Policiales

Jueza golpea y encierra a sus hijos en un calabozo

La funcionaria de Quilmes está denunciada por violencia familiar y amenazas. Dicen que sus hijos le temen.

Errar es humano y, como los jueces son seres humanos, también pueden equivocarse. Pero Julia Elena Márquez, es titular de los Juzgados de Ejecución Penal de Quilmes y San Isidro, le está errando por mucho. Esto no tiene que ver con elevar un informe favorable de un criminal que luego masacró a una familia entera (ver el cuádruple crimen de Campana) ni tampoco con un presunto romance con Jorge Locomotora Castro. Nada de eso, sino con un aspecto de la vida personal de Márquez que preocupa: la magistrada fue denunciada por “violencia familiar y negligencia”, siendo las presuntas víctimas sus propios hijos, dos niños de 5 y 7 años.

La jueza Márquez.

Mauro Figueredo, padre de los menores, es el autor de la denuncia y reclama desesperado la tenencia de su prole. Generalmente, los acusados por maltrato familiar son de sexo masculino, por ello, llama la atención el pedido de Figueredo. “Ellos le tienen mucho miedo a su mamá. Cuando salimos, miran para todos lados esperando que no aparezca y, a decir verdad, a mí también me sucede”, relató a 24CON.

¿Por qué tanto temor? “Les pega con un cinto, les tira agua como si fueran perros y al más grande lo encerró en uno de los calabozos de Tribunales”, detalló el progenitor.

El 21 de febrero pasado (Ver video), tras cumplir con el régimen de visitas, Figueredo dejó a los niños en la casa de Márquez, pero, al día siguiente recibió un llamado perturbador de su hijo mayor: “Me llamó llorando. Quería que lo vaya a buscar porque les estaban pegando. Enseguida me comuniqué con la policía y un médico forense  constató que el menor tenía dos golpes en la cabeza”. El 22, Figueredo resolvió ir a buscar a los niños, asentó la maniobra en el tribunal de Familia que sigue el caso porque “allí corren peligro”. “Ella tiene la tenencia, pero por la seguridad de mis hijos no se los quiero devolver y ellos tampoco quieren estar con ella”.

“Yo me quiero quedar con mi papá, no voy a volver de mi mamá, me pega con el cinto, las niñeras son igual a mi mamá, me pegan también”, dijo uno de hermanitos en una de las entrevistas con la psicóloga del Tribunal.

Pero la denuncia de Figueredo no sólo habla de daños físicos y psicológicos sino también de abandono por parte de su madre: “Los chicos me contaban que les pegaban, pero yo pensaba que exageraban que se trataba de algo para enderezar la conducta, un chirlo, pero me alarmé cuando, el año pasado, el más chico presentó una infección que le iba desde el muslo hasta el estómago (Ver fotos). Fue terrible, cinco centímetros de pus y en carne viva. Un signo de abandono muy evidente. Entonces, ahí empecé a escarbar”.

“Hablé con el mayor –continúa- y me contó que, cuando se portaba mal en el juzgado, la madre ordenaba a un tercero que lo lleve al pozo. Averigüé que se trata de un término usado en la jerga de la cárcel y que se refiere al calabozo”. El dato no es casual, Márquez empezó su carreta judicial en el Servicio Penitenciario bonaerense.

La denuncia también habla de “estado de abandono, la falta de aseo, los golpes, el descuido emocional, gritos, insultos, deterioro físico, el descuido de sus dentaduras, cicatrices, dificultades escolares, desidia”.

“El daño psicológico que les está haciendo es irreparable. Alguien la tiene que parar”, ruega el padre. “El vínculo de mis hijos con su progenitora se ha transformado en un lugar de sufrimiento, arbitrariedad, injusticia, opresión, pena, amenaza y violencia”. “El 8 de diciembre llegó al extremo de echarlos de la casa”, manifestó.

La situación que atraviesan provocó “severos conflictos en su conducta y desempeño escolar, como lo refleja el cuaderno de comunicaciones de uno de los menores”. De hecho, Figueredo afirma que los niños permanecían en silencio debido a una advertencia: "Les decía que si me contaban algo, yo me iba a morir en un accidente".

Inclusive, Figueredo teme por su integridad y la de su familia ya que Márquez los mantiene bajo amenaza. A fines de agosto, la magistrada llamó a Figueredo y le dijo que “iba a terminar con un tiro y como un sapo en una zanja”. Más tarde, le envió un mensaje en el que decía “cuando termines como tu abuelo, voy a brindar por la justicia”. El abuelo de Figueredo se suicidó.  Luego, avisó: “Los voy a ir a buscar con la policía”.

 

Pero esto no es todo. El sábado pasado, la magistrada asistió desencajada al club de rugby donde entrenaban sus hijos (Ver video). Hizo un verdadero escándalo, quería que les devuelvan a sus hijos. En medio del griterío, Márquez amenaza a la hermana de Figueredo (“Ya te va a tocar a vos”, dice) y su acompañante, el juez de Dolores Luis Nitti, habría hecho lo propio con su actual pareja, a través de un gesto (pasándose el dedo por la garganta) que no llega a captar la cámara que sí muestra cómo los niños se escapan de su propia madre.

Asimismo, la furiosa mujer lanza una frase desafortunada: “Por suerte, vos no podés tener hijos porque las piedras no se reproducen”.

Triste antecedente el de Rosa Elsa Parrilli, a Márquez también le pidieron juicio político por abuso de autoridad.  “Tengo órdenes para empapelar una pared”, vociferaba la jueza mientras perseguía a sus hijos, cargados por su ex.

 

10 de marzo de 2010

 

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