a cualquier provocación. 

"Me di cuenta de que era por mi familia...en un contexto violento en el que se responde mal. A mí alguien me bardeaba y yo ya tenía la manera de responderle que sea tres veces peor", reflexionó sobre su "desarrollo de personaje".

No obstante, el streaming en Twitch y el deporte marcaron un antes y un después en su vida. 

Las redes sociales terminaron salvándola de su timidez extrema y de su aislamiento. Por su parte, el boxeo y eventos masivos como Párense de Mano le sirvieron como una vía de catarsis fundamental para demostrarse a sí misma de lo que era capaz. 

Uno de sus mayores orgullos, según detalló, fue subir al ring escoltada por su padre, quien hoy representa una figura de contención absoluta para ella.

Los prejuicios de género en la comunidad digital:

Otro de los grandes obstáculos que Milica debió afrontar en su carrera como streamer es el machismo arraigado en la comunidad de los videojuegos y las redes sociales. 

Al respecto, la creadora de contenido expuso la mirada ajena que suele cuestionar sus logros por el simple hecho de ser mujer: "Siento que me juzgan mucho por ser mujer y siempre estar en un entorno rodeada de hombres, y pensar que es porque estoy con alguien o 'gracias a' o con alguna intención". 

Frente a estos prejuicios, aclaró que su facilidad para entablar amistades masculinas proviene de sus raíces en Mataderos y de su propia forma de ser: "Me resulta más fácil relacionarme con hombres porque me crié con los pibes del barrio y en el colegio jugaba al truco siempre con los pibes. Entiendo el humor, no me tomo nada a mal y puedo responder”.

El redescubrimiento de la fe a través del agradecimiento:

A lo largo de su vida, la relación de Milica con la religión estuvo marcada por las dudas y el dolor. 

Tras asistir a un colegio católico por obligación, el fallecimiento de su abuela quebró por completo sus creencias: "Yo decía: '¿Dios por qué esto me pasa a mí si Dios existiera?' y me replanteaba todo...no tenía tanta fe".

Sin embargo, sus viajes y la convivencia con la comunidad de creadores en Colombia transformaron radicalmente su perspectiva espiritual. Lejos de los dogmas tradicionales, la streamer adoptó la fe desde un lugar de profunda gratitud cotidiana.

"Aprendí a tener a Dios presente en cuanto a ser más agradecida con las oportunidades y todo lo que tengo...No digo Dios y pido algo, sino de que gracias a Dios estamos bien. Me hizo tenerlo más presente en cuanto a que, dentro del caos, estamos bien", explicó.

Romper el ciclo: un futuro con paz

A pesar del calvario vivido, el mensaje final de Milica es de resiliencia pura. Apoyada en la terapia, sus amigos y su círculo íntimo, logró sanar el rencor hacia su madre. Hoy define a su progenitora como un sinónimo de "superación", una brújula que le enseñó exactamente todo lo que no quiere ser en la vida.

Con la mirada puesta en el futuro, la streamer proyecta formar su propia familia libre de violencia. 

"Me hace mucha ilusión poder tener lo que no tuve... esa contención de familia. Al principio me daba miedo ser como mi mamá, de tener un hijo y tener una reacción de ser violenta”, contó.

Y sumó: “Pero me di cuenta de que me gusta amar y ser amada. Me deja tranquila el haber logrado ser todo lo opuesto a lo que fue mi mamá”.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD