Política

Empezó la batalla de los intendentes por la reelección indefinida

Una de las batallas por librar que dejó el resultado electoral es la de la recuperación de los intendentes bonaerenses del reinado de por vida

No llegan a alegar "mandato divino", ni la representación de deidad alguna, pero buena parte de los intendentes del conurbano bonaerense no se bancan ni un poco, la ley sancionada en el gobierno de María Eugenia Vidal, que limita a solo una, la cantidad de reelecciones como jefe comunal, a partir de ahí, son variadas las maniobras que se realizan para saltear la norma o modificarla.

Respecto de los históricos barones justicialistas del conurbano, hasta sería comprensible: se han criado sabiendo que una vez que ganaran, no los sacaban "ni con la gendarmería", pretenden graficar. Pero a los mencionados se sumaron nuevos jefes comunales, también peronistas pero un poco más jóvenes; y otros, provenientes del riñón de la modernidad, los intendentes del PRO, que ya son barones "con look ejecutivo", dicen.

Néstor Grindetti no se quiere ir, preferiría que la ley que impulsó Vidal se derogue, y Diego Valenzuela tampoco. Ni hablar de Julio Garro. "Están encadenados al sillón" dicen dentro del mismo PRO.

El problema de los barones amarillos es que no pueden blanquear. Después de tanto blandir su inclinación por la republicana renovación de los cargos, salir a hacer planteos judiciales contra la norma que lo postula, tira al fogón su capital reputacional.

En el peronismo algunos le buscaron la vuelta. Según ciertas consultas realizadas en el Poder Judicial, el tercer mandato podría considerarse primero, si no terminan el segundo. ¿No esta claro?, vamos a un ejemplo. Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown, se postuló extrañamente para diputado provincial, un cargo menor, sin mando sobre territorio alguno. Fue electo y el 10 de diciembre asumirá su banca.

A su vez, José Lepere, viceministro de Interior de la Nación, se postuló para un cargo también menos relevante a primera vista: concejal de Almirante Brown. ¿Cómo unimos esto? Cuando Cascallares asuma su diputación en La Plata, Lepere será designado presidente del Consejo Deliberante del mismo partido. Con el intendente renunciado, asumirá la jefatura comunal. Es decir, Lepere fue para Concejal, pero en realidad sabiendo que sería intendente por dos años.

El negocio para Cascallares, es que en 2023 podrá presentarse para un tercer mandato, porque no hizo un mandato completo en el segundo. Fue electo en 2015, reelecto en 2019, pero ese último mandato apenas alcanzó a la mitad, lo que lo habilitaría para volver a postularse en 2023 y arrancar de cero, es decir, con dos mandatos por delante.

No es el único, ni el PJ el único espacio imaginativo. Jorge Macri llegó a un acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta cuando el intendente de Vicente López buscaba encabezar una lista propia, contra Diego Santilli en las PASO bonaerenses. Larreta le pidió que se bajara y a cambio, le ofreció un cargo en el gobierno porteño, tal vez, ministro de Gobierno, aquel cargo que en 2013 ocupó Emilio Monzó y desde donde "armó el país" para darle una estructura a Mauricio Macri en 2015.

Mas allá de que pueda armar o no como lo hizo el ex presidente de la Cámara de Diputados, Macri abandonaría la intendencia de Vicente López y si bien su objetivo es ser gobernador, si la cosa no pinta, si la imagen pública no da, si las encuestas no ayudan, tiene allanado el camino para regresar a Vicente López por otros dos períodos. Negocio redondo.

Otro que se ganó dos mandatos mas es Juanchi Zabaleta, actual ministro de Desarrollo Social, que también dejó en menos de la mitad su segundo mandato en Hurligham y tiene camino allanado en 2023 para el regreso del hijo pródigo.

De todos modos, hay quienes pretenden allanar el camino y enfocan la resolución por dos vertientes. Una es la lógica, sencilla, lisa y llana, modificar la ley. El problema es quien da la cara y quien da los votos. El massismo, posiblemente alentado por La Cámpora, no quiere ceder. Los "pibes para la liberación" aspiran a que los viejos capitostes municipales se tengan que ir, para poner candidatos propios y quedarse los municipios.

De modo que, dentro del mismo peronismo aparecen obstáculos complicados de salvar. Y por el lado de Juntos, está dicho, el costo en imagen pública de derogar la ley que ellos mismos impulsaron con tanta pompa, es un problema.

"Siempre es más fácil que te lo resuelva un juez" dice un operador platense de esos que uno no puede identificar su pertenencia política. "Mas fácil, es que uno haga el planteo (judicial), el que tenga menos que perder, y todos los demás presionen a su señoría en silencio. Se declara la inconstitucionalidad del artículo de la norma, se le busca un buena salida y santo remedio", explica con gesto docente.

De un modo u otro, la ley de Municipios que impide la reelección indefinida de los intendentes, ve cercana su muerte en 2022, para dejar el camino libre en 2023. Y si en definitiva no ocurre, ya hay quienes han aguzado el ingenio para eludir el objetivo de la norma.

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