China vence al virus y recupera su economía mientras el resto del planeta no levanta

A tres meses de concluir el 2020, China emerge como la potencia que terminaría el año en curso con un crecimiento económico, mientras la recuperación de la economía en muchos países de Europa se podría ver afectada por un nuevo rebrote del coronavirus, y Estados Unidos vive una crisis sanitaria y económica a las puertas de las elecciones presidenciales.

A comienzos de este año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) esperaba un crecimiento del ingreso per cápita en más de 160 países, mientras que ahora más de 170, equivalente a casi el 90% de la economía mundial, registrarán una caída en ese indicador.

¿Cuáles son los motivos para que el país origen del COVID-19 pueda registrar una performance económica positiva a contramano del resto?

Transformación digital


China recibió el primer gran golpe económico por las medidas sanitarias de confinamiento. También ha sido la primera en mostrar subas sostenidas de indicadores clave de la economía.

Sin embargo, no han mejorado todos los sectores. Algunas actividades, especialmente en el sector servicios, todavía no muestran síntomas de reactivación.

Pese a ello, de acuerdo a la dinámica de la pandemia en el resto del mundo y el ciclo económico global, parece poco probable que China transite una larga recesión.

La pregunta que algunos economistas tratan de responder es por qué China pudo generar tan rápida recuperación cuando gran parte de la economía internacional sigue a los tumbos.

Una de las respuestas que ofrecen es la siguiente: la rápida transformación digital de su economía.

Zhang Jun, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Fudan y director del Centro de Estudios Económicos de China (un grupo de expertos con sede en Shanghai), explica que la economía digital de China estaba creciendo con fuerza antes de la pandemia, y que con esta se aceleró.

En 2018 ya representaba el 34,8% del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje que fue creciendo año a año por encima del crecimiento del Producto. La crisis del COVID-19 está destinada a reforzar esta tendencia.

Inversión

Zhang Jun señala que a medida que la pandemia ha destruido algunas empresas e industrias, también ha acelerado enormemente la adopción de tecnologías digitales. Al no poder salir de sus hogares, las familias adoptaron aplicaciones como JD.com, Meituan, Eleme y Pinduoduo para hacer sus compras diarias de productos.

Mientras, las empresas aprovecharon las herramientas digitales, desde plataformas de comunicación como Enterprise WeChat y DingTalk hasta contratos electrónicos, para mantener sus negocios en funcionamiento.

A la vez, varios gobiernos locales están implementando Alipay Health Code, una aplicación de teléfono móvil que asigna a los usuarios un código de color que indica su estado de salud. De esa manera, saben cuándo deben ser puestos en cuarentena, cuándo pueden visitar espacios públicos de manera segura y cuándo pueden viajar.

La transformación digital está modificando también a la industria financiera de China. Con 562 millones de usuarios, las aplicaciones de banca móvil eran la tercera categoría más grande de aplicaciones por base de clientes, después de las aplicaciones de compras y vídeos cortos, a fines de marzo. Las aplicaciones chinas de banca móvil ahora tienen un promedio de 50 millones de usuarios activos mensuales.

El crecimiento de la economía digital de China también ha tenido un impacto positivo en el empleo. La Academia de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de China informa que en 2018, la economía digital creó 191 millones de puestos de trabajo y representó una cuarta parte del empleo general, un aumento del 11,5% interanual.

"China bien puede ser la única gran economía que logre un crecimiento positivo este año. Esto se lo debe, en gran medida, a una década de compromiso con una fuerte inversión en la transformación estructural impulsada por la tecnología", concluye Zhan Jun.

Control


Otro de los factores para comprender la rápida recuperación de la economía de China es que ha podido controlar el COVID-19. Desde el 16 de agosto pasado no registra contagio local, y sólo se han detectados importados, personas que han quedado inmediatamente controlados por la estricta cuarentena de 14 días que se impone a quien arriba al país.

Este resultado en el frente sanitario y la estrategia de prevención contrasta con la política encarada por Occidente. El saldo es elocuente: China inició el camino de la reactivación, mientras que las economías de EE.UU y Europa siguen muy débiles.

Junto con la economía de Vietnam, la de China es la única que ya crece. En el primer trimestre se derrumbó 6,8%, pero en el segundo empezó a revertir esa tendencia y puede mostrar el ansiado dibujo de reactivación en V.

El impulso proviene especialmente del sector industrial, que se expandió 4,8% desde el segundo trimestre. No obstante, en la primera mitad del año, el PIB fue negativo de 1,6% con respecto al mismo periodo de 2019.

De todos modos, ha sido una caída sustancialmente menor al resto. Los economistas Oscar Ugarteche y Jorge Zavaleta precisaron que el PIB de la Unión Europa (UE) se desplomó 14,4% respecto del segundo trimestre de 2019 y América del Norte 10,8% (Canadá, México y Estados Unidos).

Zhao Qinghe, del Buró Nacional de Estadísticas, indicó que "la situación sanitaria está controlada y todo apunta a que el consumo interno continuará creciendo".

La estrategia para superar los costos de la pandemia es sencilla: China confía en su propia fortaleza y no en la de la economía global para superar la crisis.

Estados Unidos



En tanto, el retroceso de Occidente se ha acelerado con el coronavirus, pero desde antes estaba perdiendo peso relativo en la economía mundial a favor del crecimiento de Eurasia.

Ese proceso se ha acentuado en la última década con un incremento de la desigualdad notable. Eduardo Crespo, TiagoAppel y Gonzalo Fernández, del Grupo Geopolítica y Economía desde el Sur Global, afirman que el caso paradigmático de esa caída es EEUU.

Pese a que es una potencia con recursos y capacidades muy importantes para mejorar las condiciones de vida de su población, el salario real hoy es más bajo que hace 40 años.

Por ejemplo, el empleado medio debe trabajar el doble de años que tres décadas atrás para pagar el precio de una vivienda promedio.

Esos tres especialistas ofrecen datos contundentes de la crisis al interior de EEUU: entre 1999 y 2015, la tasa de suicidios aumentó 24% y disminuyó la esperanza de vida de los estadounidenses blancos de mediana edad.

Otro dato: desde la década del 70 hasta la crisis de 2008, la productividad creció en forma progresiva; no así los salarios reales. Estas cifras explican el incremento de la desigualdad.

Europa


Por su parte, Europa registra un sendero de mayor retroceso. Yanis Varoufakis, exministro de Finanzas de Grecia, apunta que la crisis del euro que estalló hace una década se ha mostrado durante mucho tiempo como un enfrentamiento entre el frugal Norte de Europa y el derrochador Sur. De hecho, en el fondo había una feroz guerra de clases que dejó a Europa, incluidos sus capitalistas, muy debilitada en relación con Estados Unidos y China.

"Peor aún, la respuesta de la Unión Europea a la pandemia, incluido el fondo de recuperación de la UE, está destinada a intensificar esta guerra de clases y asestar otro golpe al modelo socioeconómico de Europa", sentencia.

Xavier Vives, catedrático de Economía y Finanzas del IESE Business School, agrega que mientras que Estados Unidos y China se adelantan cada uno en busca del dominio global en la economía digital y otras tecnologías de vanguardia, Europa se está quedando cada vez más rezagada; incluso Alemania.

Siglo XXI


La dinámica de la coyuntura de la economía global muestra a China está saliendo fortalecida de la pandemia.

El movimiento económico estructural en las dos décadas transcurridas de este siglo es que la potencia asiática fue expandiendo su relevancia en el escenario internacional.

El coronavirus sólo ha acelerado esa tendencia que está girando el centro de gravedad de la economía mundial de Occidente hacia Asia.

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