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En Estados Unidos prueban armas que provocan desastres naturales

Según algunos especialistas una nueva arma puede cambiar el clima y hasta generar temblores e inundaciones.

Por L. Fernández Vivas y J. L. Gallego

Cuando Hugo Chavez acusó a EE.UU de causar el terremoto de Haití diciendo "los Estados Unidos han avanzado enormemente el estado de sus armas de terremotos y ahora emplea dispositivos que usan una tecnología de Pulso, Plasma y Sónico Electromagnético Tesla junto con bombas de ondas de choque para causar catástrofes", nadie le prestó demasiada atención. Sin embargo, una nueva generación de sofisticadas "armas no letales" carece de prensa y pasa inadvertida en un mundo globalizado.

Según la investigación que realizó 24CON, tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado la capacidad de manipular el clima del mundo.

En los EE.UU. la tecnología está siendo perfeccionada bajo el High-frequency Active Aural Research Program (HAARP) [Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia] como parte de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) (llamada "Star Wars"). La evidencia científica reciente sugiere que el HAARP está en funcionamiento y que tiene la capacidad potencial de desencadenar inundaciones, sequías, huracanes y terremotos. Desde un punto de vista militar, HAARP es un arma de destrucción masiva. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar selectivamente los sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras.


Aunque no hay evidencia de que se haya utilizado esta mortífera tecnología, es seguro que las Naciones Unidas debieran considerar el tema de la "guerra ambiental" junto los impactos climáticos de los gases de efecto invernadero en referencia al renombrado "Cambio Climático".

 

La atmosfera en toda su extensión esta constituida por distintas capas, las cuales cada una cuenta con distintas particularidades y elementos. La etapa más fría y casi al final de la atmosfera es la ionósfera. Esta etapa en particular es la encargada de disminuir el impacto de la radiación solar contra la superficie terrestre ya que al encontrarse ionizada revota las radiaciones hacia el exterior del planeta. Sin embargo hacia el interior produce el mismo efecto.

Las radios de onda corta utilizan este efecto rebote de la ionósfera para poder transmitir y enviar sus señales más allá del horizonte utilizando esta capa de la atmosfera como espejo. Sin embargo especialistas y científicos afirman que estas capacidades pueden ser utilizadas para la destrucción.

Terremotos como el de Haití, sequias o inundaciones como las que atraviesa gran parte de Latinoamérica podrían no ser naturales y provocadas por un tipo especial de arma la cual su versión norteamericana estaría encubierta bajo los estudios HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia) basado en Gokoma, Alaska y administrado conjuntamente por la Fuerza Aérea de y la Marina de Estados Unidos.

HAARP, según el sitio oficial de la investigación (www.haarp.alaska.edu) es una experiencia científica para estudiar las propiedades y el comportamiento de la ionosfera, con los fines de poder utilizarla para mejorar las comunicaciones y los sistemas de vigilancia, tanto para fines civiles como militares.

Se trata de 180 antenas no orientables organizadas en 15 columnas de 12 unidades cada una que pueden disparar ondas de alta frecuencia contra la atmosfera en un rango de 2,8 y 10 MHz que logran cambiar la estructura ionizada del cielo y rebotar dando la información necesaria a los científicos.

Sin embargo los detractores del experimento afirman que por medio de distintas ondas magnéticas y de baja frecuencias se podría manipular el clima como si se tratara de un arma de destrucción masiva. El científico norteamericano Dr. Nicholas Begich, quien participa activamente en la campaña pública contra el HAARP, describe a este sistema como “una tecnología altamente poderosa de emisión de haces de ondas radiales que eleva zonas de la ionosfera concentrando un haz y calentando esas zonas. Entonces las ondas electromagnéticas rebotan hacia la tierra y arrasan con todo, vivo o muerto."  La doctora Rosalie Bertell describe el HAARP como "un calentador gigante que puede causar importantes alteraciones a la ionosfera, al crear no solamente agujeros, sino también grandes incisiones en la capa protectora que impide que las radiaciones mortales bombardeen el planeta".

El investigador argentino Gustavo Fernández explicó a 24CON que los fines del proyecto HAARP pueden ser duales, "un misil lo podes emplear con fines pacíficos, poniendo un satélite, pero si le pones una carga explosiva, el mismo misil lo usas para dañar a una nación enemiga. El Haarp seguramente sirva para estudios científicos sobre la ionósfera pero al menos potencialmente podría aplicarse con fines bélicos".

 

"En el 99 el parlamento europeo planteó su preocupación sobre el uso militar de la tecnología HAARP, planteando que está diseñado para estudiar la ionósfera. La bombardean con un potente radiotransmisor y ven los resultados emergentes. Es una acción activa, no una observación pasiva, implica una agresión al medio ambiente. En el 2002 la Duma, el parlamento ruso, también debatió sobre la preocupación sobre las implicancias militares del proyecto. Además hay rumores sobre un HAARP ruso lo que abona la teoría del uso bélico, Rusia estaría buscando el equilibrio de fuerzas. Es como el paso de las armas de corte y punta a armas de fuego, la evolución esta entrando en lo climatológico y tectónico" explicó el investigador quien dirige la revista digital "Al Filo de la Realidad" (www.alfilodelarealidad.com.ar) y lleva editados 18 libros sobre sus estudios científicos y paranormales.

 

Fernández recuerda que durante las inundaciones que sufrió la Ciudad de Santa Fe en el año 2003 "viajó una misión de observadores de Estados Unidos a la zona de la inundación para dar ayuda al gobierno provincial, pero no eran de una agencia climatológica o de defensa civil sino del Pentágono. ¿Desde cuando el Pentágono participa en misiones humanitarias?" finalizó el investigador dejando entrever la posibilidad de que las inundaciones podrían haber sido propiciadas desde zonas extremadamente lejanas utilizando parte de la atmosfera como canal conductor.

 

A este tipo de hipótesis se suman los registros de luces y fenómenos meteorológicos extraños que antecedieron a los terremotos de Haití, de China e Irán. Estos fenómenos muchas veces se presentan como raras auroras boreales u hondonadas en las nubes, como la que apareció en los cielos de Moscú y Rumania en octubre del año pasado (Ver: Dos extraños agujeros aparecieron en el cielo). Hasta el presidente venezolano Hugo Chávez disparó contra Estados Unidos acusandolos de, con un arma secreta que sería el HAARP, haber causado el terremoto de Haití.( Ver: Chávez acusa a EE.UU. de provocar el terremoto Haití

La torre Wardenclyffe construida en Nueva York
No obstante la tecnología para transmitir energía a través de la ionosfera no es nueva, a comienzos del siglo XX Nikola Tesla, un científico austrohúngaro que desarrolló la mayoría de sus experimentos en Estados Unidos, logro por medio de ondas magnéticas de alta frecuencia alimentar con energía eléctrica 200 bombitas ubicadas a 40 kilómetros de distancia de la emisora sin necesidad de cables, valiéndose solo de la atmosfera como conductor. Tesla, inventor de la energía alterna, la radiocomunicación sin hilos (aunque popularmente se le atribuya a Marconi) y la transmisión de electricidad por magnetismo, construyó en 1908 una torre de 60 metros con el fin de enviar energía y electricidad a través de la Ionosfera, al igual que cien años después lo hace el HAARP. La torre de Tesla, la torre Wardenclyffe, nunca fue terminada ni operó con todo su potencial pero en pruebas experimentales logró encender las lámparas sin ningún inconveniente. Además su invención fue relacionada con el fenómeno de Tunguska, una misteriosa explosión de energía en la Siberia rusa calculada en 15 megatones.

Armas secretas o simples paranoias sobre experimentos científicos, según los especialistas el futuro estará marcado por armas invisibles e insonoras y con una capacidad destructiva a largo plazo que podrían dejar obsoletas a las armas nucleares, o en el mejor de los casos, descubrimientos que podrían revolucionar la forma en que el mundo hoy se comunica descolgando del cielo a los satélites de comunicaciones.

 

Mirá los videos que explican el verdadero fin, científico o militar, del proyecto HAARP:

 

 

 

 

23 de febrero

 

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