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"Soy un genio en llevar mi humildad al extremo": Ricardo Darín fue a terapia con Diego Leuco y se sinceró

El actor se acostó en el diván para repasar sus contradicciones, el peso de la exposición pública, sus recuerdos más felices y los temores que se incrementan con la edad.
 

Por Redacción

Martes, 20 de octubre de 2026 a las 10:14

Ricardo Darín fue el invitado de honor en el estreno de LAB, el nuevo espacio de entrevistas y debates conducido por Diego Leuco.

En una charla que simuló una sesión de terapia, el protagonista de Argentina, 1985 dejó de lado el libreto y se sinceró sobre su presente, el cansancio acumulado por el trabajo y las profundas reflexiones que lo acompañan a esta altura de su vida.

Al comenzar la entrevista, ante la consigna de definirse frente a alguien que lo escucha por primera vez, el actor apeló a su característico sentido del humor y lanzó una frase contundente: "Diría que soy un genio muy humilde".

Al ser repreguntado sobre si se consideraba más genio o más humilde, Darín retrucó entre risas: "Mucho más genio, claro. ¿En qué lo noto? En llevar mi humildad al extremo". 

Sin embargo, detrás de la humorada, la conversación rápidamente profundizó en terrenos más íntimos.

Los fantasmas de la exposición y el miedo a defraudar:

A pesar de contar con un respeto unánime por parte del público, la crítica y sus propios colegas, Darín admitió que el prestigio no lo exime de las inseguridades. 

"Defraudar es algo que es bastante inherente a nuestro oficio que es de exposición pública", confesó. 

Convencido de que nadie tiene el éxito asegurado, sentenció: "Siempre se puede defraudar. Yo me he defraudado varias veces y me he recuperado". 

En ese sentido, se definió como una persona sumamente autoexigente: "No me perdono fácil. No con la misma facilidad con que perdono para afuera. Soy más crítico conmigo mismo que con los demás, sin duda".

El actor derribó además el mito de que los años traen absoluta tranquilidad, asegurando que el paso del tiempo reconfigura los temores. 

"Los temores se van sumando en la medida en que uno va viviendo cada vez más y va incorporando nuevas responsabilidades. No sé si los miedos son mayores, pero el número sí se incrementa”, dijo.

Recuerdos de infancia y el valor del anonimato:

Durante la "sesión", Leuco lo llevó a recorrer su pasado, y Darín no dudó en elegir su recuerdo más feliz: "Cuando mi papá me ponía su mano fría sobre la frente y me decía que todo iba a estar bien". 

Al respecto de los momentos difíciles que atravesó su familia de chico, el actor demostró haber sanado esas heridas: "Hoy sé que hicieron todo lo que pudieron y se los agradezco. Desde hace mucho que pude perdonar un montón de cosas, no hago otra cosa que perdonar". 

En contraposición, recordó con dolor la separación de sus padres y la muerte de su abuela Juana.

La charla también derivó en cómo convive con su masiva popularidad. Marquando una clara diferencia entre los conceptos, Darín expresó: "La fama en sí misma es una estupidez. El reconocimiento es otra cosa, la valoración es otra cosa. Perseguir la fama per se no tiene mucho sentido".

Asimismo, reconoció que añora la libertad de no ser una figura pública: "Es muy agradable recuperar la sensación del anonimato, que nadie sepa quién sos. Que todos sepan quién sos y vos no sepas quiénes son los demás es un desbalance y una desproporción muy perversa".

Zona de confort:

Al ser consultado por las debilidades en su profesión y a qué cosas debe prestarle más atención para no cometer errores, el actor reflexionó sobre sus propios límites a la hora de trabajar en equipo: "Mi zona de confort es cuando me escucho a mí mismo y no escucho demasiado a los demás". 

De esta manera, Darín dejó en claro que su mayor desafío actoral radica en romper con ese automatismo interno para abrirse verdaderamente a las miradas y sugerencias del resto.

El refugio en los afectos y la introspección:

Frente a la vorágine diaria y la constante dependencia tecnológica, el actor reveló cuál es su método para desconectarse y no perder el eje: "Trato de escucharme un poco más, de mirar un poco más para adentro, de prestar atención, más foco a la gente que quiero, que amo, que me rodea o a la que yo rodeo, y tratar de escaparme un rato de la vorágine".

Darín aseguró que, aunque no siempre es fácil mantener esa disciplina, lo intenta de manera activa para preservar sus vínculos más cercanos.

Las redes sociales y la cruzada contra el individualismo:

En otro tramo de la entrevista, Darín analizó los problemas de salud mental actuales y apuntó contra la velocidad del mundo moderno.

"La dinámica del mundo actual, la velocidad, el poco tiempo que tenemos para procesar las cosas han acelerado el ritmo de vida a un punto tal en que hay que tener mucho cuidado para no salirse de su propio eje", desarrolló.

Respecto a los ataques virtuales, el actor fue tajante al referirse a la cultura del odio en las redes sociales: "Los odiadores tienen demasiado tiempo libre, yo no. La gente con buena energía está ocupada en hacer cosas y en valorar las cosas que hacen los demás". 

Sin embargo, asumió que a veces le cuesta mantenerse al margen: "Me pasa de pasar tiempo enojado o bajoneado por un comentario porque me cuesta mucho entender cómo es que la maldad atraviesa filtros y filtros y se sostiene a sí misma sabiendo que no sirve para nada".

Hacia el final, tras someterse a un divertido test vocacional que determinó que podría haber sido un gran científico o investigador, a lo que Darín acotó entre risas que es "muy vago para todo ese esfuerzo".

Reflexionó sobre el gran desafío que le gustaría encarar de cara al futuro: "Trabajaría en contra del individualismo propuesto en las últimas décadas, que nos ha hecho erróneamente creer que es la forma de salvarse. Trabajaría para tratar de recuperar la idea de que ese es el camino equivocado". 

La advertencia sobre el rumbo de la sociedad:

Más allá de sus vivencias individuales, el actor compartió una preocupante mirada sobre el contexto actual y el rumbo que está tomando la comunidad global: “En lo colectivo, creo que hay muchas cosas que son indicadores de que hay unos señores que nos están llevando por un camino muy sinuoso”.

Con esta frase, Darín alertó sobre las complejas dinámicas del mundo moderno y la necesidad de mantener el eje frente a las influencias externas.

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