Sociedad

El plazo fijo se vuelve una moneda corriente ante las restricciones en la compra del dólar

Para quien cuenta con algún saldo a fin de mes, sea empleado o comerciante independiente, los pesos le queman en la mano. Hoy en día, en la cabeza de la mayoría de los argentinos que pueden ahorrar, pesa la idea de que cada hora que nuestro dinero pase en la cuenta sin ser "invertido" es tiempo que lo consume y nos hace perder nuestra capacidad de compra.

Por supuesto que ese pensamiento tiene fundamentos y décadas de experiencias basadas en subas inflacionarias, devaluaciones, restricciones a la compra de divisas, etc. A todo ese panorama hay que sumarle el factor pandemia, que viene golpeando fuertemente a la economía mundial y no podía hacer menos en nuestro país. La realidad es que, conforme lo informado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor registró una nueva suba de 3,5% en diciembre, lo que acumula una inflación del 37% en lo que va del año, y de 52,5% en los últimos 12 meses.

Con esos porcentajes tan elevados está claro que las personas pretenden resguardar sus ahorros y comienzan a preguntarse cuáles son las opciones a disposición, los bancos más convenientes para invertir y las alternativas más o menos riesgosas.

En este sentido el argentino promedio siempre fue bastante conservador, poco arriesgado a la hora de elegir dónde colocar su capital, y la opción de los depósitos a plazo fijo suelen ser la alternativa más utilizada. Se trata de colocar cierta cantidad de dinero a disposición del banco por un determinado plazo (usualmente 30 días), durante el cual no puede ser retirado, y recibir periódicamente un porcentaje de renta por el mismo.

Si bien no suelen ser la opción más conveniente a los fines de obtener grandes rendimientos, la tendencia de los últimos meses ha mostrado un incremento de los depósitos a plazo fijo realizados en moneda nacional (tradicionales y con opción de cancelación anticipada): en septiembre, por ejemplo, el aumento fue del 50,4% con relación al mismo mes del año anterior.

¿A qué se debe este comportamiento en los ahorristas argentinos? La respuesta es simple: el dólar, el plan de ahorro más seguro para muchos, está dejando de ser una alternativa viable debido a las limitaciones cada vez más estrictas impuestas por el Banco Central de la República Argentina. Aquellos trabajadores que tienen trabajo en blanco, y que cumplen con todos los requisitos exigidos, compran los 200 dólares autorizados mensualmente. Pero aquellos independientes o trabajadores no registrados, que no tienen cómo acreditar sus ingresos, sólo les queda acudir a los arbolitos y cuevas, aunque con un poco de desconfianza y con un dólar blue que hace rato superó la barrera de los $200.

Todo esto hace que, comprando o no dólares, una porción de los ahorros se destine a los plazos fijos, pudiendo elegir entre la modalidad tradicional, con una tasa de interés mensual constante (que actualmente alcanza el 3% mensual y 37% anual), o los plazos fijos UVA, cuyo rendimiento toma de referencia la variación registrada por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir, la inflación. Esta parece ser la elección más conveniente por el momento, si se tiene presente que el incremento mensual de la inflación tiende a superar la tasa del 3% mensual.

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