1. Podría ser tu amigo, pero nunca te lo dirá. Notás que hay cierta conexión entre ambos, y que podrían tener contacto fuera del trabajo. Es una situación complicada para tu superior que intentará evitar a toda cosa.
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2. Prohibido hablar de relaciones sentimentales (sobre todo si no son estables). Son temas que es mejor dejar al margen. Nunca intentes dar un consejo sentimental a un superior porque no sabés cómo reacciona en su vida privada.
3. No quiere que sepas que te necesita. Tenés más poder del que creés, porque realmente sos quien desempeña el trabajo que te mandan.
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4. Te está vigilando, aunque no lo notes. Intentará que te comportes de forma natural y que parezca que no está pendiente. Si es un buen jefe estará analizando todo lo que hacés.
5. Aunque no lo creas, te comprende más de lo que pensás. La mayoría de jefes, para llegar a su puesto tuvieron que ir escalando. Lo único, que ya no puede ponerse siempre en tu posición. Tiene que tomar el rol de líder.
12 de junio de 2014