Conurbano

Las últimas palabras del colectivero asesinado

Federico Rivero esperaba a su esposa en la puerta del almacén. Dos personas lo asaltaron y lo balearon. Murió en el hospital.

Andrea Caballero (37) entró a comprar una gaseosa al almacén de Sucre y Finocchieto, en el barrio La Blanquita, de Merlo?. Cuando escuchó gritos, salió a la vereda a ver qué pasaba. "Ah, sos vos", le dijeron. Su marido, Federico Rivero (43), que se había quedado esperándola con su Renault Stepway en marcha, fue asesinado tras un forcejeo con dos ladrones.

"Vi que se le acercaron dos personas, por la ventanilla, pero pensé que lo saludaban. Después escuché que cambió el tono de voz y dijo: '¿ A vos qué te voy a dar?'. Ahí siento el tiro y el grito de él. Salí y ya estaba herido, lo tironeaban para tirarlo, quedó colgando de la puerta. Pedían la llave, querían la camioneta a toda costa", relató Andrea Caballero (37), la pareja de la víctima.

Andrea escondió la llave en un bolsillo y les señalaba el suelo para distraerlos. No es que quiso resistirse al robo, sino que quería llevar a su esposo al hospital: "Yo la tenía en el bolsillo, pero si se la daba... yo sabía que por acá la ambulancia ni aparece".

Federico trabajaba en el primer turno de la empresa Transportes La Perlita S.A. Todos los días, "El Gordo" salía para ir a trabajar a las 2 de la mañana y manejar el colectivo de la línea 312, que conecta Merlo con Villa León.

"Lo pateaban en el piso, estaban pasados. El que tenía el arma todo el tiempo quería tirar, me agarraron de atrás en un momento y ahí me dijo: 'Ah, sos vos'. Así que me debe conocer, son de acá. Vinieron caminando y se fueron así nomás", se indignó Andrea.

La desesperante escena ocurrió este martes, alrededor de las 19.30, y los vecinos empezaron a acumularse alrededor del vehículo. Les gritaban y, como no encontraban la llave, se robaron $ 500 de la riñonera y los celulares. Después escaparon caminando, a la vista de todos.

Matías (20), el hijo de Federico, llegó al lugar y manejó hasta el hospital Eva Perón. Andrea acompañó a su marido en el asiento de atrás.

"Me senté atrás con él para tenerlo de costado porque se ahogaba, iba consciente, hablaba. Decía: '¿Por qué Dios mío? Mamá, mami", recordó angustiada y reflexionó: "Intentó resistirse, eso es lo que hizo mal, si él les hubiera dado la camioneta, ya está, para mí que se arrebató y se asustó, lo agarraron desprevenido. Lo mataron como a un perro".

Una vez en el hospital, Rivero sufrió tres paros cardíacos y murió, ya que la bala que la dispararon le ingresó por la axila y le afectó el corazón.

"Mi marido era un amor de persona. Todas las mañanas se iba a trabajar a las dos. Como padre no tengo nada que decir, era un ejemplo de persona. No merecía que le pase esto", agregó la mujer.

Los vecinos y testigos del hecho estaban indignados por lo que pasó con Federico. Además se quejaron de la falta de seguridad en Libertad, partido de Merlo. Cansados de reclamar por más medidas de prevención, apuntaron contra la comisaría del barrio.

Pablo Fernández es delegado de la empresa en la que trabajaba la víctima: "Hace 18 años era chofer, una buena persona, un gordo muy compañero", sostuvo. Además, insistieron en que el problema de seguridad también los afecta durante su horario de trabajo porque atraviesan "zonas complicadas de Merlo y Moreno".

La investigación quedó en manos de Fernando Capello, de la fiscalía N° 2 de Morón. Ante la consulta de este diario, adelantaron que estaban trabajando con "varias medidas de prueba" para avanzar con el caso.

Familiares de Rivero esperaban que les indicaran el resultado de la autopsia y el protocolo para poder despedirlo en la sala de la calle Constitución 446, en Merlo.

Con este caso, en junio ya hubo al menos siete homicidios en medio de robos en la Provincia: seis fueron en el Conurbano y el restante se registró en La Plata.

Clarín 

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