Coronavirus

El coronavirus mató al "Destripador de Yorkshire"

Peter Sutcliffe falleció el 13 de noviembre luego de padecer Covid-19. El "Yorkshire Ripper" sufrió, luego de años de esparcir el miedo por las calles del este de Inglaterra, el mismo destino que sus víctimas.

 Peter Sutcliffe, más conocido por su infame apodo de "el destripador de Yorkshire" murió el viernes 13 de noviembre tras haberse contagiado de coronavirus. El asesino británico había sido condenado a cadena perpetua por el homicidio de más de una docena de mujeres. Aún cuando el ministerio de justicia inglés busco proveer el tratamiento necesario para erradicar la enfermedad infecciosa presente en su sistema, Sutcliffe se negó. Dicha decisión tuvo como resultado su fallecimiento. 

 Peter Sutcliffe, de 74 años de edad, quien supo aterrorizar a la población inglesa estando vivo, sufría diversos problemas de salud. Padecía de diabetes, enfermedad que consiste en el exceso de azúcar en sangre, trastornos cardíacos y obesidad. Según afirmó un portavoz del primer ministro Boris Johnson, "era un individuo depravado y malvado cuyos crímenes causaron un sufrimiento y una consternación inimaginables al país" 

La última fotografía de Peter Sutcliffe, "el destripador de Yorkshire", previo a su muerte.

Un destripador entre muchos


Los fatídicos y horridos episodios de los que Peter Sutcliffe se enorgulleció hasta el día de su muerte, comenzaron durante en la década del 1970 en el norte de Inglaterra.

 Sus métodos eran retorcidos y sumamente bárbaros. Al momento de interactuar con las víctimas, sus gélidas manos tenían preferencia por el uso de un martillo, un destornillador y el reluciente cuchillo que lo lanzó a la "fama" por las razones equivocadas. Una vez las tenía a su completa merced, hacía honor a su apodo quitándoles las tripas de su interior como si de un estorbo se tratara. En algunas ocasiones gustaba, también, de mutilar sus genitales. 

El retrato de las 13 mujeres asesinadas y destripadas por el asesino serial.

 Las acciones que llevaba a cabo, sin que le temblara el pulso, tenían una "noble justificación" según su juicio propio. Todo formaba para de una supuesta misión divina que, de la misma manera que lo hizo su colega Jack "el destripador" en el siglo XIX, conducía su mano hacia el inevitable asesinato de prostitutas. Sin embargo, no todas sus víctimas fueron trabajadoras sexuales. 

Según consta en los registros policiales, "el destripador de Yorkshire" logró satisfacer sus filosos deseos de carne humana tras asesinar a sangre fría a, por lo menos, 13 mujeres oriundas de la ciudad del condado de York.

 Se presume, además, con la posibilidad de que haya formado parte de otros 7 intentos de asesinato entre 1975 y 1980. Fue "atrapado" por efectivos de las fuerzas en 1981 luego de que lo detuvieran por circular con una matrícula falsa. En un principio, se lo encarceló en la isla de Wight, la isla con mayor extensión territorial en Inglaterra (348 km²). Su período de estadía en la unidad penitenciaría equivalía a un total de 20 cadenas perpetuas. 

 Luego de 40 largos años en los que su nombre se hizo eco por las frías y grises calles de todo Reino Unido, Sutcliffe sería alcanzado por una sentencia de la Alta Corte. El órgano judicial impulsó, en el año 2010, un dictamen que le impediría al asesino serial salir de prisión por el resto de su vida. 

 Antes de ser recluido al confinamiento vitalicio, fue encerrado en el hospital psiquiátrico de Broadmoor. Allí lo diagnosticaron con esquizofrenia paranoide, una enfermedad mental que produce variaciones en la personalidad del individuo. Aun así, no fue suficiente para explicar su errático comportamiento. 

 En 2016, los médicos lo declararon curado. Posteriormente, se concretó su traslado a una institución carcelaria ubicada en Frankland, al noreste del territorio inglés. Durante la jornada del viernes, Sutcliffe finalmente conocería la muerte. No obstante, escalofriante mirada vivirá para siempre en la memoria de la sociedad británica.

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