Política

Gustavo Menéndez: un todo terreno que gana visibilidad de cara a las elecciones

S e viene al galope el año electoral y las diferentes estrategias empiezan a mostrarse con mayor nitidez. No existe ningún analista que no entienda que esta elección, si bien se da en un país federal, en el que hay algunos distritos muy peleados e importantes, se gana o se pierde en la provincia de Buenos Aires. Y eso generará la repercusión de los medios el día siguiente. Marcará a fuego el resultado. Y será también por eso que las decisiones están muy medidas, charladas, estudiadas en los dos campamentos en los que se centra la competencia por liderar una elección fundamental.


Hace pocos días se llevó a cabo la reorganización del PJ Nacional, que encabeza -como alguna vez anticipó este medio-, el Presidente de la Nación Alberto Fernández. En una jugada sorpresiva, el jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero se quedó con la secretaría general, más allá de los pergaminos o de la trayectoria que ostenta, impulsado por el Presidente y no vetado por nadie, más allá de la adhesión que levante en las distintas tribus que componen el Frente de Todos. Donde hay una necesidad hay un derecho, decía Eva.

Llamó la atención en ese cónclave que ascendiera al tercer escalón del podio nacional como secretario de Organización de la estructura nacional, el presidente del PJ Provincial (hasta diciembre) e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, un hábil generador de soluciones en los ámbitos en los que se mueve. Se quedará hasta fin de año presidiendo el Partido, en un distrito que estaba preparado para recibir a Máximo Kirchner, producto de un armado que costó alumbrar pero que -ya cerrado- postergará su aparición hasta después de las elecciones. Obviamente, esta decisión contó con la bendición de quienes armaron el tándem nacional y provincial, o sea Alberto y Máximo y con el visto bueno de Massa y de Axel Kiciloff. El cuadrado mágico.

Menéndez es versátil, algo extravagante, simpático, agudo y preciso cuando desea serlo y es, junto a Juanchi Zabaleta y Gabriel Katopodis, el intendente provincial que mejor relación cultivó con el Presidente. Lo que pasa es que este dirigente ultra movedizo siempre mantuvo -hasta hoy- una cercanía con Cristina Fernández y Sergio Massa, que muy pocos pueden tener desde el liderazgo de un distrito del Conurbano. Sólo hay que recordar las numerosas presencias de Cristina en Merlo, como cuando presentaron la fórmula provincial, con el afecto y la empatía que demostró Cristina hacia él en cada visita al Oeste.

Menéndez es de los que reivindica el territorio como capital político (de hecho, lo mantiene con holgura), pero es alguien al que le gusta moverse con todas las piezas que componen el ajedrez del poder. Es un bonaerense que tiene ambiciones -como tantos otros- y que no pierde la vertical ni es tomado desprevenido cada vez que los tres grandes de la coalición mueven el tablero para ajustar los detalles de la gobernabilidad. Más bien, todo lo contrario. Suele ser siempre un hombre de consulta para ellos y un habitué en las operaciones difíciles, cuando las papas adquieren temperatura.

Llamó la atención en ese cónclave que ascendiera al tercer escalón del podio nacional como secretario de Organización de la estructura nacional, el presidente del PJ Provincial (hasta diciembre) e intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, un hábil generador de soluciones en los ámbitos en los que se mueve.

La confianza de Cristina, el lugar que le da Alberto en esta etapa política, su contacto con Máximo y la muy buena relación con Massa, su respeto entre los pares del conurbano, con algunas alianzas muy profundas con algunos de ellos (como Leo Nardini), hace de Menéndez un jugador que está en la vanguardia de los emergentes en el Frente de Todos, con la vista puesta en lo que se viene y en la construcción de esa vía para arribar a destino y quedarse a vivir.

La provincia de Buenos Aires tiene un desafío electoral importante, en principio, para setiembre y noviembre. Allí se definirá quién se lleva la elección. El PJ espera confiado, pero atento y Menéndez se alineó de manera muy intensa con Alberto y Máximo para que nada quede librado al azar. La conexión Massa será clave allí y lo que se espera es un triunfo que revitalice la gestión, ponga la luz sobre nuevos objetivos y se relance el gobierno, quizás con nuevos dirigentes en el candelero. El triunfo para eso es vital y Menéndez lo sabe y lo trabaja.

por Fernando Riva Zucchelli / Director General de Noticias Urbanas

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