Política

Detrás de escena del último adiós de la política a Menem

Las diferencias ideológicas no opacaron la despedida del kirchnerismo a otro ex presidente peronista, Carlos Menem, que gobernó 10 años el país en medio de polémicas por denuncias de corrupción, de connivencia con los atentados terroristas más graves de la historia, cuestionadas privatizaciones y un modelo económico neoliberal, con fuertes índices de desocupación.

El Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, una antigua rival y el peronismo en su conjunto, lo despidieron con todos los honores que corresponden a un presidente de la democracia.

Aunque ya venía preparando rendirle homenaje en vida, como Cristina Kirchner lo hizo con Raúl Alfonsín, la muerte de Menem acelerará los tiempos.

Alberto Fernández confirmó que prepara la instalación en el Salón de los Bustos de la Casa Rosada de la escultura con el rostro de Menem, junto al resto de los mandatarios electos en democracia por el voto ciudadano.

Un decreto del ex presidente Néstor Kichner de 2009 establece que todos los presidentes deben ser ubicados en esa galería, tras 8 años de terminar su mandato. Pero todavía no están tampoco los bustos de Fernando De la Rúa y de Cristina Kirchner.

Aún no hay fecha de la ceremonia, ya que según confirmó el propio Fernández en declaraciones el domingo, apenas se conoció el deceso del ex presidente, "iba a ser ubicado en julio de 2020 pero la ceremonia fue suspendida por la pandemia. Ahora, va a esperar un tiempo prudencial para invitar a la familia" a un acto formal en la sede de Balcarce 50.

Alberto confirmó el mismo día del deceso que "cuando la familia lo disponga" quiere colocar su busto en la Casa Rosada.

El presidente reconoció a Menem como "un hombre muy de la política y de la democracia, muy respetuoso", que tenía algo en su personalidad que "lo llevaba a convivir con las diferencias, en la diversidad".

El fallecimiento generó un clima de revisión de sus 10 años de gobierno controvertido por lo que dejaron las privatizaciones de las principales empresas estatales que dejaron a millones de argentinos sin trabajo en la década del '90, denuncias por corrupción y de connivencia con los peores atentados terroristas de la historia argentina, como el tráfico de armas a Croacia y Ecuador.

Menem también es reconocido por inaugurar una forma de hacer política haciendo ganar al peronismo con figuras de la farándula y deportistas famosos: desde Daniel Scioli, pasando por Palito Ortega y Carlos Reuteman, entre otros.

Las críticas quedaron opacadas con el desfile de muchos de sus discípulos políticos que con espíritu corporativo y pragmatismo, hoy siguen ocupando lugares en el poder, desde el propio presidente Alberto Fernández, hasta varios de los funcionarios que hoy responden a la Casa Rosada.

Fernández reconoció ser uno de los tantos políticos que trabajó con Menem en su gobierno, y comparte varios funcionarios de aquella época.

Una de sus manos derechas en la Rosada, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz fue ministro de Justicia de Menem.

Pero también fueron funcionarios en la década que gobernó el actual canciller Felipe Solá, los embajadores en Brasil, Daniel Scioli, en España, Ramón Puerta; el propio Fernández fue su superintendente en Servicios de Salud.

En declaraciones públicas, Fernández reconoció su amistad y trato cercano con su hija, Zulemita Menem, quien estuvo al frente del funeral, recibiendo saludos junto a su madre, Zulema, de todo el arco político que se acercó al velorio en el Congreso.

Desde hace un tiempo, los trascendidos políticos en el peronismo riojano señalan que Zulemita -la ex primera dama de Menem tras la separación de sus padres- podría integrarse a las listas de candidatos a legisladores por el peronismo de cara a las elecciones de este año.

El peronismo hoy alineado al kirchnerismo, también lo despidió como propio, señalando en un comunicado que fue un presidente de "convicciones".

La CGT, aunque con un frío comunicado, y el jefe del gremio de camioneros Hugo Moyano, asistieron al velorio, pese a haber sido duros críticos de las políticas privatizadoras de los '90 que derivaron en cientos de miles de desocupados.

Hasta Cristina Kirchner -vieja rival electoral en 2003 junto a su esposo y también ex presidente fallecido Néstor Kirchner y una de las más críticas del modelo económico menemista- lo despidió con honores especiales.

Primero un mensaje de pésame en su red social Twitter, la favorita para dar a conocer sus posiciones políticas.

Pero sorprendió a todos cuando Cristina posó como anfitriona del féretro con los restos de Menem para ser velados en el imponente Salón Azul del Senado, y abrió las puertas al público, para que sea despedido por la gente, como en 2009 lo hicieron con Raúl Alfonsín, el primer presidente de la Democracia.

Lo único que empañó la reivindicación de Menem -algunos dicen que la muerte hace más buena a las personas- fueron la dura carta dada a conocer por la DAIA, que insistió en acusar al ex presidente de encubrir los atentados terroristas contra las sedes judías de la DAIA y la AMIA. Y las críticas de organizaciones de DDHH por los indultos a militares de la dictadura.

Una acusación que comparte la DAIA contra la ex presidenta y actual vicepresidenta, Cristina Kirchner, a partir del pacto firmado con el gobierno islámico en el marco de la causa por el atentado a la AMIA y las sospechas por la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Otras críticas llegaron por los indultos firmados por Menem para favorecer a los acusados de crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Desde los sectores más duros del kirchnerismo, como la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini y el ex piquetero detenido, Luis D'Elía.

El modelo monetario de la convertibilidad (1pero = 1 dólar), volvió al centro del debate por un día, recordando el poder adquisitivo de los argentinos fue el mayor valor del gobierno de Menem que derivó en la crisis de 2001, y ahora, en medio de la nueva crisis económica que según admite el Gobierno de Alberto Fernández, sigue siendo el problema más difícil de resolver, junto al aumento de la pobreza.

Recuerdos de diez años en dos días, así fue despedido Carlos Menem. El próximo paso, será su integración en la fila de bustos en el salón ingreso de la Casa Rosada.

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