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Que pasa en Birmania y que significa otro golpe de estado en el país asiático

Los militares, que gobernaron con puño de hierro el país entre 1962 a 2011, han vuelto a tomar el poder tras las acusaciones, sin pruebas, de fraude electoral.

Este lunes se terminó de forma precipitada una década de transición democrática en Birmania. El débil equilibrio de fuerzas que se hacía desde 2011, y que empujaba el país hacia la democracia tras más de medio siglo de yugo militar, se ha roto con el golpe de Estado del Ejército de Birmania  que ha detenido a los principales líderes políticos, entre ellos la Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi.

Los militares, que gobernaron con puño de hierro el país entre 1962 a 2011, hicieron sonar las alarmas hace una semana, tras una serie de denuncias sobre fraude electoral en los comicios generales del pasado noviembre.

La Liga Nacional para la Democracia (LND), encabezada por la líder de facto del Gobierno y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, arrasó en las urnas, pero el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), vinculado a los militares, reclamó sin pruebas que la votación fue fraudulenta.

Este lunes, los peores temores se hicieron realidad después de que el Ejército de Birmania haya declarado el estado de emergencia y tomado el control político del país, poniendo fin al proceso democrático de Birmania.

La cronología de los hechos


13 de noviembre de 2010. Encaramada en el muro de la casa donde vivió bajo arresto domiciliario, Aung San Suu Kyi, líder del movimiento democrático birmano e hija del héroe de la independencia, Aung San, celebra su puesta en libertad con los miles de seguidores concentrados a las afueras de su residencia en Rangún.

La Dama, como la conocen con afecto sus fieles, que pasó 15 de 21 años bajo arresto domiciliario, fue liberada al expirar su última condena, pocos días después de las elecciones que iniciaron la transición hacia la democracia marcada en la hoja de ruta por los militares. Los comicios fueron boicoteadas por el partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND).

30 de marzo de 2011. Thein Sein, un general reconvertido en político, asume la presidencia de Birmania al frente de una plataforma repleta de antiguos militares e inicia una serie de reformas políticas y sociales en el país, entre ellas la liberación de presos políticos o el fin de la censura.

13 de diciembre de 2011. La Comisión Electoral aprueba la legalización de la LND, quien anuncia sus intenciones de participar en los próximos comicios.

1 de abril de 2012. Suu Kyi, al frente de la LND, logra ser elegida parlamentaria al arrasar en unas elecciones parciales, celebradas para ocupar un puñado de escaños vacíos.

8 de noviembre de 2015. El partido de Suu Kyi se alza con una victoria aplastante en los primeros comicios generales democráticos celebrados en décadas en Birmania.

30 de marzo de 2016. Suu Kyi, excluida de la presidencia al incumplir una cláusula establecida en la Constitución sancionada por los militares, asume el Ministerio de Exteriores, entre otras carteras, y más adelante el cargo de Consejera de Estado, lo que le confiere de facto el poder del Ejecutivo.

9 de octubre de 2016. Un grupo armado de la etnia rohinyá, no reconocida por las autoridades birmanas, lanza un ataque contra tres puestos policiales fronterizos, al que responde el Ejército birmano con una implacable campaña de represalias. Otro episodio mayor de violencia -el 25 de agosto de 2017- concluye con la huida a la vecina Bangladés de unos 800.000 rohinyas.

11 de diciembre de 2019. Suu Kyi, criticada por la comunidad internacional y denigrada por varias oenegés como icono democrático, defiende ante el Tribunal de la Haya la actuación castrense contra los rohinyás frente a una acusación de genocidio presentada por Gambia.

10 de marzo de 2020. El Parlamento birmano, donde los militares cuentan en la práctica con derecho a veto, rechaza el último intento para reformar la Constitución impulsado por el partido de Suu Kyi, cuya enmienda de la Carta Magna fue una de sus principales promesas electorales.

8 de noviembre de 2020. Suu Kyi y la LND vuelven a imponerse de manera arrolladora en las urnas al sumar el 83% de los escaños en liza. Los comicios fueron tachados de fraudulentos por los militares.

26 de enero de 2021. Un portavoz militar se niega a descartar la toma del poder por parte del Ejército tras las denuncias de supuestas irregularidades en las elecciones y dispara los rumores sobre un posible golpe de Estado.

30 de enero de 2021. Los militares se comprometen en un comunicado a obedecer la Constitución y garantizan su compromiso para defenderla.

1 de febrero de 2021. El Ejército birmano detiene a Suu Kyi y fuerza la declaración del estado de emergencia durante un año para que el jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, tome el poder.

Los protagonistas

Min Aung Hlaing, el general golpista acusado de genocidio, asume el poder en Birmania tras casi una década como comandante jefe de las Fuerzas Armadas. Min Aung Hlaing asumió este lunes el cargo de "líder del Estado" después de que los militares arrestaran a la cúpula del Ejecutivo, entre ellos a Suu Kyi, y forzaran la declaración del estado de emergencia.

Alistado en el Ejército desde los 18 años, este general de cinco estrellas y de carácter reservado se ha labrado toda una carrera dentro de cuerpo castrense, donde se convirtió en una figura fundamental para las negociaciones con algunos grupos rebeldes.

Ese supuesto carácter negociador se esfumó durante el implacable operativo de represión militar lanzado en agosto de 2017 contra la etnia rohinyá, en el nororiental estado de Rakáin, por el que afronta una acusación de genocidio ante el tribunal de la Haya.

La ONU estima que durante esta campaña "de limpieza étnica con marcas de genocidio", que terminó con más de 725.000 rohinyas huyendo a la vecina Bangladés, fueron asesinadas más de 10.000 personas.

A sus 64 años y medio, estaba previsto que Min Aung Hlaing comenzara a preparar su próximo relevo.

Una de las detenidas en este proceso es Aung San Suu Kyi, el icono birmano de la democracia. A pesar de que la imagen internacional de Suu Kyi ha quedado mancillada por la crisis rohinya, "la Dama", como la conocen de manera afectuosa sus seguidores, sigue siendo de manera incontestable el icono de la democracia en Birmania.

Suu Kyi, quien ocupaba desde 2015 el poderoso cargo de consejera de Estado y la cartera de Exterior, fue detenida esta mañana junto a más de una treintena de miembros de la LND y otros activistas.

Hija del héroe de la independencia, Aung San, la líder emergió como un referente político por su prominente papel al frente del levantamiento popular de 1988, que fue duramente aplacado por los militares.

Su rol de resistencia pacífica al frente del movimiento prodemocráctico le supuso afrontar más de 15 años de arresto domiciliario en su residencia en Rangún, donde supo en 1991 que había sido galardonada con el premio Nobel de la Paz.

Tras su ultima liberación, en noviembre de 2010, Suu Kyi se puso al frente de la Liga Nacional para la Democracia (LND), primero para lograr entrar en el Parlamento en 2012 y después para arrasar en las dos elecciones generales celebradas (2015 y 2020).

A pesar de que el LND fue fundado en 1988, por Suu Kyi y otros prominentes políticos, no fue hasta 2015 cuando pudo llegar al Gobierno de Birmania tras arrasar de manera incontestable en las urnas.

La LND, cuyos integrantes vivieron durante décadas la dura represión militar, es la formación política más popular del país y entre sus ideales se encuentra el respeto a los derechos humanos y la pretensión de lograr acuerdos para terminar con todos los conflictos civiles que afronta el país.

A pesar de los pocos avances durante su primer gobierno y la crisis rohinya, la LND no ha sufrido ningún desgaste en el poder e incluso se impuso de manera más rotunda en los comicios generales del pasado noviembre, donde logró el 83 % de los escaños en liza.

Sin embargo, los resultados no han sido reconocidos por la USDP, la plataforma política de los militares. Tras la humillante derrota sufrida en las pasadas elecciones por el USDP, que lideró entre 2011 y 2015 la transición hacia la democracia impulsada por los militares, sus cabecillas, la mayoría militares retirados, rechazaron los resultados.

La plataforma política, vinculada con los intereses del Ejército, asegura, sin pruebas, que hubo fraude en las elecciones y pide unos nuevos comicios organizados por el Ejército.

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