Operarios del gobierno porteño comenzaron con la demolición del edificio que se derrumbó parcialmente en Bartolomé Mitre al 1.200, en pleno centro, mientras que vecinos intentaban recuperar sus pertenencias.
Una grúa de 70 toneladas de peso con una pluma de 40 metros de extensión arribó al lugar este mediodía y era armada para que inicie la demolición de la parte del edificio con mayor peligro de desmoronamiento. También unas 200 personas de defensa civil, el servicio de emergencias SAME, bomberos voluntarios y de la subsecretaría de Desarrollo Social se encuentran trabajando en el lugar.
El subsecretario de Emergencias porteño, Néstor Nicolás, sostuvo que el trabajo que se realizará será "muy minucioso, muy cuidadoso, con mucho detenimiento" para evitar que la caída de los escombros afecte a los edificios linderos. "Hay que ver cuál es el comportamiento del edificio. Buscaremos que los escombros no caigan donde cayó el resto el viernes", señaló el funcionario.
Los habitantes de los edificios próximos al de Bartolomé Mitre 1.232 fueron evacuados por precaución la noche del viernes, y aunque se habilitaron refugios, muchos de ellos no se han movido de ahí esperando recuperar algunas de sus pertenencias.
"No me di cuenta del momento en que se cayó porque no escuché ruido. Me enteré cuando vi que salieron todos a la calle, y ahí ya empezaron a evacuarnos a todos", recordó esta mañana en declaraciones Isabel, quien tiene 56 años y es una de las ocupantes del edificio de enfrente al siniestrado.
"Ayer nos dijeron que hoy entre las 6 y las 9 de la mañana íbamos a poder ingresar a retirar nuestras cosas, pero llegamos y nos dicen que no se puede", lamentó la vecina. En ese marco, agregó: "Necesito entrar porque el viernes me sacaron con lo puesto y desde ahí que mis gatos quedaron en el departamento sin que nadie les dé de comer".
Por su parte, Licia, de 25 años y vecina de Isabel, dijo: "Mi medicación psiquiátrica está ahí adentro y la necesito; también tengo que rescatar mi tarjeta de débito porque estoy sin plata".
José Luis, de 48 años, contó que "cuándo los bomberos llegaron se sorprendieron porque la mayoría ya nos habíamos autoevacuado". "Desde las 20 que se cayó el edificio hasta las 3 de la mañana estuvimos en la esquina, después nos derivaron a un refugio en la avenida Caseros, pero todavía no pudimos venir a sacar nuestras cosas", continuó el vecino.
José Luis resaltó: "Yo lo que más lamento es que justo el viernes a mi nena le entregaron la netbook en el colegio, algo que ella esperó todo el año, y no la pudimos sacar. Si me dejan pasar es lo primero que quiero agarrar para tranquilizarla, aunque ya nos dijeron que hasta por lo menos dentro dos o tres días no vamos a poder volver".
06 de noviembre de 2011
Asegura que su papá estaría atrapado en el derrumbe
El hombre de 74 años vivía en la zona colapsada, no aparece y podría seguir entre los escombros.