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Las artes se unieron al servicio del sexo

Xex Festival Buenos Aires mostró que arte y erotismo van de la mano: body painting, baile y hasta performances "cirqueras", para deleite de los ojos curiosos.

Por Leticia Leibelt
“Nunca vi tanta teta y tanto culo juntos en mi vida”, escuché decir al pasar a uno de los visitantes del Xex Festival Buenos Aires. Frase a la que, claro, suscribí de inmediato, sobre todo teniendo en cuenta que era la primera vez – aunque posiblemente no la última – que esta cronista se encontraba en un evento de este tipo.
Confieso que, antes de llegar al Palacio Alsina, imaginaba al lugar plagado de freaks, sadomasoquistas, ninfómanas y quién sabe qué otra clase de especimenes. En cambio, lo que vi al arribar fue un montón de “hijos de vecino” que, por diversión o por curiosidad, fueron a pasar una noche diferente.
A medida que pasaban las horas, el lugar se fue llenando y la temperatura de los shows fue en aumento. Pero lo que siempre se mantuvo flotando en el aire fue esa sensación de que, dejando de lado la temática sexual, la exposición se parecía mucho a cualquiera de esas que pueden encontrarse en las plazas los domingos a la tarde, con ferias hippies y teatro a la gorra. Y ninguna disciplina artística dejó de estar representada.

Pintura
El boby painting dijo presente de la mano de Mc Pyo, quien – maquillado al mejor estilo Kiss – se encargó de dibujar cuerpos con su pincel y, como todo buen artista, dejar su firma plasmada en los traseros de las bellas chicas de la agencia Freelance Models. Ellas, agradecidas, posaban luego para las fotos exhibiéndose como obras de arte vivientes.

Artesanías
Sex shops como Extasy, Sextosentido y Lady Ann presentaron sus mejores juguetes sexuales, pefumes con feromonas y geles para masajes eróticos. “¿Se pueden probar?”, fue el comentario jocoso de una chica muy interesada en los vibradores. Hasta se pudo ver un consolador gigante de un valor de 300 pesos, con el que esta cronista se sacó una foto que – obviamente – no saldrá publicada en este medio.
Por su parte, la gente de Hot Machine mostró lo que sucede cuando se conjugan el sexo y la mecánica: grandes aparatos en movimiento creados exclusivamente para la hora del placer. Arte y ciencia combinados en pos del orgasmo. 
En uno de mis recorridos por estos stands, y sin saber muy bien cómo, terminé al lado de una promotora que comenzó a untarme en las muñecas geles con efecto calor saborizados. Lamentablemente me convenció para probar con la lengua un de ellos, del que aseguraba que tenía sabor a chocolate, y en cambio me encontré con un extraño gusto a jarabe para la tos que perduró por varias horas en mi boca.     

 

Literatura
El escritor Federico Andahazi brindó una particular conferencia, en la que develó algunas partes de su investigación sobre la historia sexual de los próceres vernáculos, plasmada en los libros “Pecar como Dios manda” y “Argentina con pecado concebida”. Entre otras cosas, dejó en claro que Sarmiento pudo no haber faltado nunca a la escuela, pero aparentemente tampoco se perdía de ninguna orgía. Incluso incluía dentro de su presupuesto de funcionario público el dinero que gastaba en estas fiestas sexuales. Honestidad brutal.

Cine
Como no podía faltar, una gran cantidad de DVDs porno copó la escena. Los más destacados fueron los de industria nacional, varios de ellos protagonizados por integrantes de la farándula: Sabrina Rojas, Mónica Farro y el reciente “Sexo seguro” con Natacha Jaitt y Nino Dolce.
Aunque admito que lo que más me llamó la atención en este caso fueron algunos desopilantes títulos, que se caracterizaban por evadir el eufemismo al extremo. “Reventando colas”, “Chicas con sorpresa” y “Palo al Palo”, los que se ganaron el podio.  

Fotografía

El fotógrafo Mario Marinho improvisó una sesión en vivo con las modelos de la agencia erótica que, gauchitas y desinhibidas, posaron muy hot para deleite de la platea masculina, que también retrataba el momento con sus propias cámaras.

Danza
Hubo shows de strippers al por mayor. A las clásicas performances de chicas con cuerpos exuberantes y parejas cachondas sobre el escenario, se sumó una atracción para las damas: era Roger, un bailarín exótico importado directamente de Brasil. Sin pudores, el escultural muchacho terminaba la presentación cubriendo su miembro viril – de dimensiones impactantes – con una pequeña remerita. Su acto me permitió darle un nuevo significado a la frase “la alegría es sólo brasileña”.

Música
El evento contó con DJs propios que acompañaron la velada con temas dance ochentosos, algunos ya establecidos como referentes de la movida gay. Así, les facilitaron su tarea a los strippers y las bailarinas. 

Taller de manualidades y expresión corporal
Uno de los momentos más esperados fue la charla de la autoproclamada “experta en juegos sexuales” Paola Kullock, quien explicó mediante una combinación de palabras y lenguaje gestual cómo masturbar correctamente a ambos sexos, cómo poner un preservativo con la boca y cómo hacer buen sexo oral. Con el histrionismo que la caracteriza, hizo varios reproches a ambos géneros por tener determinadas manías que no funcionan en la intimidad. Entre risas, todo el público – en el que me incluyo – se sintió identificado con muchos de sus comentarios. 

Diseño de indumentaria
“Sexitive”, “Karamel” y “Manzanas Rojas” exhibieron todo tipo de disfraces y lencería erótica, que fueron desde la colegiala, la policía, caperucita roja y otros preferidos por los hombres, hasta una tierna mariposa y una audaz corredora de carreras. Por supuesto, no faltaron los accesorios: esposas, boas de pluma y látigos, los más requeridos.
Una vez más, las modelos hicieron uso del escenario y realizaron un verdadero desfile de moda erótica con los mejores diseños.

Circo
(Des)vestida de angelito, la artista de “pole dance” Pia dio cátedra de sus destrezas físicas sobre el caño, evocando a los acróbatas del Cirque du Soleil.
Pero el plato fuerte fue sin dudas el show de “acrobacias vaginales” – mezcla de malabarismo e ilusionismo – a cargo de la actriz porno española Sonia Baby. Ante la mirada atónita de los espectadores, esta señorita fue capaz de sacar de su órgano sexual 30 metros de collar de perlas y unos 150 de banderines de tela. Para esto último tuvo la ayuda de tres voluntarios que le iban sosteniendo las partes ya “liberadas”. Llegado este punto, tuve una mezcla de sensaciones encontradas: asco, impresión, dolor, sorpresa y – lo admito – algo de admiración. La infaltable frase “¿cómo lo hace?” pululó entre la gente, convirtiendo al acto en un verdadero truco de magia.

La gran presentación dejó boquiabierta hasta a Natacha Jaitt que, invitada al sector vip del festival, informó a quienes le preguntaban que no iba a realizar el show que tenía programado, porque a los organizadores les pareció “muy fuerte”. Y yo me quedé pensando qué podía llegar a ser más fuerte que una mujer sacando collares de su vagina, pero aún no encontré la respuesta.  
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