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"El Papa Francisco era un crack": Luquitas Rodríguez recordó su encuentro con el Sumo Pontífice

El streamer repasó su trayectoria, defendió la risa como un camino hacia la eternidad, reflexionó sobre cómo la tecnología desafía nuestra propia humanidad y rememoró el día en el que el Santo Padre le agradeció “por hacer reír a la gente”.
 

Por Redacción

Miércoles, 14 de octubre de 2026 a las 07:30

Durante una entrevista, Lucas "Luquitas" Rodríguez se prestó a un diálogo que transitó sin escalas del humor a la filosofía profunda.

A pocos días de haber llenado el Movistar Arena con su show, el creador de Paren la Mano desmenuzó el fenómeno de la comunicación digital, pero dejó en claro que su motor sigue siendo el contacto real.

En este marco, recordó su paso por el Vaticano. Al ser consultado sobre aquella experiencia, el comediante no escatimó en elogios para definir al Sumo Pontífice en su intimidad: "El Papa Francisco era un crack".

Evocando las interacciones que presenció entre el Papa y una comitiva de políticos y empresarios, Rodríguez destacó: "Recuerdo con mucha gracia la forma en la que él atendió a cada uno. Ver ese carisma en acción, esa situación, fue muy emocionante".

Al ser consultado sobre si había tenido la oportunidad de conocer bien a Francisco, el comediante aclaró de entrada, con total honestidad, el contexto de la situación: "Sí, al Papa, siendo honestos al paso, al paso”.

A pesar de la brevedad del cruce, Rodríguez fue contundente al definir la figura del Sumo Pontífice en la intimidad: "Recuerdo mucho, había un ascensor, una comitiva de medio políticos, empresarial, y yo como, no sé ni cómo decir, como joven, como joven influyente".

La cita se dio en el Encuentro Internacional del Sentido, donde el ex Papa lanzó oficialmente la Universidad del Sentido, una institución que busca abordar la crisis que aqueja al mundo contemporáneo. 

El orgullo de ser comediante:

Al profundizar en su vocación, Rodríguez se distanció de las etiquetas intelectuales que a veces intentan imponerle en el circuito del streaming y defendió su profesión con absoluta convicción.

"Yo estoy muy orgulloso de ser comediante”, afirmó. El creador de contenidos explicó que su motor artístico siempre estuvo ligado al impacto social y misterioso del humor.

"Para mí no hay nada más. De chico me di cuenta que había algo misterioso en la risa para mí, y explorar ese misterio artísticamente es lo que me ha movido realmente. Primero en mi vida conocer gente, hacer reír, que me hagan reír, y después explorarlo eso de manera, digamos, poética, es lo que es lo que me mueve realmente", detalló. 

En sintonía con esto, Luquitas concluyó de manera tajante cuál es el único reconocimiento que verdaderamente le interesa recibir del público o la crítica: "Me da mucho orgullo que alguien me diga 'o sos gracioso' o me dicen comediante. No quiero ser inteligente, no quiero ser prestigioso, quiero ser el más gracioso".

La mística presencial vs. el "shot de dopamina" del chat:

A pesar de ser una de las voces más influyentes de la cultura digital argentina, Luquitas Rodríguez mantiene una obsesión casi analógica con la presencialidad.

Para él, la masividad en las plataformas no reemplaza el valor de mirar a los ojos al público. "A mí me gusta convocar gente a un lugar y después ver. Para mí ahí se manifiesta la verdad: la verdad es presencia”.

En ese sentido, marcó una frontera insalvable entre el éxito medido en métricas y la respuesta humana: "Nunca un chat repleto de 'jajajas' va a ser lo mismo que unos genuinos 'jajajas' en la vida. Te genera un shot de dopamina el 'jajaja' del chat, pero no es lo mismo. Hay una energía en lo que pasa con seres humanos ahí que no es esa”.

Esta misma postura lo llevó a tomar una de las decisiones más drásticas y comentadas dentro de la dinámica de su programa, Paren la Mano: prohibir el uso del chat en vivo durante la transmisión y abandonar definitivamente la red social X (antes Twitter).

"El año pasado sentía que nos achicábamos en la dinámica que había en la mesa porque llega un momento en que estás adivinando la respuesta correcta", confesó con honestidad brutal. 

Según Rodríguez, la interacción constante con la audiencia distorsionaba la frescura del grupo: "Cuando vos tenés el chat en vivo constantemente, rápidamente nos damos cuenta quién tiene la respuesta ganadora y eso se mete en nosotros”. 

Para el conductor, la distancia tecnológica terminó siendo paradójicamente un puente: "Abstraerse un poco y ser genuinamente en este espacio te acerca a la gente".

De "Luis Luis" a la Inteligencia Artificial: la búsqueda de lo humano:

La entrevista también indagó en las facetas menos conocidas del streamer, como su reciente libro Desplazamientos, escrito en coautoría con el pensador Sebastián Porrini.

Al explicar por qué decidió firmar la obra bajo el seudónimo de "Luis Luis Rodríguez", reveló el conflicto que vive como artista del humor al habitar espacios solemnes: "El libro esencialmente es sobre temas serios, sobre el arte, la tradición de Oriente. Y me pasaba que yo, como comediante —que es lo que más soy—, necesitaba que cualquier parte de mi obra tenga un chiste".

Fiel a su estilo, remató: "Dije 'bueno, voy a hacer el chiste más tonto de todos en lo más serio que hice hasta ahora para darle cierta simetría'".

Hacia el final, la conversación viró hacia el impacto de las nuevas tecnologías, un terreno donde Rodríguez despliega una profunda mirada teológica y existencial, citando encíclicas como Magnifica Humanitas. 

Lejos de temerle a las herramientas modernas, el streamer planteó que el verdadero debate es de identidad: "No tengo miedo al Chat GPT, lo tengo en mi teléfono y doy clic en él. Pero la pregunta verdadera que encierra toda esta nueva etapa es definir qué es lo que nos hace humanos, qué es lo que tenemos en común todos los seres humanos".

Para Luquitas, el peligro no radica en la falsedad de los contenidos generados por algoritmos, sino en la distorsión de nuestra capacidad para percibir la realidad: "La Inteligencia Artificial crea una 'verdad bis'. Ya no crea algo falso, sino que crea otra verdad pervertida en el sentido de que nos convierte a todos en creadores".

Bajo su óptica, el dilema es que el ser humano actual "ya no tiene la capacidad de asimilar si algo es verdadero o falso por su propio ojo, por su propia humanidad", concluyó, dejando flotando una advertencia clave sobre el tiempo que nos toca habitar.

¿Fan de Valen Rizzuti?

Al hablar sobre el humor local y las propuestas que consumía en el día a día, el streamer destacó el talento de una de las nuevas figuras de las redes sociales: "De acá, me hace, Valen Rizzuti me hace reír. Ah, sí, es crack. Tiene mucho timing, impresionante, no le importa nada, ¿no?".

A pesar de notar la distancia generacional o de contenido, Rodríguez elogió su capacidad y su autenticidad frente a la audiencia: "Yo no soy su público seguramente y sin embargo lo estoy viendo y digo 'no, no, este pibe lo tiene, lo tiene su público evidentemente'. Él seguramente no piensa en mí a la hora de encarar una señora y decirle borracha, pero no, no, muy bueno".

Párense de manos:

Al analizar las claves del éxito arriba del ring para la próxima edición de Párense de Manos, el streamer desmitificó los favoritismos previos y explicó qué factores inclinan la balanza en el boxeo amateur.

"Hay una cosa que es la primera barra de entrada: es el cardio. O sea, si hay uno que tiene más cardio que el otro, gana. Sí, pero cuando esa se equipara, es donde ahí empieza a pasar medio cualquier cosa", explicó.

En ese sentido, Rodríguez destacó la importancia del factor anímico por sobre el estado físico técnico, asegurando que la voluntad y el temperamento de los peleadores terminan rompiendo cualquier lógica estadística en el estadio.

 "Y también el corazón sorprende, boludo. Cuando alguien tiene ganas de ganar, es muy difícil ganarle", aseguró.

Crisis creativa:

En un pasaje de máxima honestidad, el streamer recordó la crisis creativa, con Paren la Mano, que atravesó durante el final de la temporada anterior y cómo el peso de liderar el proyecto digital se volvió una carga solitaria. 

"Todo el final del año pasado yo me juntaba con los chicos y no tenía respuestas. O sea, yo que soy el líder del grupo no podía. Yo no sabía si teníamos que seguir, no teníamos que seguir, qué teníamos que hacer, qué no teníamos que hacer", dijo. 

Rodríguez profundizó en lo desgarrador que fue ese proceso debido a la genuina relación que mantiene con sus compañeros de mesa: "No sabía qué había que hacer, no sabía qué había que hacer. Durísimo, sí, fuerte, realmente fuerte, terrible, era muy duro porque encima tampoco tengo la capacidad de mentirles”. 

Y agregó: “Es como no le podía decir 'yo sé lo que hay que hacer pero hay que esperar'. No, no, yo sabía que no había que esperar: gente, estoy desesperado, no sé qué hay que hacer".

Terminator:

Al recordar cómo las distintas generaciones experimentan las películas clásicas hoy en día, el streamer describió la divertida reacción de los jóvenes músicos locales en una función especial de Terminator 2: "Estaba Khea y Lit Killah, los raperos, estaban al borde de su asiento así diciendo 'Por Dios, que termine…no, no, no puedo estar más sentado acá, no puedo estar'. '¿Cuándo... qué pasa, otra persecución más?', decían ellos.

“'Ya maten al puto, por Dios. ¿Cómo se divierten con esto estos viejitos?', decían", recordó. 

Luquitas completó la anécdota mostrando la impaciencia de los artistas con el ritmo del cine tradicional: "Terminó la película y mientras Sarah Connor dice en su voz en off 'y finalmente el fin del mundo fue aplazado', ellos se levantaron y se fueron, dijo 'Por Dios, quiero salir de acá, necesito otra cosa'".

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