Pilar

El femicidio seguido de suicidio tuvo dos testigos clave. El sonido de los disparos alertó a las empleadas del matrimonio. Ambas estaban en la parte baja de la mansión. Eran las 14.10 horas de un sábado de sol radiante con temperaturas por encima de los 20 grados. Las cortinas de la casa de Martindale Country Club estaban cerradas, los ambientes en silencio. Los árboles gigantes de la calle Amancio Alcorta apenas se movían por una leve brisa de viento.

El femicidio que conmociona al poder y la hipótesis de un pacto secreto