El ex goleador Martín Palermo revivió las emociones de su carrera profesional y se animó a seleccionar el grito que quedó grabado a fuego en su memoria.
En el marco de un evento, el "Titán" repasó sus conquistas más memorables y dejó en claro que, por encima de los títulos en clubes, la noche bajo la lluvia en el Estadio Monumental tuvo un misticismo insuperable.
Al ser consultado sobre el gol más épico de su vida, el ex delantero no dudó en señalar la icónica jugada de 2009. "Increíble, por toda la secuencia y por lo que se vivió ese día, fue el gol a Perú", confesó el ídolo de Boca Juniors, rememorando aquella jornada donde el seleccionado dirigido por Diego Maradona se jugaba la vida.
Palermo fundamentó su elección en la enorme presión que rodeaba a la Albiceleste en ese tramo final de la clasificación mundialista. "Creo que por todo el contexto del partido, la necesidad de que nosotros ganáramos ese partido de lo que significaba para clasificar al Mundial de Sudáfrica, que sea yo obviamente", detalló el ex atacante.
A pesar de haber tocado el cielo con las manos a nivel continental e intercontinental con la camiseta xeneize, el Titán puso la balanza en su lugar y reconoció que esa noche con la camiseta nacional compite de igual a igual con sus máximas hazañas en Japón.
"Después están los dos goles al Real Madrid. Para mí están entre los más importantes de mi carrera", admitió para cerrar. Sin embargo, terminó reafirmando su postura inicial para definir su máximo hito: "Pero bueno, en ese contexto que vos me decís, creo que puntualmente el gol a Perú... ese fue".
El tridente que marcó una época: la química con Riquelme y Barros Schelotto:
"Román tenía la facilidad de dejarme solo frente al arquero", recordó el Titán sobre su histórica sociedad con Juan Román Riquelme y Guillermo Barros Schelotto, la delantera letal del Boca multicampeón de Carlos Bianchi.
Además, detalló cómo la comunicación y el trabajo diario en los entrenamientos crearon una conexión telepática en el campo de juego."Con Guille principalmente, él era el de los centros", explicó Palermo sobre los automatismos con el "Mellizo".
"Yo sabía, o lo hablábamos, que si él llegaba exigido con la marca al fondo, quizás iba a buscar al primer palo; y si él llegaba cómodo de poder tirarlo a donde a mí me gustaba, que era el segundo palo, ahí marcábamos movimiento", relató.
La sintonía con el enganche xeneize no se quedaba atrás, basándose en la precisión milimétrica del "10" y en los movimientos tácticos del "9". "Con Román lo mismo: era marcarle a la espalda de los centrales una desmarcación mía", describió el goleador.
El ex atacante le otorgó un gran valor al entendimiento colectivo, señalando que era fruto de "hablarlo o de también tantos entrenamientos en el día a día que ya solo eso va conectando".
Por otro lado, Palermo aclaró que el éxito de aquel recordado ciclo que inició en 1998 iba mucho más allá de las individualidades del tridente de ataque.
"Eso es lo que el equipo en sí fue logrando. Ese equipo del 98 de Boca no solo funcionaba Román, Palermo y Guillermo, sino funcionaba desde Córdoba, la defensa, los volantes... y éramos el equipo que éramos en ese momento"
El valor de la camiseta xeneize y el respeto del fútbol argentino:
"La camiseta de Boca me hizo trascender en el mundo", reflexionó el Titán con profunda gratitud al analizar la magnitud de su figura.
El ex goleador es consciente de la fuerte rivalidad que genera el club de la Ribera en el plano local, pero destacó que su comportamiento profesional le permitió romper la grieta futbolística.
"Sabiendo que obviamente uno está identificado con un club como Boca, donde la realidad es que es el club que todos quieren que le vaya mal... que uno esté tan identificado a veces es difícil el reconocimiento de los demás, pero bueno, yo estoy agradecido", expresó sobre la complejidad de ganarse el afecto generalizado.
Para el histórico número 9, los títulos y las hazañas internacionales con la azul y oro fueron la plataforma que lo catapultó a la escena global.
"Todo lo que pude lograr con la camiseta de Boca es eso, lo que después con mi posibilidad en la Selección Argentina, pero la camiseta de Boca me hizo a mí trascender en el mundo, es la realidad", sentenció.
Finalmente, Palermo atribuyó el cariño unánime que recibe en cada estadio del país a su conducta intachable frente a los rivales de toda la vida.
"Con el respeto y con lo que yo siempre dentro de la cancha me manejé hacia los demás equipos y a los demás hinchas, es lo que obviamente hoy existe ese reconocimiento", dijo.