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El oeste de EEUU,entre la muerte y destrucción por los incendios

Las llamas en California, Oregon y Washington han dejado siete muertos, un récord de hectáreas calcinadas y barrios enterios calcinados

Los incendios se han vuelto a cebar con la costa oeste de Estados Unidos. Menos de dos años después de que las imágenes de la devastación en Paradise, California, dieran la vuelta al mundo, las llamas han recuperado protagonismo no solo en el Estado Dorado sino en Washington y en Oregón, convertido en epicentro de los incendios. De momento el saldo es de siete muertos, un récord de hectáreas arrasadas y barrios enteros calcinados.

En San Francisco, el humo era tan denso el miércoles que ocultó el sol y parte del puente Golden Gate bajo un cielo anaranjado. Según las autoridades, los incendios de los últimos días han superado un récord en California, un millón de hectáreas, a lo que hay que sumar lo consumido en Washington y Oregón, dos Estados con mucha vegetación.

En Oregón, la gobernadora de Kate Brown solicitó ayuda federal el miércoles ante la gravedad de la situación. De momento no ha recibido respuesta del Gobierno de Donald Trump. Brown ha pedido a sus ciudadanos que no llamen al servicio de emergencia por los incendios puesto que están desbordados y ha advertido de que pueden aparecer más cadáveres entre los escombros.

"Sabemos que vamos a lidiar con grandes pérdidas, tanto en términos de estructuras como de vidas humanas", dijo la gobernadora demócrata. "Esta podría ser la mayor pérdida de vidas y propiedades debido a los fuegos de la historia de nuestro Estado". Hasta el momento se han perdido más de 130.000 hectáreas por los 35 incendios activos, una catástrofe que los expertos achacan a las inusuales altas temperaturas y a los fuertes vientos que han complicado aún más la situación.

En el estado de Washington, casi 200.000 hectáreas han quedado calcinadas, arrasando pueblos casi en su totalidad. El gobernador, Jay Inslee, no dudó en señalar el cambio climático como causante del clima seco, el calor extremo y los fuertes vientos que están desolando la región. "California, Oregón, Washington, todos estamos en la misma sopa de fuego cataclísmico", dijo, invitando a los escépticos a que se den una vuelta por pueblos como Malden, Okanogan o Graham, destruidos por el fuego.

En California, las dos principales urbes amanecieron bajo un denso humo y con advertencias de las autoridades sanitarias por la mala calidad del aire. Al norte, el llamado Creek Fire ya se había llevado por delante 360 estructuras el miércoles, con órdenes de evacuaciones obligatorias en los condados de Fresno y Madera. Miles de personas se han visto forzadas a salir de sus casas y el servicio forestal en California ha cerrado sus 18 bosques nacionales por temor a que los visitantes puedan verse atrapados por las llamas.

También sigue activo y fuera de control el Bear Fire, ubicado al norte de Sacramento y que ha cubierto de humo la zona de la bahía de San Francisco. En esa región se han recuperado los cuerpos sin vida de tres personas. Dos de las víctimas aparecieron juntas, un joven y su abuela, y la tercera en otra localidad, de acuerdo al sheriff del condado de Butte, Kory L. Honea.

En Los Ángeles, toda la atención está puesta en el incendio bautizado como Bobcat, que comenzó el domingo a consumir una parte del Bosque Nacional de Los Ángeles y que sigue fuera de control cerca de localidades como Azusa, Pasadena, Altadena y Arcadia. La buena noticia es que el fuego se está alejando de las zonas residenciales y de momento no se han activado órdenes de evacuación en una región densamente poblada.

En la imagen, un barrio residencial de Phoenix (Oregon), arrasado por las llamas. Vientos de hasta 80 kilómetros por hora enviaron llamas a decenas de kilómetros en cuestión de horas, envolviendo cientos de hogares mientras los bomberos combatían al menos 35 grandes incendios en Oregon con una huella colectiva de casi el doble del tamaño de la ciudad de Nueva York.

En California, los incendios han devastado más de un millón de hectáreas este año, un récord absoluto, cuando aún quedan casi cuatro meses de la temporada por delante.

Más de 14.000 bomberos combaten unos 28 grandes incendios a lo largo del estado más poblado de Estados Unidos.


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